CÚCUTA.- Documento para la presentación y complementación de la iniciativa- propuesta que se entregará a la consideración de los gobiernos de Colombia y Venezuela para la creación y establecimiento de una faja territorial binacional, que con incentivos y estímulos facilite y permita la ubicación y desarrollo de parques industriales y tecnológicos y que, a su vez, propicien la creación de fuentes de empleo y aprovechamiento de las múltiples ventajas comparativas existentes, mediante la utilización de zonas francas especiales y de una zona aduanera aplicada al desarrollo de maquiladoras en la zona o área que se defina y proyecte.
1.- Historia, proyecciones y consideraciones generales
Cuando el libertador Simón Bolívar sugirió a Fernando Peñalver la conveniencia de proponer al Congreso Constituyente que se reunía en la Villa del Rosario (1821) la creación de una faja territorial entre lo que sería Colombia y Venezuela, para que la manejaran los dos nuevos Estados y se fortalecieran las relaciones y un amplio accionar hacia el mejor aprovechamiento de las ventajas comparativas existentes, se enfocaban y ponían sobre el tapete de los análisis y los debates sobre el futuro unas opciones de gran importancia y relacionadas con múltiples aspectos de lo que es y representa la extensa línea fronteriza entre las dos naciones.
Lo propuesto o insinuado no logró la unión, la estructuración y el respaldo necesarios, porque no se produjeron los acuerdos y los entendimientos que eran menester, como bien lo recuerda en la detallada recapitulación histórica Rafael Eduardo Ángel Mogollón, en sus investigaciones y confrontaciones históricas y en especial, por intermedio de los libros alusivos a la Región Zuliana o Enclave geopolítico –económico Suramericano, en el extinto Reino de Granada y en los que alude a San Faustino de los Ríos como ciudad y puerto fluvial en los siglos XVII al XIX y a la Colombia cafetera que nació en Cúcuta entre 1794 y 1870, acontecimientos de gran importancia y proyección si establecemos criterios y opciones de perspectiva, analizando el ayer y confrontando y comparando el hoy, en sus diversas alternativas o propuestas que se pueden formular.
Y, más, si se evalúa en lo socio económico, político y de proyección internacional lo que podría conformarse en aras de la necesarísima generación de trabajos o empleos y la canalización y mejor utilización y aprovechamientos de lo que significa y sintetiza la integración colombo-venezolana, dentro del contexto latinoamericano y mundial, habida cuenta de los vínculos y la extensa correlación de convergencias que podrían surgir, si previos estudios y valoraciones, se expone, plantea y se pone sobre la mesa deliberante de los cuerpos representativos y pensantes de las dos naciones la alternativa de desarrollos compartidos, asociados o de múltiple correspondencia, para el establecimiento de esa faja territorial que hace casi dos siglos había señalado ese visionario y altivo guía, sobre lo que tenemos por encausar y lo que podríamos cumplir, si hacemos de la unión y de la labor conjunta una prerrogativa para avanzar y emular competitivamente con otras áreas y regiones del mundo.
Advertido lo anterior, y reconociendo que si bien hemos avanzado, lo que falta por promover y hacer es inconmensurable, así como es serio y preocupante todo lo inherente al mejoramiento social, económico y político de lo que es y representan las bases poblacionales que determinan a los dos pueblos hermanos, surge de inmediato el enfoque hacia el conocimiento y desarrollo de nosotros, junto a la urgencia de asumir empeños y derroteros que permitan generar prospectos, acciones y conductas que generen paradigmas propulsores de actividades y hechos que den paso a una gran trasformación para beneficio del conglomerado en general, mediante la adopción de criterios que faciliten y permitan un obrar coparticipativo y realista que dé aliento al establecimiento de ligamentos institucionales y legales, que a su vez den vida a ejemplarizantes y auténticas políticas de Estado que dinamicen los establecimientos públicos y privados mediante una sana competitividad .
El ajuste y el acomodamiento internacional, que han provocado las diversas causas y circunstancias que han agitado y sacudido al planeta con sus caracterizaciones en cada continente han puesto de manifiesto que el entorno latinoamericano, por las reservas básicas y el paulatino crecimiento de la población, junto a productos y demandas, cada día avanzan y se trasforman en incuestionables áreas con grandes potenciales, tanto en el consumo como en el desarrollo de actividades complementarias –y algunas competitivas –a las que se cumplen en las zonas de mercados tradicionales.
