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ENTREVISTA. El amarillismo es perverso para la calidad de la información

CÚCUTA.- El sensacionalismo, el amarillismo, como manera de ser periodística se ha impuesto como lógica clave perversa con la real producción de la calidad  de la información.

La apreciación corresponde a José Miguel Pereira, comunicador, investigador y docente vinculado a la Universidad Javeriana, en reciente visita a la Universidad de Pamplona, campus Villa del Rosario, para dialogar con los profesores del programa de Comunicación Social. “No concibo un periodismo sin investigación”.

¿Cómo se fusiona la investigación con el periodismo en Colombia?

Serían como dos dimensiones. La primera, las investigaciones que se hacen para comprender el oficio del periodismo, es lo que llamamos los estudios de periodismo, que tienen que ver con las empresas periodísticas, las prácticas y el ejercicio de producir contenidos para los medios, con el contenido de los medios, con la manera como la gente apropia esos contenidos. La investigación es la reflexión que hacen los investigadores y la academia. La segunda, es propia del periodismo y es la investigación que se hace para producir esos contenidos, es lo que llamamos la investigación periodística. Ambas son claves, porque la primera, comprende y desarrolla conocimientos sobre el quehacer periodístico, y la segunda, potencia la calidad de los contenidos que publicamos en los medios de comunicación.

¿Desde la academia debería inspirarse al estudiante para que cuando llegue al periodismo se haga investigador?

Por su puesto, que haga investigación en los dos terrenos planteados. No concibo un periodismo sin investigación. Para mí, todo periodismo es investigativo.

¿Cree que en Colombia hay pereza investigativa?

Creo que lo que pasa es que no hay suficiente motivación y estrategias institucionales de parte de los profesores y de los programas para motivar a hacer investigación. Se ha reducido el trabajo a la formación de estudiantes y no a la creación de nuevos conocimientos. Hay un problema de enseñanza, de pedagogía, y pasaríamos de unas pedagogías trasmisionistas a unas pedagogías constructivistas que permitan la creación de conocimientos y no la reproducción de conocimientos.

¿La investigación mejoraría la profesión del periodista?

Totalmente. La potenciaría, porque estaríamos hablando de periodistas que comprenden el contexto, la historia, entienden el oficio y pueden producir contenidos, incluso por medio de los géneros periodísticos (reportaje, crónica, entrevistas) con mayor sentido. Sería una ganancia para el periodismo.

¿Por qué el periodista, en ocasiones, se queda sin tema para investigar y se vuelve oficialista?

Creo que tiene que ver con las comisiones de producción  de los contenidos informativos por parte de los periodistas con las condiciones laborales, con los miedos y las amenazas. Acá hay muchos periodistas amenazados, asesinados. En los contratos laborales, para la radio, el periodismo se volvió cuestión de rebusque, hay que pelear con la pauta. Las condiciones de trabajo de los periodistas están deterioradas en la región y en lo local. La idea sería crear empresas o negocios periodísticos que sean autosostenibles para que el periodista no se vuelva el vocero de la fuente oficial o el vocero de la administración pública.

¿Otro aspecto sería migrar al periodismo social?

Habría que combinar las dos. Creo que todas las opciones son posibles, pero en el periodismo social hay una veta de trabajo sobre todo cuando cobraría sentido de mediador entre los ciudadanos y los poderes públicos y privados para resolver problemas ambientales, la pavimentación de calles, el trabajo de los ciudadanos y la salud. El periodista juega un papel diferente.

¿Por qué a las empresas periodísticas les interesa más el escándalo que los temas sociales?

Porque es lo que da audiencia y trabajan en función de un negocio y de unos consumidores entre los que han primado el sensacionalismo y el amarillismo, que como manera de ser periodística se han impuesto como lógica clave, que es perversa con la real producción de la calidad de la información.

¿Y acostumbraron a la audiencia a ese contenido?

Claro. ¿Cuántos periódicos amarillistas tenemos en nuestras ciudades que chorrean de sangre? O ¿cuántos medios sensacionalistas hay que no profundizan, que no investigan que no consultan y se quedaron en lo superficial? También, hay ciertas responsabilidades por parte de los ciudadanos que no somos exigentes con los medios en función de los contenidos que producen y de la calidad de esos contenidos.

¿El periódico impreso morirá?

No. Creo que se trasformará. No creo que vaya a morir. En Colombia, dicen, hay uno o dos habitantes por teléfono celular, la pregunta es ¿cuántos tenemos planes de navegación o de datos, o computador en la casa para consultar la prensa vía internet? Muy pocos. Por ahí va la cosa.

RAFAEL ANTONIO PABÓN

rafaelpabon58@hotmail.com

 

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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