CÚCUTA.- Los programas sociales del Instituto Municipal para la Recreación y el Deporte (IMRD) tienen como fin mejorar la calidad de vida de 4250 ancianos mediante la actividad física. Durante seis días se les ofrecen bailo-terapia, ejercicios y valoración médica.
En 35 centros de hábitos, distribuidos por comunas, los adultos mayores efectúan los ejercicios dirigidos por instructores. Son 135 asociaciones activas adscritas al programa y se clasifican entre menor y mayor índice. Menor índice son las que tienen de 30 a 100 adultos y las mayor índice son las que tienen de 180 a 200.
“Nuestro deber es invitar a los abuelos a los Centros de Hábito de Estilo de Vida Saludable, programa manejado por Coldeportes y la Secretaria de Salud”, dijo Blanca Sanabria Santander, coordinadora del programa Adulto Mayor del IMRD.
La bailo-terapia es un diálogo entre la música y el cuerpo que favorece la estabilidad emocional, genera sensaciones de placer y alegría con un impacto directo en los niveles de autoestima y motivación. La combinación de ritmos va acorde con los ejercicios para estimular los músculos para un mejor desempeño.
La actividad física se desarrolla según la capacidad de los abuelos. Inicia con el calentamiento (10 minutos), después se hacen ejercicios de flexibilidad, lanzamiento de la pelota, caminatas cortas, etcétera.
Diez fisioterapeutas, una bacterióloga y dos sicólogas están encargados de la valoración física y mental de los ancianos. Los principales objetivos se centran en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento temprano de las enfermedades, para evitar que el cuerpo se degrade más de lo necesario y mantener el nivel óptimo de salud.
Los abuelos pertenecientes a las asociaciones tienen acceso al Club del Adulto Mayor, en la ciudadela Juan Atalaya, donde se reúnen para disfrutar con las actividades deportivas y recreativas. El lugar tiene una piscina donde ejecutan ejercicios de agua-terapia para disminuir problemas de osteoporosis.
Otro beneficio con el que gozan los adultos mayores es el programa Colombia Mayor, que ofrece un subsidio de $ 150.000 para los desamparados o que viven en pobreza extrema.
“Me siento muy bien. Cuando no vengo me hace falta” el ejercicio, dijo Teresa Parra de Carvajal, de 100 años, que asiste al Centros de Hábitos y es beneficiaria del subsidio Colombia Mayor.
A medida que pasan los años, el cuerpo se desgasta hasta la vejez. Aunque no tienen la vitalidad de un joven, se les nota alegría y dejan una enseñanza: ser viejo aún trae beneficios.
JESÚS CASTRELLÓN
Estudiante de Comunicación Social
Universidad de Pamplona
Campus Villa del Rosario
Contraluz.CO Sólo Periodismo