Estas consideraciones, más todas las que incentiva el constante crecimiento y mayor capacitación de esta zona del mundo, permiten colegir e insinuar, que hay un vasto y especial nuevo cambio de perspectivas que obligan a evaluar y estimar los índices de productividad y las aproximaciones a grandes mercados, que validan los conceptos de complementación y favorecimiento competitivo tan importantes en los análisis de costos, mantenimiento y asistencia segura.
Si a lo anterior sumamos el alcance y la significación de las estimaciones y las proyecciones que petróleo, carbón, gas, arcillas y grandes extensiones para cultivos y reproducción animal se pueden demostrar, es obvio y elemental considerar y argumentar que naciones como Colombia y Venezuela brindan características y opciones de la más variada composición y como base y sustento para grandes iniciativas y proyectos en diversos campos de la producción y para la atención de demandas y solicitudes, en la más amplia gama de los requerimientos. O para gestiones complementarias de alcance y referencia global, ante la internacionalización de la economía y de la producción.
A lo expuesto, será indispensable agregar la múltiple y variada presencia y participación que Colombia y Venezuela adelantan en el campo de la representatividad y la democrática vivencia, con el fin de acelerar y fortalecer la imagen internacional que por la ubicación geoestratégica e importancia en lo social, económico y político comienzan a registrar estas nuevas naciones con escasa vivencia institucional por lo reciente de la formación en los siglos, que a su vez fueron los alusivos al descubrimiento, conquista, colonización e independencia de América.
¿Por qué y para qué este discurrir general o global, que bien podría complementarse y ofrecer confrontaciones con los adelantos y logros en los otros continentes?
Porque hoy, en los comienzos del siglo XXI, es imprescindible darle cabida a la internacionalización de las iniciativas y proyectos, ante la gigantesca e impresionante competencia que ha surgido en casi todos los mercados, como consecuencia de las comunicaciones y el recorte de distancias que ha provocado la irrupción de la radio, la televisión, el mercadeo y los diversos medios de intercomunicación, que trasforman al planeta en un campo de actividades con propuestas y respuestas inmediatas, modificando y alterando conceptos arraigados, ante la extraordinaria dinámica de las redes y sistemas que han multiplicado las ventajas de la interconexión en audio y video, por la generalización de los contactos en las telecomunicaciones y el prodigioso avance de la radio, la televisión y los enlaces telefónicos de persona a persona, en el mundo.
Olvidar o descuidar un enfoque y una visión que cada día tienen más logros y adelantos constituiría no solo un error, sino una lamentable valoración de la realidad y de lo posible.
No puede dejarse a la visión o conjugación de opciones a otros, distintos a nosotros, porque la mayor tarea y la de mayores responsabilidades radica en el obrar –activo o pasivo – de los Estados y en los miembros de la sociedad que dan origen y calificación a la población y a la nacionalidad de los habitantes.
Como Colombia y Venezuela contabilizan un buen recaudo de acciones y hechos positivos, que vienen desde los comienzos y se enmarcan y guardan en acontecimientos de tipo institucional y constitucional –los más importantes- lo que cabe y se sugiere es la creación de una propuesta bilateral, que dé paso a definiciones y ejemplarizantes políticas de Estado, que faciliten y permitan la gestión compartida para avanzar con mayor firmeza y dando respuestas positivas a los clamores de la población, que ansía una mayor y mejor utilización de los recursos y las ventajas comparativas que otorga el territorio, así como la oportunidad de impulsar los servicios básicos, que partiendo del agua, el gas, la infraestructura vial y de servicios, como de ríos, puertos y lugares de contacto férreo, aéreo y de contenedores, incentive y estimule la capacitación, la innovación y la investigación en universidades, institutos y centros tecnológicos, científicos y docentes para que haya emulación constante y siempre aplicable, conforme a leyes, normas, regulaciones y procedimientos internacionalmente reconocidos.
Una gestión con esta identificación y calificación es la que nos ha convocado, en procura de analizar y presentar a los gobiernos de Venezuela y Colombia, una iniciativa que busca aprovechar ventajas comparativas demostrables y para beneficio de las dos naciones y en especial para los pobladores, al laborar y producir hechos positivos y de implicaciones nacionales e internacionales.
