1.- “José, haz de cuenta que te atropelló una tracto mula y que todo el cuerpo experimentó el tránsito y pasar de semejante mole. Pero no te preocupes. El postoperatorio de un aneurisma aórtico abdominal conlleva seguimiento y evaluación en los distintos pasos”. Con esas palabras, y luego de etapas que no son fáciles de explicar, hasta llegar a la realidad de lo acontecido, empecé a comprender que mi vida había experimentado una enorme prueba y que en verdad los familiares y los amigos que me habían despedido en Cúcuta sabían y tenían pleno conocimiento del riesgo y enorme compromiso de la prueba a la que sería sometido.
Anoto lo anterior, porque escribiendo casi a diario y luego dejando de hacerlo, obliga a una excusa o explicación y especialmente entre amigos -que comparten algunas de nuestras vivencias- y cuando a su vez todo lo regional y fronterizo, así como la esencia de la interrelación entre Colombia y Venezuela, pasa por uno de esos momentos de obligado análisis y reflexión, ante la compleja, delicada y cada día más apremiante situación socioeconómica y política en Venezuela. Captar la discreción y el silencio para no agravar los hechos y reconocer que no hay claridades meridianas, ni trasformadoras posiciones, es constatar que ciertamente pasamos por entre factores y circunstancias que dominan el ambiente y que requieren sereno juicio y claridades.
2.- Y en medio del fragor de esas realidades, el concepto de amistad y en especial de amigos de verdad, que domina el ambiente y que contrae y evita situaciones y provocaciones con resultados impredecibles o que no se quiere que acontezcan negativamente, es incuestionable advertirlo y señalarlo, porque está haciendo falta la presencia de una dirigencia más activa, participativa y ansiosa de asumir un compromiso que genere ese proceso de trasformación que en empleo, industrialización, mejoramiento colectivo, capacitación, innovación y gestiones compartidas-a todos los niveles -,tienen que asumir las naciones latinoamericanas, si es que todavía tiene referencia y vigencia la obra de nuestros libertadores y guías. Y esto que crece y crece, si no hay una consideración atenta, responsable y visionaria, puede provocar desajustes, desequilibrios y el irrumpir de los desatinos. Un objetivo y juicioso examen de todo lo que está en juego, es urgente y de primer orden y más cuando la temática de la paz en Colombia comprometerá a Venezuela.
3.- ¿Y para qué traer a cuento todo esto? A una razón fundamental y de peso que nunca debemos olvidar quienes vivimos y compartimos el significado y alcance de lo fronterizo y anhelamos hacer algo más, que dé paso y evidencie la mancomunidad de intereses y el desarrollo conjunto por ejecutar. Tarea esta que no solo es posible, sino que debiéramos impulsarla con mayor entusiasmo y sin temores, así existan talanqueras, disquisiciones y hasta frágiles y equivocadas concepciones, que frenan y limitan los avances. Sí, porque somos tierra y vivencia de integración. Y, porque hay muchas opciones y alternativas que nos beneficiarán a todos, si vencemos y superamos la falta de unión, de labor en equipo y el seguir esperando a lo que determinen –sin descentralización y sin nuestra participación-los centros de poder. Por eso la binacionalidad de la acción es la fuente, el recurso y debe ser la perspectiva.
JOSÉ NEIRA REY
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