Sin percatarnos, el periodismo colombiano abrió la puerta a ‘La Estupidez’, por la falta de humanismo en algunos comunicadores para discernir lo que realmente es de interés público y desde esa óptica sopesar la información, que, disfrazada de primicia, solo busca beneficiar a terceros, que se valen de la incapacidad de algunos comunicadores para evaluar contenidos que dañan a las personas en lo humano y su entorno.
El maestro Javier Darío Restrepo señaló que “el periodista debe saber qué es información de bien común”, y advierte “si esta no tiene esa característica es inválida, bajo cualquier pretexto”. Esa malévola escuela que hace metástasis en los medios de comunicación no es válida en la práctica del buen periodismo, solo se presta para aupar la injuria contra quien no sucumbe a un interés en lo personal, económico o sexual. Pero hay algo más grave, el comunicador termina, si no tiene la capacidad de discernir, siendo el “estúpido útil” de quién busca, mediante este método, difamar a quien no cumple una exigencia.
En el foro “La estupidez, una reflexión urgente”, organizado por la Universidad Externado de Colombia y la Personería de Bogotá, se analizó “La Estupidez” como causa de nuestro atraso comunicacional. La directora de la Silla Vacía, Juanita León, reveló que “la estupidez solo sirve para mantener y promover un mal periodismo”, y agregó que el problema que hoy viven los periodistas en las regiones es la autocensura que los amarra a la pauta oficial y que ha hecho que allí el oficio del periodismo sirva a determinados intereses. “Ese es un periodismo de circo y pan, pero con más circo que pan”.
¿Qué hacer? Es la pregunta que hoy se hace el país ante los recientes hechos en los que una periodista tumbó a un general de la Policía y el general sacó del medio a una periodista. Pues diríamos que muy poco, mientras que en las facultades de comunicación social no se impregne la máxima de Ryszard Kapuscinski: “Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona, se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades y sus tragedias”.
De igual manera, mientras que no se propenda desde el medio por el respeto y la coherencia a comunicadores que divagan, muchos de ellos, entre el morbo y la especulación haciendo de contenidos sin relevancia, en lo esencial y lo comunicacional, un sainete para lectores, oyentes y televidentes serán, también los dueños, de esos medios responsables en gran medida, de esta estupidez.
JUAN RICARDO GÉLVEZ
Foto: letras.unmsm.edu.pe
Contraluz.CO Sólo Periodismo