CÚCUTA.- Un hombre afable, carismático, sencillo, cargado de humildad, famoso y de talla mundial pasó por la ciudad el fin de semana. Mostró sus dotes de buena gente, su humor corto, su estilo de hablar directa y su modo de vestir sin complicaciones y sin imposiciones.
– Todo bien, todo bien – respondió en algún momento para recordarles a los cucuteños que se mantiene vigente y que su eslogan de vida tiene continuidad en el tiempo.
Carlos Alberto Valderrama estuvo en la ciudad por invitación de Comfanorte para presentar la copa Fútbol para todos, que organiza la Caja de Compensación y que le dará la oportunidad a centenares de deportistas de mostrarse.
‘El Pibe’ vistió bluyín, camiseta blanca y zapatos coloridos, de esos que les quedan bien a las figuras. Saludó sonriente, posó alegre, respondió con sinceridad y acató recomendaciones. La presencia del hombre de los rizos de oro que son imagen de Colombia en el universo futbolístico despierta curiosidad, emoción, inquietud, nerviosismo y algarabía.
Los niños quieren imitarlo, los jóvenes desean tocarlo y los viejos buscan esa foto que en los años del estrellato no consiguieron. Se vio perseguido, asediado, rodeado y hasta custodiado (sin necesidad) por guardaespaldas.
Al ver a los futuros arqueros, defensas, mediocampistas y delanteros afanados por conocer de su vida recordó aquellos momentos de sus inicios en el barrio Pescadito, en Santa Marta, y los comparó con los de ahora.
– Sobrevivimos por rifas entre los familiares – rememoró. – Era otra época. Hoy, las empresas dan implementos y enseñan a los niños.
La nostálgica cita lo perturbó. Hizo una mueca para borrar la imagen de la infancia y de inmediato mostró una sonrisa costeña. La tranquilidad, esa que exhibió en el terreno de juego y que lo llevó a ser considerado el mejor de América en su momento, volvió a su mente.
Es creyente en Dios. Su padre le inculcó el valor religioso y le dio ejemplo domingo a domingo. Va a la iglesia cada mes y cuando está de viaje procura no perder la costumbre. A diario agradece a Dios por lo recibido. Solo lo atormenta la situación del Unión Magdalena que hace años cayó a la categoría B del fútbol colombiano y no se ha recuperado. ‘El Ciclón’ encabeza el listado de los sufrimientos.
‘El Pibe’ no conoce de orgullo, así haya jugado en los mejores estadios del mundo. Su fútbol trascendió las barreras y llenó el orbe con calidad, profesionalismo y sencillez. El ejemplo de humildad lo relató el profesor Jorge Luis Pinto, acompañante de lujo en la presentación del torneo.
– No hay dos jugadores en el mundo que hagan lo mismo que Carlos. Él pule los zapatos, los brilla, los consiente. No deja que el utilero lo haga. Lo hace en la casa – dijo el técnico de la selección de Costa Rica. En respuesta, Valderrama soltó una carcajada.
La responsabilidad es otra de esas características que paseó por las ciudades que visitó para patear el balón. Pinto lo delató al contar otra de esas anécdotas que muestras al ser humano que hay detrás del mejor 10 de Colombia en todos los tiempos.
– Era el primero en llegar a alzar pesas y a hacer barras – para mantener el estado físico. Y es tanta la compenetración con los clubes que un día dejó un zapato en casa y presentó al entrenamiento con un guayo y un tenis. – Con el respeto que le tengo, lo devolví. No lo dejé entrenar.
En una ocasión intentó seguir metido en el balompié como técnico y no le fue bien. El Júnior de Barranquilla lo sentó en el banquillo y de ahí salió espantado, tanto como para no querer asumir de nuevo ese reto en cualquiera de los equipos colombianos y menos en el exterior.
– La etapa como técnico se quemó – lo dijo sin reservas, sin tapujos y sin resentimientos. – Tomé la decisión de tomar otro camino y como dirigente menos.
Es feliz al frente de la escuela en Pescadito, el mismo barrio del que un día salió para hacer vibrar a los millones de aficionados que tiene este deporte en el país y el mundo. Ahí, cubre todas las posiciones. Es hincha, técnico y directivo.
A pesar de la experiencia ganada a lo largo de las décadas de presencia en los estadios, no ha sido tomado en cuenta para que aconseje a los muchachos que integran los combinados nacionales. La Federación no lo ha llamado.
En cambio, en México sí respetan sus conocimientos. Asistió a los mundiales de Alemania y Sudáfrica como comentarista de televisión. Esa es otra manera de mantenerse activo en la profesión.
– De nuestra camada, algunos sobrevivimos con lo que el fútbol nos dejó – lo dijo sin aspavientos, sin regodearse y sin ufanarse de fortuna alguna.
La manera de hablar con acento costeño se torna interesante por la sinceridad que trasmite. Es frentero al referirse a los dirigentes y directo al expresar sus temores por el futuro de la selección nacional.
Carlos Valderrama aprendió que entre menos palabras se pronuncien más claro es el mensaje. Y así aplica este axioma al referente a los asuntos internos del fútbol profesional.
– Hubo apresuramiento en la toma de decisiones por parte de los directivos – en el momento de relevar como técnico a Leonel Álvarez con solo tres partidos disputados. – Los directivos no tienen paciencia. No se la juegan por un proceso y menos en la selección.
De Pekerman dijo que ojalá sepa interpretar al jugador colombiano. De la posibilidad de mantener un técnico nacional indicó que los directivos piensan más con el afán de competir que con el deseo de ganar. Del seleccionado, afirmó que le satisface la alineación. Su mayor miedo como exjugador es el próximo resultado en la eliminatoria a Brasil-2014. De Falcao aseguró que en la selección le llegó el momento de anotar, porque maduró y es un goleador de raza. De la pérdida del 10 en los equipos indicó que lo quieren desaparecer, pero no han podido. Y como su sucesor no vaciló en darle respaldo a Macnelly Torres.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
Fotos: JENNY JOHANA BERNAL
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