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Quiera Dios que haya ojos y oídos que generen el cambio

1.- Desde esta columna, que se divulga, por intermedio de los medios, que con mayor ahínco e independencia intentan un despertar del periodismo crítico y una más amplia participación ciudadana, hemos propuesto la conveniencia de darle aliento a un movimiento social, económico y político de esencia regional y sin vinculación a la política partidarista, para propiciar la atención y el urgente proceso de trasformación y cambio, que en su manejo y desarrollo necesita el Nororiente de Colombia.

Seguir creyendo que aquí no pasa nada y que todo se soluciona mediante un incentivo a las ventas o esperando que se recupere el bolívar, y sin otorgarles la debida atención a las investigaciones e innovaciones que para lo estructural se deben adelantar y a las asistencias que en apoyos financieros, capacitación empresarial y mejoramiento integral de servicios básicos, empezando y consolidando el educativo  desde la escuela y el colegio y acentuándolo en la universidad, se deben promover-  consiguiendo  los mejores profesores y los más vitales ejercicios y programas que vayan hasta el palpitar de las opciones mundiales – es continuar en la cantaleta de la omisión y el desvarío o descuidando los pasos que se deben agilizar para dotar a la frontera de las ayudas  y auxiliares que se requieren, para dar cabida a una actividad mercantil más ágil y  dinámica, así como a una gestión empresarial productiva y visionaria en lo industrial que  proyecte y aproveche las ventajas comparativas que no se han utilizado en lo geopolítico, social y económico, ante las fallas del enorme vacío de la labor asociada y en equipo, que es menester y obligatorio establecer, para romper la atávica actitud de consultar a los mismos y de no darles cabida a los demás.  Y esto que pareciera molesto y hasta impropio señalarlo e insistir, hay que valorarlo y manejarlo con inteligencia, porque si no lo intentamos ahora, más tarde será más difícil y complejo.

2.- Enfatizamos lo expuesto, porque no nos estamos dando cuenta, por estar visualizando secundariedades, que por ejemplo en el aeropuerto Camilo Daza, más que el cambio de ubicación de la capilla y el mejoramiento de las ventas de café y entrega de maletas, lo que se necesitan son bodegas debidamente dotadas, vías, dotaciones tecnológicas   y pistas de asistencia aeroportuaria, que permitan la moderna operación y utilización de este mecanismo aéreo competitiva y  apropiadamente, así llueva, truene y relampaguee o se presenten contratiempos y derrumbes en las carreteras. Y, porque Cúcuta debe tener un aeropuerto internacional de primer orden.

3.- Ante el infortunado y lamentable manejo gubernativo nacional, departamental y municipal se le dio en los últimos años  a la Zona Franca y al no comprender lo que se hacía, cuando se destinaron terrenos, para acciones que bien podían haberse cumplido en otras áreas, es importante y ojalá lo más pronto posible, destinar unas fajas territoriales para rescatar esa iniciativa y mecanismo de comercio exterior y al mismo tiempo  prever y definir lo indispensable  para Parques Industriales y Tecnológicos o Zonas Francas Especializadas, que pudiéramos adelantar e ir adecuando en servicios.

Para evaluar situaciones como esta e incluir también lo agrícola y ganadero, la fruticultura y lo que mejor pueda hacerse con el carbón, el petróleo, la roca fosfórica, las arcillas, etcétera, es el movimiento regional del nororiente. Y, obviamente, sin olvidar lo atinente al agua, el gas, la seguridad, etcétera.  ¡Quiera Dios que – a tiempo – surjan ojos y oídos, que  vean, escuchen y generen el cambio y la trasformación que se necesita!

¿Por qué?  Porque si no obramos de manera asociada y diligente, nuestro futuro seguirá amenazado y, lo que es peor, seguiremos sin entender, lo que propuso Bolívar en el complejo histórico de Villa del Rosario para bien de Colombia y Venezuela y de todo el contexto latinoamericano.

JOSÉ NEIRA REY

Notas al margen

jneirarey@hotmail.com

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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