Inicio / Destacado Barra / El pobre balance comunicativo de la campaña electoral

El pobre balance comunicativo de la campaña electoral

Terminó la campaña electoral que permitirá a los colombianos renovar, a partir del primero de enero de 2011, las alcaldías y las gobernaciones. Al margen de los ganadores y los perdedores en las elecciones, es momento de hacer el balance de lo que sucedió, desde la perspectiva estrictamente comunicativa. Encontramos 11 aspectos para resumir este balance:

La guerra sucia se mantiene: De manera abierta o soterrada, en casi todas las principales ciudades del país hubo guerra sucia, esto es, mensajes que buscaban específicamente desprestigiar a alguno de los candidatos en contienda. La lista puede ser larga, pero lo que evidencia es que a muchos aspirantes les parece legítimo hacer una campaña en la que la mitad del tiempo está destinada a cuestionar a los rivales.

El discurso de Uribe no arrastra electores: Como Presidente de la República, Álvaro Uribe había tratado de influenciar las elecciones haciendo guiños evidentes a favor de algunos candidatos. Uribe salió a la plaza pública a hacer campaña a favor de varios de candidatos. Nuevamente volvió a perder. El discurso, en muchas ocasiones, fue de defensa de su gobierno, de cuestionamiento al actual Gobierno y de defensa de las virtudes de los aspirantes que respaldaba.

La confrontación de clases: Por enésima vez tuvimos que aguantar en casi todas las ciudades un discurso basado en la lucha de clases. Muchos intentan hacer creer que nacer o vivir en barrios mal llamados populares los convierte en representantes del pueblo y les da una legitimidad suficiente para llegar a ser Alcalde o Gobernador. En sentido contrario, también promueven la idea de que ser empresario o haber nacido en estratos altos los convierte en mandatarios despreciables y corruptos. Este es un discurso efectista y facilista que todavía utilizan muchos candidatos.

La autodestrucción de los partidos: Cada contienda electoral en el país ratifica que los colombianos no son seguidores de las ideas y doctrinas de los partidos políticos, lo cual habla de su incapacidad para movilizar a partir de las propuestas. Si a ello se le suma la confusión que generaron en estas elecciones, se encuentra que los partidos avanzan en un proceso autodestructivo que no es un problema comunicativo, sino de liderazgo y organización.

Las ideas no siempre movilizan: Pocos candidatos logran hacer una diferencia grande a partir de las ideas que proponen. Pocos logran hacer soñar a sus electores con una ciudad moderna, incluyente, diferente, trasformada. Hoy los aspirantes se preocupan más por comunicar sus adhesiones y alianzas.

El márquetin político no evoluciona: Las campañas siguen manejando los mismos eslóganes. Meten en una bolsa centenares de frases y, al parecer, lo que hacen es rotarlos cada cuatro años.

Las dudas de las encuestas: Aunque las encuestas muestran tendencias, no siempre aciertan en las cifras.

Las elecciones no se comunican: Las elecciones y la participación ciudadana aparecen como un enorme reto para la comunicación. Es paradójico pensar que en un país en el que los medios dedicaron un alto volumen de sus espacios para hablar de elecciones y candidatos durante los últimos dos meses, los ciudadanos no participen.

Las redes sociales: Esta vez las redes no tuvieron la capacidad de movilización que evidenciaron en las elecciones presidenciales. No todos los candidatos a alcaldías y gobernaciones tuvieron presencia en Twitter o Facebook, aunque sí se preocuparon por hacer publicidad.

Los debates: En las grandes ciudades los medios televisivos se encargaron de hacer foros o debates entre varios candidatos. Pero muchos tuvieron más de lo primero que de lo segundo. Y las confrontaciones no siempre eran sobre ideas sino sobre trayectorias o gestiones pasadas.

• La política espectáculo: Hay que destacar o cuestionar (no sé) que la política en plaza pública se haya convertido en un espectáculo artístico. No es posible pensar en las concentraciones en las que solo había discursos de candidatos. Ahora hay que adobarlos con orquestas de salsa, conjuntos vallenatos, y coreografías de reguetón, para no mencionar las rifas que se hacen en estos conciertos políticos.

Los ganadores dirán que la estrategia comunicativa fue eficaz. Pero sigue quedando el reto de hacer campañas políticas con una comunicación responsable socialmente, que se ocupen no solo de ganar, sino de construir una sociedad fuerte democráticamente.

GERMAN CAICEDO

Comunikandonos.com

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

Podría Interesarle

AUDÍFONO. El canal de los cucuteños

El drenaje de aguas lluvias de la ciudad se hace, en su mayoría, a través …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.