CÚCUTA.- El yoyo, el trompo, las metras, el runcho, la lleva, el escondite y otros juegos se han caracterizado por ser transmitidos de generación en generación y dejan legado en los niños. Correr, saltar, reír, llorar y gritar son algunas de las acciones que conforman estos juegos.
Hace mucho tiempo los padres de familia han tratado de inculcarles a los hijos estos pasatiempos que ayudan en el proceso de crecimiento personal. La supervivencia de los juegos depende de que las nuevas generaciones los reconozcan y mantengan viva su esencia. Para esto es necesario que en la etapa de la niñez se den momentos de esparcimiento y que tengan la oportunidad de interactuar y compartir un espacio con amigos y familiares.
En la era de la globalización, los aparatos electrónicos Xbox, ipads, celulares, computadores, tabletas, play station y Nintendo han tomado posesión de la humanidad, dejándose influenciar por lo que ofrece la nueva era. Niños y jóvenes del siglo XXI se ven afectados inconscientemente por esta innovación que los atrapa por su facilidad de manejo y los diferentes contenidos que se pueden encontrar dentro de esta tecnología.
Cúcuta, la perla del norte, guarda historias y vivencias de millares de familias. Los niños acostumbraban a correr libremente, saltar a la cuerda, jugar fútbol, incluso, utilizar los juegos de mano para divertirse y crear una cultura infantil callejera. Los Patios y Villa del Rosario también han adoptado esas costumbres, que se han perdido lentamente.
El grupo de teatro ‘Arlequín’ se prepara a diario para rescatar los juegos tradicionales que han desaparecido silenciosamente. El director Edgar Serrano se ha interesado por mantener e impulsar escenarios que permitan rescatar esas tradiciones en vía de extinción.
“Es importante crear espacios y condiciones que permitan a un país, como Colombia, tener la posibilidad de reencontrarse con las artes y los juegos tradicionales para hacer menos agresivos a los niños. Cuando se entra en contacto con estos juegos un niño es menos violenta empieza a interesarse por la lectura y otras condiciones que hacen del arte único y privilegiado.”
Desde febrero del 2016, el grupo implementa un proyecto que ha tenido impacto en la comunidad por las actividades lúdicas y recreativas. Utilizan las habilidades de los pequeños, a partir de una serie de estrategias con mimos, espectáculos de títeres animados, pinturas, lecturas y creación de runchos con botones, con el fin de que entiendan un poco sobre lo que se hacía hace algunos años e incentivar las tradiciones familiares.
La casa cultural Taller de Títeres de Colombia se interesa por el rescate de los juegos. El tallerista Rubén Agudelo dijo que “el arte es un medio para tratar muchos temas. En este caso, rescatar los juegos tradicionales, porque se han perdido, por eso es importante utilizar el aprendizaje significativo y la creación de personajes o juego de roles en los se den espacios para que expresen lo que ellos sienten.”
El médico general Steven Guerrero resaltó la importancia de mantener viva esta tradición. “La actividad física se ve inmersa en los juegos. Esto ayuda a que no sean sedentarios y así reducir el riesgo de padecer enfermedades crónicas no transmisibles, también implica que el niño se relacione más con el medio esto ayuda a mejorar su comunicación con el entorno.”
El padre de familia juega un papel fundamental en este proceso de mantener vivas estas actividades que tienen como objetivo recrear y mejorar desde el hogar estas funciones. Yadira Valencia, madre de familia, dijo que “es necesario promover desde la casa, si uno inculca este hábito y les da el espacio para divertirse tendremos una sociedad más tranquila. Como padres de familia tenemos el deber de sentarnos y jugar con ellos, leerles un cuento o contarles nuestras experiencias de niñez”.
La Secretaria de Cultura de Los Patios, a cargo de Raúl Jadva, brinda apoyo a los grupos de teatro que busquen incentivar el manejo de títeres y el rescate de los juegos tradicionales. “Básicamente, trabajamos con actividades que nos faciliten el acceso a toda la comunidad, en especial a los niños, con el acompañamiento de personas capacitadas en temas relacionados con la cultura”
“Se deben conservar estos juegos tradicionales para que las futuras generación puedan disfrutar de lo bonito que ha sido correr, saltar, compartir y estar en contacto directo con los demás niños y jóvenes.
JULIETH ORTEGA – JEISON AUDOR
Estudiantes de Comunicación Social
Universidad de Pamplona
Campus de Villa del Rosario
Foto: Especial para www.contraluzcucuta.co
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