1.- Pueblo o región que progrese tiene por motor de transformación y giro no solo a una dirigencia que guía y orienta hacia los pasos que deben dar los miembros y partícipes de esa sociedad que lleva a cabo el cambio y se proyecta hacia el futuro, sino a una comunidad presencial, participante, estudiosa y dispuesta a aportar lo mejor de cada uno, para que la familia, barrio, localidad o región avancen y logren servicios y complementaciones que sirvan para todos.
Creer que todo depende tan solo de los gobernantes de turno, de los que obtuvieron más votos en las elecciones para senador, representante, diputado o concejal es no captar ni entender el valor de la tarea compartida y en conjunto, que debe emprender toda sociedad, con el deseo de acertar y de amar a la patria chica. Y con ella a los suyos y a la nación.
Porque nuestra debilidad radica en lo humano, en razón al exceso de individualismo y falta de asociación- que se confirman con muchas demostraciones – y porque el facilismo domina el camino hacia el logro de aspiraciones, sin trabajar en equipo, ni evaluar previamente las acciones particulares que se deben efectuar, ni cumplir un seguimiento serio y permanente sobre lo que se ansía y necesita – los resultados generales continuarán si el sello de lo verdadero y auténtico y sin conquistar las soluciones para los problemas primarios y básicos que se requieren, como en la conformación y asistencia de un conjunto dirigente que cumpla con ese ordenamiento que infortunadamente solo hemos referenciado o comprendido en lo religioso, pero que se aplica a toda conducta humana: “Amaos los unos a los otros”. O la perentoria admonición y sentencia de que ‘No hagas a otro, lo que no quisieras que te hicieran’.
2.-Entre nosotros hay mucho por hacer e igualmente, muchas tareas y propósitos que no han sido cabalmente orientados, dirigidos o apoyados. Y que si no los rescatamos de la indiferencia anónima o de la pública – y de lo privado y oficial centralista- constituirán la imposibilidad de superar entuertos y de hallar mayores y mejores senderos, dadas la importancia y la trascendencia de nuestra ubicación geopolítica y las posibilidades que en diferentes campos y actividades podríamos estructurar, trabajando en equipo y en coordinación con los gobiernos.
3.- Si valoráramos la urgencia y la favorabilidad de encontrar las indispensables alternativas para la obtención y la conducción del agua y el gas, junto al mejoramiento infraestructural de las vías de empalme y de servicios, más incentivos, estímulos y mecanismos para dar aliento a la investigación en las universidades y en los institutos que se concentren en la capacitación, otro, muy otro, será el espectáculo que hoy confirman los avisos de ‘Se vende’ o ‘Se arrienda’, mientras crecen la informalidad y el desempleo.
La zona fronteriza del área central de Colombia y Venezuela será una realidad cuando se comprenda y valore – por cada una de las partes, sectores o interesados – que la unión y la labor conjunta, mancomunada o compartida es tan importante y beneficiosa como la defensa, promoción y desarrollo de los derechos humanos.
JOSÉ NEIRA REY
Foto: inpropiedades.cl
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