“Además, se debe hacer referencia al territorio binacional que históricamente se identifica como la Región Zuliana Binacional, entendiendo como tal el escenario geográfico, social, cultural y económico, en el cual nexos históricos sostenidos entre zonas de diversidad biótica diferente cuya producción sustentó y permitió consolidar asentamientos humanos de crecimiento sostenido durante casi cuatro centurias, manteniendo internamente por largo tiempo comportamientos armónicos centrados en poderes eminentes jerarquizados en ciudades donde las clases dirigentes cohesionaron para brotar la independencia y la institucionalidad, dando oportunidades para beneficiar a la comunidad integrante”, como lo indica el historiador Ángel Mogollón (recientemente fallecido), en su Proemio, referido a la Colombia Cafetera y a las interrelaciones de Cúcuta con Maracaibo y quien dedicó buena parte de la existencia a escudriñar los sustentos y las raíces que fortalecen a la mancomunidad de intereses y su proyección.
Ante lo expuesto y sabiendo que hay múltiples factores y vivencias por resaltar, que van desde la fundación de ciudades hasta la consolidación del Triángulo de Oro, que conformaron Maracaibo, San Cristóbal y Cúcuta, más los logros y los avances en los primeros Ejes Cafeteros Orientales y el establecimiento de redes ferroviarias y empalmes y contactos fluviales de primerísima importancia, en las que se resalta el aporte de destacadas personalidades e iniciativas, que todavía pueden ser enunciadas, proyectadas y ejecutadas si se logran los entendimientos y los acuerdos interinstitucionales que se deben conjugar entre las dos naciones.
Anotamos lo anterior, porque es evidente y claro que la interdependencia de Colombia y Venezuela o de Venezuela y Colombia, si la enfocamos y la evaluamos con espíritu amplio y pragmático, es de unas opciones y perspectivas de enorme y significativa importancia.
Y, más y con mayores consideraciones ciertas, sí se obtiene la unión de fuerzas y perspectivas hacia la orientación y el desarrollo de planes, programas y proyectos de favorecimiento común, por la generación de empleos, aprovechamiento de ventajas comparativas, facilitación de los recursos y materias primas necesarias, en un mundo competitivo, de permanentes innovaciones y tareas compartidas internacionalmente.
Todo lo anterior, que constituye la esencia de nuestra propuesta a los dos gobiernos, para que inicien pasos hacia la conformación de una faja territorial binacional que dinamice y trasforme en realidades actuantes cuanto hemos expuesto en esta apretada síntesis, creemos que bien podría transformarse en una iniciativa y empeño de grandes proporciones y resultados.
Y, porque, igualmente nos anima el señalar la conveniencia de dar pasos firmes para la constitución y puesta en marcha del Fondo o Banco de Desarrollo Fronterizo, para que con la concurrencia de los bancos centrales de Colombia y Venezuela la invitación a los cambistas de las zonas fronterizas para que se asocien, sumen y participen, más la coparticipación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF) permitirían el nacimiento y la asistencia permanente a las acciones e iniciativas de quienes se vinculen a estos empeños en lo industrial, comercial, agrícola y de servicios especializados, como les urge y requieren estas excepcionales y especiales regiones y zonas de frontera.
De igual manera, la creación y el establecimiento de un organismo cultural y promotor de la más alta categoría y presencia de expositores y moderadores en el campo de la integración fronteriza, para que se dé vida y proyección al Centro del Pensamiento y Desarrollo Fronterizo, contando con la presencia periódica de los más altos exponentes de estas iniciativas y empeños en la escala internacional.
Y así, con una visión de realidades y perspectivas, siempre activas y dedicadas a evaluar y valorar los pasos y las acciones que deben ser objeto de la más atenta y cuidadosa atención, para mantener en vigencia, cuanto se expone y se sugiere y pide ejecutar a las dos naciones.
