La firma del Tratado de Libre Comercio (TLC), en principio, dejará ganadores y perdedores en país, dijo el ingeniero Segundo Antonio González al analizar las consecuencias del paso dado por los gobiernos de Estados Unidos y Colombia.
“En la economía actual del mundo, todos debemos adaptarnos a los cambios y en este caso la economía debe evolucionar a hacerse complementaria, para aprovechar al máximo las fortalezas de cada país”, manifestó desde Bogotá.
Indicó que entre los posibles perdedores están los productores de alimentos, porque en EEUU cuentan con subsidios, especialmente los arroceros, producto cosechado en la mayoría de estados.
“Deben acogerse a procesos innovadores de control de costos y a normas de calidad y buen uso de la tierra”, manifestó Segundo Antonio González.
Sostuvo que el estado colombiano debe implementar medidas al estilo del programa Agro Ingreso Seguro (AIS), pero bajo control, y que les dé soporte a los agricultores para hacerlos competitivos.
El TLC es benéfico para Colombia y neutraliza el ingreso de productos de bajo costo de China, que compiten con los nacionales de manera desequilibrada.
El Congreso y el gobierno deben comenzar el proceso de ajustar toda la legislación sobre comercio y actualizar las 23 leyes existentes sobre el particular. “Ese proceso debe ser rápido, no mayor a 8 meses, para que el Tratado entre en ejecución lo antes posible”.
Las consecuencias inmediatas son la activación inmediata de las preferencias arancelarias con Estados Unidos, y que tienen carácter de retroactividad. “Esto debe tener complacidos a los exportadores colombianos”, agregó el ingeniero Segundo Antonio González.
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