CÚCUTA.- Los 15 pimpineros que se encadenaron en el parque Santander, a comienzos de la semana pasada, llegaron a un acuerdo con el alcalde César Rojas y decidieron abrir los candados y marcharse a casa. En la protesta los alentaron decenas de vendedores ambulantes de gasolina.
Desde el primer momento, los organizadores de la toma pacífica de la plaza central cucuteña reclamaron la presencia de las autoridades civiles locales, regionales y nacionales para exponerles la situación que afrontan por el cierre de la frontera. También exigieron que cesaran los decomisos del combustible, porque “un galón que nos quitan es un pan que no llevamos a casa”, dijo en su ocasión Yuleima García, tesorera de Sintragasolina.
Dos sindicatos congregan a los 2800 comerciantes informales de gasolina y ACPM ingresados de Venezuela, de manera ilegal. A diario se surtían de vehículos que compraban en las estaciones del vecino estado Táchira y la ofrecían en las calles cucuteñas. Las barricadas levantadas en los puentes internacionales por orden del presidente venezolano Nicolás Maduro desataron la crisis en el gremio.
Ahora, compran la escasa gasolina que ingresa por las trochas a precios más elevados. “La gasolina sigue llegando a Cúcuta, de contrabando. Esa es la realidad. Nos llega y tenemos que venderla”, dijo Carlos Castillo. Una pimpina, según cálculos de los vendedores, les da de comer a tres personas. “No tenemos nada más hacer. El Gobierno no nos da trabajo”.
El alcalde Rojas Ayala visitó, el sábado, a los presidentes de las asociaciones de pimpineros y concretaron mutuos acuerdos para levantar la protesta. Algunos de los manifestantes, que se negaron a tomar alimentos, afrontaron problemas de salud y recibieron atención médica en el hospital Erasmo Meoz.
La decisión de levantar la protesta se tomó en razón de los hechos ocurridos a mitad de semana en los que resultaron heridos ocho agentes de la policía. El atentado, perpetrado por el Eln, alteró la tranquilidad de los cucuteños.
“Busco alternativas que generen empleo con expectativas de cambio socio laboral para que no vivan de la venta ilegal de combustible”, les dijo César Rojas. La administración municipal, la Cámara de Comercio y el Sena propondrán al Gobierno proyectos que perduren. Los pimpineros piden que el programa de reconversión sociolaboral los favorezca siquiera con $ 25 millones para montar negocios rentables.
La Alcaldía adoptará medidas que ayuden a los comerciantes informales a salir de esta condición y para alcanzar el objetivo buscará proyectos reales. Rojas Ayala viajará a Bogotá con directivos sindicales para que en la mesa de concertación estudien algunas propuestas, entre las que destaca la posibilidad de aprobar un subsidio mientras se concretan las peticiones.
De la propuesta presentada por los pimpineros, entre otros puntos, destacan:
1.- Un programa de reconversión integral, digno y sostenible en el tiempo.
2.- Subsidios de vivienda para 300 familias vulnerables, aquellas que de verdad necesitan los planes.
3.- Becas en el Sena y en las universidades públicas para garantizarles a los hijos el derecho al estudio, para que no hereden el comercio informal, sino que sean profesionales y útiles a la sociedad.
Foto. PRENSA ALCALDÍA
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