CÚCUTA.- El aumento desenfrenado de la población y el mal uso de la cuenca, han generado problemas de contaminación y disminución del cauce. A estos inconvenientes se suma la construcción de viviendas y locales comerciales a orillas del río Pamplonita.
Para evitar que el caudal genere consecuencias negativas entre la comunidad, se han desarrollado obras que minimizan los riesgos de inundaciones o desbordamientos. Los pilares de los puentes, los jarillones y los disipadores de energía restringen, obstruyen y protegen el flujo normal del agua en un sector específico.
“El material con el que están hechos los diques no es el apropiado. Es un material liso, lo que permite que el agua adquiera mayor velocidad. En el momento evita posibles crecidas, pero en lugares donde no hay barreras protectoras es crítico, (como en Niza, Vegas del Río, Alcalá, Villa Camila, etcétera). Es decir, se minimiza el impacto en un sector, pero perjudica otro más abajo. Esos son los acontecimientos que no se han tenido en cuenta en el río Pamplonita”, dijo el ingeniero civil Edwin Navarro.
Una obra de infraestructura sobre una vía contribuye a la valorización de tierras, mayor flujo vehicular y desarrollo de la localidad. Los sitios predilectos para la construcción por los cucuteños son entre el puente San Rafael y la Avenida del Río.
En Colombia existe una ley que protege las rondas de los ríos y no se puede erigir ninguna edificación. Por lo tanto, no puede ser destinado para uso diferente al forestal. La comunidad debe mantener y cuidar las fuentes hídricas de la región para evitar el deterioro del medio ambiente.
A lo largo del recorrido del río Pamplonita por la ciudad se observan escalones (principalmente después de los puentes), llamados disipadores de energía, hechos con el fin de reducir o regular la velocidad del agua, impidiendo causar estragos. Esta técnica retiene en el camino troncos y piedras, permitiendo la formación de pequeñas islas y el paso al arroyo por dos costados. Esto genera la creación y conformación de material frágil, de fácil arrastre.
El ingeniero Javier Trujillo, especialista en Gestión Ambiental del Ordenamiento y Manejo de Cuencas de Corponor, expresó que “la ciudad está conformada sobre un material con alto grado de erosión. La zona más inestable y con más procesos de socavación, es la del margen izquierdo. La más alta, compacta y resistente a procesos erosivos es la del talud de la margen derecha”.
La ubicación geográfica de Cúcuta ha permitido la exportación e importación de mercancías y productos agrícolas a lo largo del tiempo, considerándose así la frontera más activa de Latinoamérica. Un factor indispensable que ha contribuido a este auge económico, ha sido la fuente hídrica del río Pamplonita, que recorre buena parte de los municipios del departamento. Pocos recuerdan que este caudal, en algún tiempo, ocupó la avenida primera y en épocas de invierno era el causante de las inundaciones en calles y avenidas de Cúcuta.
Las empresas encargadas de la explotación de materiales buscan reducir la concentración de zonas aluviales. El uso inadecuado ha generado huecos o socavones en diferentes puntos del torrente hídrico.
“La tala de árboles y la excavación de las trituradoras locales han sido causantes mayoritarias de la erosión y la contaminación del río Pamplonita. Es importante hacerle un dragado permanente, pero siempre y cuando sea bien evaluado”, indicó Diana Rincón, ingeniera biotecnológica de la Universidad Francisco de Paula Santander.
Debido a los cambios climáticos de los últimos tiempos, las instituciones educativas han promovido programas de socialización y sensibilización en torno a la importancia del agua en el mundo. “Es importante que la comunidad universitaria y el público se apropien del tema y observen lo que sucede. La educación es un componente importante, por medio de ella concienciamos y culturizamos a las personas”, manifestó Sergio Montañez, director del Consultorio Empresarial de la Udes en Cúcuta.
Los principales problemas de la cuenca del Pamplonita se dan por extracción. Le están sacando más del 50 por ciento al caudal. “El agua de arriba es la que le sirve a tu familia y a las personas que están más abajo”, agregó.
La oleada invernal de los últimos dos años mostró la poca preparación de los habitantes ante una eventual emergencia. A pesar de los constantes trabajos efectuados por la Corporación Autónoma Regional de la Frontera Nororiental (Corponor), los muros de contención parecen insuficientes con el problema latiente que enfrenta la ciudad.
Una de las alternativas viables que ha encontrado el departamento durante el 2012 es la alianza colombo-holandesa por el agua. Un tercio del territorio holandés se encuentra rodeado de agua. La entidad ha sido promotora en el manejo de gestión integral del recurso hídrico y tiene como fin enseñar y organizar a alcaldías, gobernaciones y corporaciones autónomas regionales sobre la buena administración del agua como recurso fundamental de vida y como problemática en épocas de invierno y verano.
JENNY NAILETH ARÉVALO
EDWIN LEONARDO GÉLVEZ
Estudiantes de Comunicación Social
Universidad de Pamplona
Campus de Villa del Rosario
Contraluz.CO Sólo Periodismo