CÚCUTA.- María Antonieta de las Nieves tiene 62 años, está casada, es madre de dos hijas, abuela de cinco nietos y para recordarla hay que leer el nombre en los créditos. ‘La Chilindrina’ es la niña de siempre, no creció, no cumplió más años, no cambió de vestimenta y no necesita mayor presentación.
Las dos son una persona. La niña necesitó de la adulta para ganar fama, y la mujer requirió de la pequeña para mantenerse vigente en la mente de miles de grandes que crecieron mientras miraban en la televisión sus ocurrencias.
Décadas después de terminada la participación en el elenco de Roberto Gómez Bolaños, los programas de la vecindad, del grillo súper héroe, de los dementes y todos los demás, divierten a las generaciones actuales, que ríen con las travesuras, los chillidos, las pataletas y las maldades de los cuates.
María Antonieta y ‘La Chilindrina’ están de visita a Cúcuta. Llegaron para deleitar al público con el circo que montaron para no dejar perder la gracia que las caracteriza. Estarán una buena temporada en la ciudad, luego tomarán rumbo a otro lugar donde también las aplaudan, porque las aprecian.
La hija de ‘Don Ramón’ no abandona el popular vestido verde, el suéter rojo y los lentes negros. Las pecas son las mismas y el diente jamás se lo arregló. Así les gusta a los fanáticos y así se ha sentido bien en los últimos años.
La personalidad es encantadora y mantiene la picardía de la niña aquella que dominaba a sus buenos amigos Kiko, ‘El Chavo’, Godínez y demás niños que iban a clase con el ‘Mestro Longaniza’.
Estudió locución y desde joven se dedicó a doblar voces para programas de Televisa. Hizo la voz de Merlina, en los Locos Adams; Eddie, en Los Monsters, y Buffy y Jody, en Mis Adorables Sobrinos. De esa última serie tomó varias características para recrear a ‘La Chilindrina’. De Buffy, las pecas, y de Jody, las coletas y la falta del diente; de la muñeca Señora Bisley, los lentes.
El talento vocal le facilitó hablar como niña de 8 años. Al trascurrir el tiempo adoptó las frases ‘fíjate… fíjate’, ‘eje ojo’, y el llanto que al principio no lo tenía. “Creo que las personas, con el tiempo, mejoramos. ‘La Chilindrina’ así lo hizo”.
Se siente afortunada porque en los países latinoamericanos ha sido bien recibida. Está casada con Gabriel Fernández (locutor de ‘El Chavo’ durante 18 años), apasionado por las motos Harley Davidson. La casa está decorada con afiches. “Lo único que le falta a Gabriel es la moto”.
El circo que trajo a Cúcuta consta de dos espectáculos. Primero, el de acrobacias, payasos, salto de la muerte, entre otros números. Segundo, en el que ‘La Chilindrina’ entona las canciones ‘Peluchín’, ‘Aquí está La Chilindrina’, ‘Hay que hacer la meme, hay que descansar’ y ‘Qué bonita vecindad’.
Rendirá homenaje a los personajes de la vecindad, una oración para el fallecido Ramón Valdez, jugará con niños y adultos, y bailará rocanrol y vallenato.
No está contra la tecnología, y reconoce que ha traído adelantos maravillosos, pero es de la idea que es mejor que los niños jueguen con trompos, pelotas, canicas. “Se debe aprender a usar la tecnología”, y los papás deben jugar con los hijos, porque la unión familiar fortalece el amor y el respeto.
“Quiero que toda Colombia sepa que soy la auténtica ‘Chilindrina’. Estoy acá para darles lo mejor de mí. Todo lo que pueda darles se los daré. Me voy a enamorar de cada niño cucuteño, y me voy a casar en cada función, órale, y voy a ser parientes de todos ustedes”.
Los motorizados la invitaron a dar una vuelta por la ciudad. Aceptó, aunque puso dos condiciones. Primera, que le permitieran un casco bonito con dos aberturas para lucir las colas de caballo. Segunda, llevar a ‘Chiquita de las nieves’, la mascota chihuahua.
JULIETH CANO y RAFAEL ANTONIO PABÓN
Fotos: ALIRIO PARRA
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