VILLA DEL ROSARIO – Norte de Santander.- Tiene la capacidad de moldear la vida de los niños, a la juventud la puede proyectar a alcanzar sus sueños, a formar ciudadanos de bien y que contribuyan a hacer un país donde se pueda vivir en paz. Con estas palabras se describe Yajaira Villamizar, docente, con 23 años de experiencia.
En 1984, dos años después de haberse graduado como bachiller, decidió irse para Pamplona a estudiar lo que más le apasionaba, ser profesora. En Cúcuta no había esa carrera. Ingresó a la Universidad de Pamplona y recibió apoyo incondicional de los padres, puesto que quería contribuir a formar la niñez y juventud de la región.
Nació en Fonseca (Guajira). El papá trabajaba en la Caja Agraria y lo trasladaron a esa área donde su madre la tuvo a ella y su hermana. A los 6 años, llegaron a Cúcuta, al barrio Guaimaral. En esa época la ciudad era pequeña, con el desorden que tienen todas, los servicios públicos eran escasos. Había solo buses públicos.
En 1988, se graduó como Licenciada en Ciencias Sociales, con especialidad en Geografía e Historia. El primer empleo fue en el colegio Virgilio Barco, grado primero. Le agradó la experiencia de desempeñar la profesión con niños de 6 a 9 grados. Trabajaba por contratos.
Se presentó en el concurso para docentes y salió favorecida para Cáchira. Era un nuevo reto para comenzar en un municipio que no conocía, no sabía si los estudiantes iban a valorar su labor.
Le fue bien, los jóvenes la querían y la gente era encantadora. Allá la enaltecieron por ser docente, era considerada como la mejor y tenía un lugar privilegiado. Le apasionaba el basquetbol y vio la posibilidad de enseñarles a los estudiantes, consiguió formar un equipo y ganaron el campeonato municipal. Todo el colegio la quería por tan ardua labor.
Llegó la época de violencia en el municipio, mataron al padre León y secuestraron al alcalde y a un concejal. Corría peligro. Los padres no mandaban a los niños a clases. Se formó un caos por el grupo armado que quería tomarse la región.
En esos días le llegó la noticia que su madre enfermó y sin pensarlo mandó una carta al magisterio en la que pedía el traslado para Villa del Rosario. Duró 10 años en Cáchira. Los habitantes lamentaron la salida por lo que había logrado desarrollar en los estudiantes.
Al cabo de semanas recibió la notificación del traslado, para el colegio Manuel Antonio Rueda Jara. Lleva 13 años desempeñándose, ha orientado los grados 6 a 9.
Ha lidiado con estudiantes de todo tipo, juiciosos, cansones y rebeldes. Pero la vida le ha pagado bien. Le falta culminar la faceta como docente. Por ahora en vacaciones disfruta viajar a México, Perú, Ecuador y Venezuela. En diciembre conocerá el Amazonas, una nueva experiencia en su vida.
Aprendió a escribir en portugués, no lo domina, pero no pierde las esperanzas hasta hablarlo. La frase que utiliza y siempre menciona es “la violencia es el miedo de los ideales de los demás”, de Mahatma Gandhi.
“La violencia incita a más violencia. Por eso hay que enseñar la paz desde los hogares, puesto que los docentes son solo instrumentos para instruir la paz” dice Yajaira con la esperanza de terminar su jornada de trabajo lo más rápido posible.
MARÍA DEL ROSARIO PUENTES
Estudiante de Comunicación Social
Universidad de Pamplona
Campus de Villa del Rosario
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