1.- La extensión e intensidad lumínica que experimentaron, tanto la faja territorial como los pobladores del Valle de Cúcuta y sus inmediaciones, durante el 16, 17 y 18 de agosto, debiera ser objeto de análisis y evaluación por los más avanzados academistas y profesionales estudiosos de nuestra sociedad, conocedores de la ecología, el medio ambiente y los hechos y los fenómenos que acontecen ante el cambio climático.
Y, lo destacamos, porque fueron muchos los que captaron y reaccionaron con atención ante la intensidad luminosa y la vibrante y brillante expresión de los colores, sobre techos, casas y elementos varios, al igual que por la sombra que determinaban las nubes, cargadas de gris y de agua. Y que atravesaban la ciudad de oriente a occidente, dejando al descubierto y más claramente, el anticlinal que sintetiza y pregona permanente el Cerro o Alto del Tasajero y todo lo que representa la composición geológica que nos identifica.
2.- Y, como lo ecológico y ambiental, entre nosotros, amerita una serie pormenorizada y detallada de buenas ilustraciones, tal como igualmente es indispensable hacerlo sobre lo geológico, porque vivimos sobre una zona qué por su naturaleza, condiciones y hechos cumplidos, exige permanente valoración y control, es importante otorgarle cabida a todo lo que nos permita identificarnos más y conocernos mejor.
También, apuntalamos lo anterior, porque muchos olvidan que vivimos en una zona geológica que se ha rebullido con gran intensidad y que como anotaba y recordaba el padre José Rafael Goberna, exdirector del Instituto Geofísico de los Andes, “obliga al mantenimiento y fiel cumplimiento de estrictos códigos antisísmicos y a la permanencia – con rigurosas actualizaciones y constante y adecuada preparación – del Comité de Emergencia que debe constituirse y tenerse en prueba y para acción inmediata todo el tiempo”.
3.- Coincidentemente, he tenido la oportunidad de conocer el Libro de Elizabeth Kolbert – ganadora del Nacional Magazine Award 2006, por la serie de artículos sobre el cambio climático. La catástrofe que viene, en el que se señalan y enfatizan los cambios y procesos que se vienen cumpliendo en diferentes sitios y lugares del mundo. Y, todos, alusivos al cambio climático y a la desaparición de glaciares, la acidez de los océanos y la diferencia entre las temperaturas nocturnas y diurnas, que disminuye; las plantas están floreciendo con días y en algunos casos semanas de antelación respecto a cuándo solían hacerlo. Casos estos, que con otros más sofisticados pero alarmantes, determinan la obligacIón de fijar atención y divulgar el aviso para evitar sorpresas y momentos más agudos.
Para ubicarnos en el ahora con sinceridad, preguntémonos y contestémonos ¿Sentimos más la intensidad de la luz? ¿Hay aumento del calor?
JOSÉ NEIRA REY
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