El recorrido hacia el punto de encuentro de familiares, amigos y conocidos es tedioso. Los autos se agolpan en filas interminables, por entrar a un sitio agradable a la vista, pero con recuerdos que jamás se olvidan.
A falta de cinco metros para ingresar están los vendedores, angustiados, ofrecen flores, rosas, claveles, azucenas y capullos multicolores. Son el sustento diario que se contrasta con el dolor de los visitantes.
Así trascurre “el Día de las Velitas” en el Cementerio. Un día para compartir en familia, para empezar a recibir al mes más ameno del año y donde la reconciliación toma posesión después de hacer el balance anual.
Los fallecidos no pueden faltar a la reunión. Por tal razón miles de personas se reúnen con flor en mano, paquete de velas de colores y sentimientos encontrados por la ausencia, la impotencia o la resignación de haber perdido al ser querido.
Los dolientes empiezan a ingresar a las 7:00 de la noche. En el fondo, se escuchan villancicos, llantos, el juego de los niños y una que otra carcajada, secuela que deja una anécdota, recuerdo o vivencia con el ser fallecido. La misa de protocolo por el alma de los que se fueron abre el telón a los visitantes.
El sendero hacia el mausoleo está adornado de una vista incomparable. Faroles, velas y adornos se combinan con el verde del prado, la dureza del mármol y el brillo de la lágrima infaltable.
El ingenio sale a flor de piel y se refleja en las decoraciones de las tumbas. El calor se siente como brisa volcánica. Las velitas opacan por una noche al cielo estrellado, acompañado de fuegos pirotécnicos, chispitas para los niños, resultado de vendedores ambulantes que hacen el negocio con la venta dentro del Cementerio.
Estas declaraciones de afecto a los difuntos demuestran que aunque se hayan ido, los que los rodearon siguen recordando lo importante que fue la presencia en vida y los hacen parte de cada tradición o hábito.
EDWIN GÉLVEZ
Estudiante de Comunicación Social
Universidad de Pamplona
Campus de Villa del Rosario
Contraluz.CO Sólo Periodismo