1.- Para enfocar, analizar y hallarle solución a las diversas situaciones y temáticas que condicionan y afectan el desenvolvimiento y las enormes perspectivas que en la integración y la acción compartida pueden emprender Colombia y Venezuela en la frontera común, es válido indagar ¿cuándo y en dónde se reunirán los dos gobiernos?
2.- Esta pregunta la formulan todos los sectores y, en especial, aquellos que anhelan que se abran compuertas a la capacitación, a la innovación y a la investigación para dar paso con esos soportes a la creación, establecimiento y proyección, de parques industriales y servicios tecnológicos, impulsores de fuentes de trabajo y canalizadores de gestiones nacionales e internacionales.
3.- Ante la conveniencia de hallar puntos de apoyo y de convergencia para que las financiaciones constituyan estímulo e incentivo en las inversiones que se definan, insinuamos la creación del Fondo o Banco de Desarrollo Fronterizo Colombo-venezolano, que puede constituirse y transformarse en promotora de inversión para planes, programas, proyectos y mejoramientos infraestructurales y de complementos básicos, como lo requiere la frontera.
¿Será posible que pueda haber mayor interés hacia la mancomunidad y la labor concertada y en equipo, con otros países, que con los que integraron la Gran Colombia y constituyen la esencia y el ejemplo del mensaje del Libertador? ¿Puede progresar nuestra gente sin la indispensable consideración, asistencia y apoyo que amerita esta frontera?
Además, es conveniente que los pasos fronterizos sean para dar permisibilidad al desarrollo y que no se cierren nunca. ¿Por qué? Porque la frontera necesita más consideración y auténticos estímulos e incentivos para que no haya más esperas y suspensos. Y porque a estas fajas territoriales de tanta importancia – en todos los sentidos y opciones – les urge una verdadera y ejemplarizante representatividad, con presencia y participación en los niveles que establecen y definen decisiones.
JOSÉ NEIRA REY
Contraluz.CO Sólo Periodismo