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Queremos curar con sonrisas, cumpliendo sueños, eso hace que los pacientes sean personas.

TESTIMONIO. “La cama seis me devolvió el alma”: Arturo Arias

CÚCUTA.- La paciente de la cama seis es una mujer de contextura gruesa, demasiado quizás. Lleva 21 días sin hablar. La rabia se apodera de ella, y no es para menos, el silencio la agobia, la quietud le resulta estresante y la soledad la deprime. Los familiares no pueden estar a su lado. Las normas de la UCI no lo permiten, pero hoy sonrió.

Arturo Arias, internista de la UCI de la clínica Norte en Cúcuta,  se propuso, después de una situación personal fuera del país, traer a Cúcuta el programa Humanizando los Cuidados Intensivos (HU-CI). La intención es velar por el  acompañamiento a internos en cuidados intensivos. La idea nació en España.

El método más conocido, es  llevar serenatas a los enfermos. “La música es curativa, es más fuerte que la  morfina”. La mujer  lleva 21 días internada y lleva los mismos días sin hablar, sin reír. Hoy, sonrió al escuchar la canción ‘Contigo en la distancia’.

Arias mientras sonríe, asegura que el deseo es quitarse el doctor. Para los pacientes quiere ser Arturo, así, nada más. “Para mí, eran pacientes, hoy son personas. Les pregunto qué les duele, qué temen, qué quieren”. Es acompañar el círculo familiar, escucharlos, entenderlos.

El programa HU-CI busca acompañar médica y anímicamente al enfermo. Va desde cuando un paciente  pide un vaso de agua,  hasta el acompañamiento a la morgue. Hoy, la UCI no es solo la Unidad de Cuidados Intensivos. Antes,  solo era para que la gente se muriera, “hoy los escuchamos, les preguntamos qué les duele, qué temen, llegamos al cuarto y los llamamos por el nombre, les damos los buenos días, los acariciamos, les preguntamos qué soñaron, qué tal el desayuno, qué sueñan, qué anhelan cuando salgan. Eso es calidad humana, eso es más efectivo que el acetaminofén”.

En Madrid acaba de ocurrir el segundo encuentro de los pacientes sobrevivientes de HU-CI y los internistas. Los médicos pidieron perdón por no haberlos oído. Fue algo mágico, la sensibilidad de los médicos salió a relucir. Antes, eran inhumanos muchas veces. Hoy, gracias a HU-CI, quieren y sueñan con ser Hunter Doherty ‘Patch’ Adams.

“Queremos curar con sonrisas, cumpliendo sueños, eso hace que los pacientes sean personas. Antes, nos preocupábamos por el corazón, por el hígado; hoy, es diferente, nos preocupamos por el humanismo y así queremos que sea siempre. Cuando Marylin (*) sonrió, la señora de la cama seis, me devolvió la vida, me devolvió el alma. Supe que todo vale la pena”, dijo Arturo Arias, con la voz apagada por la emoción.

(*) Nombre cambiado por seguridad de la paciente.

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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