2.- El proceso de integración, en la hora de ahora
Porque han ocurrido muchas situaciones y circunstancias que conducen a la conveniencia de propiciar nuevos y directos acercamientos para analizar cuanto acontece en el proceso binacional, para propender en la búsqueda y el hallazgo de auténticos y dinámicos pasos y prospectos hacia una mayor, real y visionaria compenetración e integración entre Colombia y Venezuela, quienes fuimos motivados por estos hechos, de la manera más respetuosa y para que se evalúe a los más altos y especializados niveles, sometemos al estudio de las dos naciones nuestra propuesta y que sintetizamos así:
A.- La reconsideración de la iniciativa del libertador Simón Bolívar, en la creación de una Faja Territorial Binacional, que sea manejada por las dos naciones y sobre la que converjan iniciativas funcionales y de variada aplicación, representadas en planes, programas y proyectos generadores de empleo y aprovechamiento de ventajas comparativas, que igualmente beneficien y asistan a las áreas o zonas que se compenetran, mediante la modernización de los servicios básicos y el mejoramiento integral de la población allí asentada o que allí labore. Y cuyo registro o monto puede ser de significativas y singulares proyecciones.
B.- Precisar y establecer para aplicación en esa Faja Territorial Binacional Especial incentivos, estímulos, apoyos y mecanismos destinados a dar cabida y competitividad internacional a parques industriales y tecnológicos, zonas francas especializadas y a una zona aduanera especial para maquiladoras.
Al contar la faja territorial binacional propuesta con las facilidades y ayudas que le serán distintivas, promocionales y propias serán igualmente variadas y distintas las correspondencias y generadores de tareas y propósitos, en lo local, regional, nacional, binacional e internacional. Y, destacándose, por su proximidad y prerrogativas lo latinoamericano y continental.
C.- Apuntalar, diversificar y fomentar la instrucción, capacitación, ilustración, investigación e innovación en múltiples ramos, campos y actividades productivas mediante entidades, organismos y centros docentes ubicados en cada país y promoviendo, coordinando, proyectando y facilitando desarrollos hacia labores y metas de prioridad que coadyuven y fomenten las tareas y las gestiones integracionistas y de favorecimiento mutuo o recíproco.
Quienes hacemos parte de esta conjunción de factores, igualmente insinuamos la convocatoria, mediante selección especial o concurso a las firmas de mayor tradición y trayectoria investigativa para que enfocando la temática y opciones advertidas, puntualicen, sectoricen y sustenten estadísticas y según proyecciones y supuestos sociales, económicos, políticos y de visión y perspectivas internacionales pulsen y midan cuanto nos hemos permitido señalar, insinuar y destacar.
Estimando que hay pilares y fundamentos estructurales para la vigencia y perspectivas de nuestras cavilaciones y alternativas, que sintéticamente presentamos a los dos gobiernos, en nuestra condición de ciudadanos y estimuladores de la integración, la labor compartida en las regiones, áreas o zonas fronterizas y en los beneficios y prerrogativas que generaría el hacer acopio de fuerzas, para una gestión y empeños de mayor y largo alcance, agradecemos la atención y conjugación de esfuerzos que permita hacer viable y procedente lo advertido.
3.- Precisión, señalización y consideración sobre la ubicación
Valga destacar que no nos pronunciamos, ni presentamos mapas o posibles alternativas de ubicación de la Faja Territorial Binacional que es indispensable, para que las comisiones de evaluación y proyección precisen las mejores concordancias, ubicaciones y complementaciones que deben tenerse en cuenta y ante los requerimientos básicos de servicios en agua, gas, infraestructura vial terrestre, aérea, fluvial y férrea, energía en sus diversas expresiones, modernas y actualizadas intercomunicaciones, etcétera.
Lo expuesto y con estas iniciales argumentaciones lo presentaremos y los entregaremos por intermedio de individualizadas y similares argumentaciones y copias en actos concurrentes y separados en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, por intermedio de la canciller María Ángela Holguín, y al Ministerio de Relaciones Exteriores del Gobierno Bolivariano de Venezuela, por intermedio del embajador en Colombia, Iván Guillermo Rincón Urdaneta.
Al cumplir nuestro interés y deseo de servicio y anhelando, que lo señalado y expuesto, pueda ser útil a las dos repúblicas, nos suscribimos en servicio y con el mismo entusiasmo, como iniciamos la estructuración de lo advertido.
Integran el equipo explorador y promotor de lo propuesto los profesionales César Vallejo Mejía, Sergio Entrena López, Pedro Sayago Rojas y Alfonso María Padilla.
JOSÉ NEIRA REY
Contraluz.CO Sólo Periodismo