Los ritmos son lo más importante en Rumbo a Tierra, álbum del colectivo colombiano Systema Solar… y son ritmos magníficos. Systema Solar proviene de Barranquilla, una gran ciudad portuaria en la costa caribeña de Colombia, y su música tiene conexiones con la cultura DJ que se extiende por todo el Caribe y sus alrededores, con las tradiciones folclóricas colombianas, con todo tipo de transformaciones electrónicas y con cualquier cosa a la que el grupo decida engancharse, desde el dancehall jamaiquino hasta la música trance marroquí.
Rumbo a Tierra es el segundo disco del grupo que se lanza en Estados Unidos, después de la presentación de Systema Solar (2016), una compilación de álbumes presentados en Colombia entre 2009 y 2013. Desde sus comienzos —cuando el colectivo se reunió para tocar en la ceremonia inaugural de una bienal de arte en Medellín, Colombia— Systema Solar ha mezclado lo folclórico y lo programado, lo nacional y lo internacional; también cultiva el aspecto visual del vestuario y las imágenes.
Es un impulso similar al acercamiento del grupo mexicano Nortec Collective, pero con material original e instintos diferentes. El nuevo álbum de Systema Solar da un gran salto desde las grabaciones previas del grupo: sus fusiones son mucho más elegantes, homogéneas, cómicas y llenas de ideas.
Como ejemplo está ‘Rumbera’, una canción de fiesta tan exuberante que fue elegida para formar parte de la banda sonora oficial del videojuego FIFA 17. Su pequeño riff sincopado sale de una guitarra acústica. Un puñado de instrumentos de percusión se agrega a la mezcla y se combinan —escuchen el cencerro estéreo— mientras que su ronco cantante, Jhon Primera, reúne a un ruidoso coro para que le responda.
Después se escucha el sonido de discos de vinilo rayados que indican la entrada de los sintetizadores: melodías de teclados palpitantes, voces sampleadas, la guitarra que de pronto se escucha distorsionada y balbuceante. De alguna manera, cada sonido aviva la fiesta imparable.
En ‘Champe Tabluo’ la letra alaba con risas a la champeta —un ritmo a medio tempo— mientras la canción cambia constantemente y combina los géneros del funk, hip-hop, blues, rock, soukous congoleño, compás haitiano y muchos más.
‘Rumbo a Tierra’ es un álbum de inagotables bufonadas sónicas y sabiduría rítmica: cualquiera podría simplemente disfrutar las voces como sonidos. Sin embargo, Systema Solar tiene mucho más en mente que los ritmos. El video de ‘Rumbera’ hace una declaración alegre, pero inequívoca sobre la diversidad; sus bailarinas, las rumberas, son de todas las edades, tamaños, razas y orientaciones, incluyendo a algunas transgénero.
Algunas canciones de ‘Rumbo a Tierra’ llevan los mensajes ambientales a la pista de baile. ‘Somos la Tierra’ trae el ritmo a medio tempo y los acordeones del vallenato colombiano —junto con la música electrónica y un coro de niños— a una protesta explícita contra La Colosa, un enorme proyecto de extracción de oro que ha provocado que ambientalistas adviertan sobre consecuencias catastróficas.
‘¿Qué pasó?’ se queja —entre gritos, zumbidos, chillidos y vítores— de los colonialistas que saquean África y América del Sur; su ritmo muta de una marcha a un riff salido de un laúd que insinúa la música Gnawa de Marruecos. ‘Aguazero’ —que describe los efectos de una sequía extendida— muestra raíces folclóricas con una melodía modal, un ritmo mesurado y la aparición especial de Pedro Ramayá Beltrán, un venerable flautista que toca la tradicional flauta de caña. Pero sus percusiones están modificadas electrónicamente, y la flauta contrasta con las voces onduladas de tonos agudos.
Todo el eclecticismo de Systema Solar tiene un sentido: Colombia, como cualquier otro país en la era del internet, está consciente y en contacto, afecta y se ve afectado por cada contracorriente mundial: musical, tecnológica y económica. Systema Solar escucha de manera amplia y selectiva.
Recordar de dónde vienen solo hace que el grupo sea más creativo. Si declaran su misión en el álbum, probablemente lo hacen con la primera canción, ‘Tumbamurallas’, una cumbia llena de gritos, ritmos cruzados y fanfarrias electrónicas. La letra aconseja: “Si tu mano abre la puerta de la libertad/ no te la dejes cerrar”.
JON PARELES
Foto: Ben Sklar para The New York Times
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