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Santos y Maduro, ante los hechos existentes y teniendo por testigos a colombianos y venezolanos, lo que bien pudieran hacer es propiciar un encuentro abierto y de amplia proyección en procura de acciones, metas y entendimientos. / Foto: HispanTV

NOTAS AL MARGEN.  A los ojos y oídos de los presidentes de Venezuela y Colombia

1.- Las relaciones entre Colombia y Venezuela pasan por uno de los momentos más lamentables y tristes del extenso e importante historial, porque como bien anotaba el libertador Simón Bolívar: “El no habernos compuesto con Santander, nos ha perjudicado a todos”.

Es una máxima que aún tiene implicaciones, como lo demuestran los hechos y las circunstancias  que acontecen entre los poderes centrales de las dos naciones, que siguen sin entender el valor y la trascendencia de las situaciones que se viven en las fronteras y los límites, porque en lugar de propiciar fórmulas y soluciones a posibilidades que se enmarcan en esas  fajas territoriales, para procesos de acción compartida y beneficio conjunto, como podrían ser la creación de parques industriales y tecnológicos, Zonas Francas Especializadas y una Zona Aduanera para Maquiladoras –como se propuso por conducto de las Cancillerías – con las que se generaría empleos, innovación, investigación, capacitación y un nuevo y moderno proceso de cambio y trasformación al utilizar productos y ventajas comparativas hasta ahora no utilizadas, así como una mejor aplicación de la ubicación geoestratégica, porque  lo que hay es aplazamientos, demoras, discordias, pugnacidad y, últimamente, amenazas, como ha ocurrido con el presidente venezolano Nicolás Maduro, quien anunció la adopción de medidas sorpresivas para Cúcuta y Maicao, cuando lo que se creía era que la petición  y la  creación del Ministerio de Fronteras y de la Contraloría de Fronteras, solicitada por sectores fronterizos colombianos que ansían el progreso del 53 %  de la faja territorial nacional que representan, tendría algún eco en Venezuela y así se permitiría el inicio de una nueva etapa y de unas perspectivas progresistas y  con gran visión de futuro.

2.- Duele mucho reconocer lo que sucede, porque el impacto de lo que domina el panorama fronterizo puede ser más grave al término de los festejos de Navidad y ante la imposibilidad de avanzar en temas y materias que involucran y comprometen a los poderes centrales de las dos naciones, porque corresponden a compromisos del más alto nivel en lo económico, social y político, dada la apatía, la indiferencia y la desoladora omisión de una presencia generosa, altiva, productiva  e integracionista positiva, como se expuso y anhelaban los actores de nuestra Independencia   y forjadores de nuestra institucionalidad.

3.- Los presidentes de Colombia y Venezuela, ante los hechos existentes y teniendo por testigos a colombianos y venezolanos, lo que bien pudieran hacer – y serían aplaudidos – es propiciar un encuentro abierto y de amplia proyección en procura de acciones, metas y entendimientos, que generen planes, programas y prospectos de beneficio conjunto a favor de tareas y labores impulsadores de fuentes de empleo, industrialización, mejoramiento de cultivos y ligamentos internacionales  que nos permitan un horizonte vivificador y constructivo. Y, ellos deben saber que las fronteras son sitios y lugares de trascendencia, que necesitan y con urgencia respaldos, apoyos, incentivos, estímulos, mecanismos en diferentes campos y actividades, especialmente en lo educativo y formativo, la seguridad y la salud, sin olvidar la integración, la mutua solidaridad y la formación de una nueva sociedad.

Pero, amenazas, nunca, porque está demostrado hasta la saciedad que somos hermanos y no enemigos. Y lo que se requiere con urgencia es  laborar positivamente y   productivamente en equipo y con fe en el futuro. Ojalá haya ojos y oídos para captar el sentir  y el clamor de las fronteras e iniciar el proceso de cambio, conformando una comisión bilateral fronteriza, al más alto nivel para enfocar y analizar lo mucho que puede obtenerse, fortaleciendo la fraternidad y la unión con visión de futuro y en una gran labor de conjunto.

 

JOSÉ NEIRA REY

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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