Discurso de grado de Edgar Allan Niño, director del programa de Comunicación Social de la Universidad de Pamplona, sede Villa del Rosario, con ocasión del grado de 37 profesionales. El acto se cumplió en el aula máxima, el 26 de abril.
Cuando Platón quiso diferenciar entre la aristocracia y la democracia encontró que el poder económico y la participación podían ir de la mano para hacer más corta la brecha entre ricos y pobres. El único vínculo o puente que encontró para hacer de ese propósito una realidad fue el de la educación ciudadana. Una sociedad donde todos convivieran y se construyeran comunidades participativas orientadas hacia la productividad.
Esta reseña de George Sabine, en su obra Historia de las ideas políticas, recoge el pensamiento del siglo IV antes de Cristo en la Democracia de Pericles. Veinticinco siglos después, seguimos añorando la conformación de ciudades y habitantes capacitados para fortalecer el día a día de las nacientes metrópolis.
Esa brecha de la pobreza solo se puede cerrar con acciones específicas y los comunicadores son invitados de primer orden. El perfil profesional del comunicador social de la Universidad de Pamplona busca hombres y mujeres capaces, mediante la investigación y el desarrollo de estrategias comunicacionales, de abordar aspectos tan necesarios en la presente centuria como el medio ambiente, la prevención en salud, la educación artífice y evocadora de estos comentarios y el civismo.
Para lograrlo, se pensó en la comunicación para el desarrollo con el aporte de los teóricos que desde los años 70 vieron en esta profesión una alternativa para que los pueblos de América Latina hablaran de liberación, de identidad, de cultura. Hoy, algunos hacen apuntes de carácter científico y la llaman comunicación para el cambio social.
Señores graduados, la teoría sigue perenne y en constante renovación. Ustedes la conocen. Pero si me preguntan por su materialización, puedo decir que 40 jóvenes encarnan esa ilusión de la sociedad por alcanzar el término desarrollo que ha sido esquivo. Uno de los paliativos fue llamarnos países en vías de desarrollo, sencillamente porque los medios electrónicos y la tecnología nos acompañan y hacen parte del día a día. Pero ni la máquina más asombrosa ni las aplicaciones más sofisticadas logran la evolución de la sociedad. Hay que formar seres humanos éticos y con valores firmes que hagan de nuestras vidas verdaderos proyectos en busca del bien común.
¿Quién duda de la importancia de la energía nuclear? Pero las diversas interpretaciones ponen en jaque al mundo y los comunicadores no pueden seguir siendo notarios de la realidad mientras que las amenazas de extinción de la raza humana están latientes y con las movidas militares, por qué no, manifiestas. Entonces, no solo necesitamos informar. No basta registrar. Ustedes, tienen el deber de ser críticos y orientar a las comunidades también hacia la reflexión.
Eso desde la combinación de comunicación y periodismo cívico. Si hablamos de la comunicación organizacional, que tiene referencia en el discurso platónico desde lo productivo, hoy con orgullo podemos decir que en Cúcuta y el departamento son más comunes las palabras, diagnóstico, estrategias, prevención de la crisis, fortalecimiento de imagen, etiqueta y protocolo que hacen de las organizaciones sistemas complejos cada vez más profesionalizados que necesitan de ese comunicador que les habla al oído a los gerentes y conoce de los negocios para proyectarlos.
Los comunicadores dedicados al trabajo con las organizaciones pasaron a ocupar un nuevos estatus: aquel que por su creatividad y rigurosidad permite que las cajas registradoras suenen con balances favorables para las empresas en los sectores públicos y privados. Como aquel, que posiciona empresas de rentabilidad social, llámense ONG o fundaciones de ayuda, garantizando articulaciones de gobernabilidad entre el Estado y la sociedad civil.
Quienes creen que los comunicadores sociales solo integran los conocimientos con el ingenio y la creatividad, realmente los menosprecian. Olvidan que son capaces de construir historias, sugiriendo y manejando los artificios de la imagen y las posibilidades múltiples de significación que pueden lograr por medio de los sonidos.
El verdadero comunicador (el de la Universidad de Pamplona) conoce la frontera, sus problemas; pero, además, advierte la necesidad de valorar lo cotidiano, el día a día, lo local, como también es capaz de proyectar sus municipios para que el mundo los reconozca.
Sus vidas continuarán, su casa cada vez estará mejor cuidada, la formación de un cuerpo docente capacitado, la autoevaluación permanente y los importantes convenios y proyectos de maestría que la sede de Villa del Rosario busca nos deben llevar a una acreditación de calidad. Hacerlo no es fácil, por eso nos examinamos siempre, las fallas las estamos superando día a día. Quienes estén en el programa que ahora tiene el eslogan más proyección, más frontera, disfrutarán de un programa dinámico. Quienes se gradúan, o han recibido nuestro título, tendrán en adelante las puertas a privilegios que no se habían obtenido hasta entonces, en particular, con comunicación social.
Egresados, ustedes para nosotros seguirán siendo una prioridad, máxime cuando cada uno es el código de barras que habla de nuestra identidad formativa. El juramento que tomarán hoy es un manifiesto y la Universidad, siempre, siempre, estará ahí para apoyarlos. El modelo Estado, Universidad, empresa, comunidad, debe estar cada vez más integrado.
El último aspecto en el que quiero hacer énfasis es el del significado de la lecto-escritura para los comunicadores sociales. Mientras que otros países tienen el promedio de uno o más libros por mes, nuestra Colombia a duras penas llega a dos libros por año. El nivel de lectura es un mínimo de calidad en ese camino de proponer soluciones para aquellos ciudadanos que conforman el 34 % de la pobreza en Colombia. Conocer mundos y realidades, dar insumos de conocimientos solo lo podemos hacer por medio de la lectura, generar mundos y plantear realidades, solo con la escritura. La una es proporcional y dependiente de la otra.
Cuando Roseau habló del poder de las mayorías, siempre pensó en esa mayoría ilustrada que podía decidir desde el conocimiento. Pero si no hay lectura no hay escritura y obviamente comunidades cada vez más desinformadas. Volúmenes de información existen en las múltiples autopistas de datos, pero son ustedes los que deben garantizar la calidad de los contenidos. Ustedes no solo estudiaron para ganarse la vida, la vida ganó todo con ustedes, docentes, padres de familia, graduados, todas las felicitaciones.
Gracias.
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