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Me dediqué a hacer un trabajo y fui conejo de indias con mi cuerpo y a los 19 años fui Selección Colombia Mayores. / Foto: www.contraluzcucuta.co

CRÓNICA EN MÍ MENOR. Yo decidí, a los 17 años, dedicarme al basquetbol

 

HUGO HERNÁNDEZ

Yo jugaba fútbol y tuve una decepción, porque mi club, el Tennis, no nos dejaba salir a jugar torneos de Liga. Si íbamos con el emblema del club, posiblemente, un montonón de jugadores de barriadas nos iba a decir que éramos hijos de papi y mami y nos iban a dar duro. Eso fue lo que dijo Hernando Lara, que era presidente del Cúcuta Deportivo y presidente del Tennis.

Mi padre era amigo de Hernando y le dijo ‘no, no es posible, déjelos que cojan tabla’. No nos dejó, pero nos buscó equipos. Yo me fui a jugar al ferrocarril, que después se llamó Café Galavís. Tenía 16 años. Terminamos segundos en primera categoría, contra jugadores de 25 años.

En diciembre, Hernando Lara dijo que tenía como patrocinador a Fabricato, de unos paisas socios del club, me alegré mucho. Carlos Zunino era nuestro entrenador y nos reunió para empezar, en febrero, el torneo con la Liga, como juveniles. Hugo Ardila, el árbitro, se me acercó y me dijo, ‘tocayo, usted no puede jugar’. ¿Por qué? ‘Porque lo pararon’.

Había jugado con Hernando Ortiz, uno de los entrenadores del Cúcuta Deportivo, y como no se había firmado nada dijo que la ficha era suya y que no me dejaba jugar. Ese día lloré de impotencia. No hubo manera de negociar. Llegué a la casa aturdido y mi madre que había jugado basquetbol me dijo ‘mijo, usted tiene condiciones para ser basquetbolista. Ánimo, yo lo apoyo’.

Carlos Castro me vio jugando en una selección entre Sagrado y Salesiano, quedamos campeones. Tenía madera de armador igual que cuando jugaba fútbol, decidió llamarme y presentarme a la Liga. Decidí, a los 17 años, dedicarme al basquetbol. Me dediqué a hacer un trabajo y fui conejo de indias con mi cuerpo y a los 19 años fui Selección Colombia Mayores.

Vino Panteras del Táchira a tener fogueo con nosotros. Yo tenía doble nacionalidad por mi madre, mis abuelos maternos eran maracuchos y mis bisabuelos eran holandeses. Estaba en mi mejor época cuando me llevaron a jugar con ellos. No me conocían en Venezuela y en un pantallazo de Radio Caracas o de Venevisión, no recuerdo, el Táchira conoció a Hugo Hernández y jugué como criollo. Me invitaron muchas veces a jugar en la selección Venezuela, nunca lo quise aceptar. Simplemente, que queriendo a mi terruño preferí a Panteras que a Lotería de Cúcuta. Estuve como jugador activo desde 1971 hasta 1982, cuando me retiré. Dije ‘es suficiente’.

Un día tuve una anécdota con Luis Corzo Ramírez, notario,  gran amigo, gran colaborador para el basquetbol y buen jugador. Llegué a la oficina y me dijo: ‘hala, Huguito, usted cuando se va a retirar’. Tenía 25 años. ‘Porque mi hijo (Juan Manuel Corzo) llega de Estados Unidos y quiero que sea el sustituto de usted y de Jorge Niño’.

En 1978, jugábamos la final contra Atlántico, que era media selección Colombia. Nosotros éramos bajitos, pero con velocidad y buen lanzamiento. Nos ganaban por un punto y se acerba el final. Pedimos un tiempo y decidimos hacer ‘la jugada del bobo’. Faltaban 26 segundos, driblé, arranqué hacia el aro, hice un sostenido, lancé por encima de la defensa y metí la cesta. Ganamos por tres puntos y quedamos campeones. Creo que es un partido memorable. Nos cantaron las Brisas del Pamplonita y trajimos el primer trofeo para Cúcuta, en mayores, después de muchos años. Después vino la disyuntiva. Era entrenador o ingeniero civil.

El basquetbol me dejó gratos recuerdos, sobre todo mucha disciplina como persona y conciencia regional. Tuve la fortuna de jugar cuando empezó el profesionalismo marrón. Venezuela me pagaba 2500 dólares, Lotería también me pagaba buenos viáticos. Posiblemente, nací muy temprano, estas épocas son mejores para los futbolistas y para los basquetbolistas. Pero vivo contento de haber sido lo que fui. Tengo 43 años de casado con mi novia y madrina en los equipos que estuve. Llevo 48 años con la misma mujer, tres hijos y cuatro nietos.  

No sé por qué, hoy, habiendo talento y madera, no damos jugadores como en aquella época. Quiero con mi Club Rotario de Villa del Rosario hacer escuelas de formación deportiva en los proyectos de Vivienda Prioritaria y entrar a mirar cómo hacemos la masificación y buscar talentos. Queremos hacer proyectos sociales y ambientales para que haya flujo de caja.

RAFAEL ANTONIO PABÓN

rafaelpabon58@hotmail.com

Foto: www.contraluzcucuta.co

 

 

 

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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