CÚCUTA.- Los gramaloteros no pueden olvidar lo ocurrido el 17 de diciembre de 2010. Vivirán con ese recuerdo por el resto de sus días y llevarán a cuestas el sufrimiento causado por la tragedia natural. Sin embargo, están decididos a sobresalir y a trabajar para ganarse el ‘pan con el sudor de la frente’, así no sea en las labores propias del campo que los vio nacer y crecer.
En los últimos cuatro años han recibido capacitación sobre el montaje de microempresas y han tomado los ejemplos como proyectos de vida. Días atrás, como preámbulo a la conmemoración de aquella fecha aciaga, llegaron a Cúcuta desde varias veredas de Gramalote y desempacaron la mercancía que producen y que van desde las hayacas hasta el champú para el carro.
En medio de un ambiente festivo y protegidos del sol, dejaron ver las muestras de los productos, ofrecieron al público y vendieron en la ciudad a precios de campo. Huevos envueltos, manualidades, tejidos, canastas en bejuco camirí, jaleas, vinos de frutas y ropa conformaron la exhibición en la biblioteca pública Julio Pérez Ferrero.
Cada quien se acomodó dónde quiso y tendió el catre para ofrecer las mercancías.
EDGAR NIÑO
Produce vino de Naranja, mandarina, mora, lulo, cereza, fresa y tomate de árbol, que requiere, mínimo, de un año de añejamiento. Es una bebida natural, solo contiene azúcar, jugo y levadura. Pasa un año guardado en las bodegas en Gramalote a una temperatura de 20 a 22 grados centígrados, que le dan la exquisitez del vino. Las frutas se cultivan en en el campo gramalotero. Una artesanía en bejuco camirí adorna la botella, que complementa la copa de calabazo y algo de fique. “Quien lo prueba, seguro lleva la botella, porque es rico el sabor. Pura mano de obra gramalotera”.
CLAUDIA RAMÍREZ
En casa, antes de la tragedia, tenían un pesebre llamativo. Hace tres años, tomó la decisión de trabajar manualidades para recordar ese bien preciado que se perdió entre las ruinas. Elabora casas en icopor y cartón, y pozos en piedra y cartón. “Puro talento gramalotero”.
MARIA DOLORES OREJUELA
Las jaleas gramaloteras, como las del resto del país, tienen como materia prima la mano de res. El proceso largo lo aprendió de la madre y hoy lo revive para seguir la tradición. Vive en la vereda Boyacá.
ANA PAOLA
Tiene 7 años. Es la microempresaria más pequeña, y como los adultos, tiene la ilusión de avanzar para no ponerle talanqueras a la vida. Hace manillas con ligas de caucho y las ofrece el mejor de los vendedores venidos desde su municipio.
DORIS APONTE
Las manualidades exhibidas aquí tienen una particularidad, “se hacen con mucho amor para que queden bonitas”. Para la elaboración solo requiere de de imaginación y carisma. Siempre le ha gustado la artesanía. Antes de la tragedia trabajaba en este campo en la vereda Santa Teresita.
ALIX MARINA VARGAS
Las creaciones para damas y niños, y deportivas nacieron del programa Jóvenes Rurales, impartido por el Sena. Hace tres meses terminó el curso y el organismo oficial les dio el material, a manera de plante, para que trabajen. Antes de la tragedia permanecía en casa. El curso le permitió hacer las confecciones
ALIX CÁRDENAS
Canastos para restaurantes y para Navidad, cofres, gallinitas, bandejas y de toda clase de productos en bejuco camirí, que se consigue silvestre en el campo. Le dan la muestra y hace el producto. Hace 25 años, se dedica a esta labor. Está acostumbrada y no ve el proceso difícil. La enseñó la mamá.
SANDRA RIVEROS
Es la representante de la fábrica de ambientadores para pisos, jabones líquidos y champú para carros. La producción demora una hora. Las fábricas están repartidas entre gramalote y Cúcuta (ciudadela La Libertad).
Mediante una estrategia de formación con las Damas Grises surgió la idea de la empresa. La línea de aseo nació en la capacitación. Es rentable trabajar en este campo. La idea es crecer.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
Foto: www.contraluzcucuta.co
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