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Muchos teníamos la ilusa pretensión de que este año no se iba a tener la feria. Pero predominó el interés particular, el afán de distraer el hambre y las necesidades y el estatus de sentir que es la ‘feria gigante’ de Venezuela y del mundo. / Foto: PRENSA DIÓCESIS DE SAN CRISTÓBAL

CRISIS EN VENEZUELA. Flechas lanzadas desde diversos sectores agravan la situación

SAN CRISTÓBAL – Venezuela.- En medio de la crisis política y económica que viven los venezolanos “son bastantes las flechas que se lanzan” desde diversos sectores para agravar la situación. Monseñor Mario Moronta, obispo de San Cristóbal (Estado Táchira), mencionó algunos de esos dardos venenosos, para saber cómo protegerse.

La primera flecha va dirigida contra el derecho fundamental de todo ser humano, el de la vida; la segunda, es lanzada por quienes se sienten dueños de los demás; la tercera, proviene de quienes, en vez de dar soluciones a los graves problemas de la gente, los cargan con más cosas o les ofrecen falsas esperanzas, o los manipulan con dádivas que buscan comprometer sus actuaciones, y la cuarta, produce tanto o más dolor, porque es lanzado por quienes creen tener la conciencia tranquila.

A la luz de la tradición tachirense de celebrar la fiesta de San Sebastián, ‘Capitán valeroso’ y mártir de Jesucristo en los inicios de la Iglesia, monseñor Mario Moronta dijo en la homilía que la Palabra de Dios, la Liturgia y el testimonio del mártir “nos brindan elementos importantes para nuestra oración y reflexión, así como para la práctica de la fe en caridad dentro de la comunidad donde vivimos”.

1.- Primera flecha. Va dirigida contra el derecho fundamental de  la vida. Todo ser humano tiene el derecho a vivir con dignidad y a que se le respete su vida. Lo que más se está atacando en nuestro país es el derecho a la vida: se siente en las consecuencias del hambre, de la miseria en que muchos están cayendo. La vida que se irrespeta cuando se aplican leyes marciales sin el legítimo proceso, aún sabiendo que en Venezuela no existe la pena de muerte; la vida que no se atiende en hospitales o porque no se fortalece la  atención a la salud; la vida que tampoco se cuida cuando se responde con más violencia en barricadas o en actos delictivos o en sicariatos. Es la flecha que pretende callar a quienes defienden sus derechos humanos.

2.- Segunda flecha. Es lanzada por  acaparadores y especuladores, los que contrabandean y buscan dinero fácil; los narcotraficantes con su comercio de muerte; los que rompen las ilusiones de tantos niños y adolescentes con la pornografía. Es la flecha lanzada por las mafias que se aprovechan de la situación para hacer sus fechorías y negocios amorales e inhumanos. No podemos dejar de mencionar las mafias dedicadas al tráfico de personas y de órganos y las que roban a tantos migrantes aprovechándose de las condiciones en que llegan a nuestra frontera. Hoy también nos topamos con las mafias que se están especializando en buscar, contratar y oprimir a tantos adolescentes y jóvenes, hombres y mujeres, para llevarlos a la prostitución.

3.- Tercera flecha. Proviene de quienes ofrecen falsas esperanzas y manipulan con dádivas que buscan comprometer sus actuaciones. Es el dardo que provoca indefensión, desconsuelo, desesperanza y resignación. El dolor causado por ese dardo no se sana con bolsas de alimentos, o con ofertas de dinero, o con planes de una patria herida en lo más profundo de su ser. Es el dardo que quiere ser evitado de muchas maneras: una es el de las migraciones de jóvenes, de familias, hacia otros países en búsqueda de mejores condiciones de vida. El dolor dejado por quienes se van es sentido por  la nación, que ve indefensa el vacío de las aulas de escuelas y universidades, el cierre de empresas y puestos de trabajo, el abandono de hogares y comunidades.

4.- Cuarta flecha.  Es el dardo de la indiferencia de quienes o no han tomado conciencia de la gravedad de la situación, o se han encerrado en un conformismo al renunciar a ejercer su vocación de sujeto social, o de quienes aguardan que sean otros quienes vengan a dar soluciones o esperan la llegada desde fuera como por arte de magia. Y lo más grave del asunto es que en este grupo de personas se encuentran muchos miembros de la Iglesia.

Monseñor Moronta dijo que el dolor de la inmensa mayoría de venezolanos es grande y se manifiesta de muchas maneras. “Sentimos una gran indefensión, un menosprecio a nuestra dignidad de hijos de Dios y un irrespeto a lo más grande que el mismo Dios nos ha dado: la vida”.

En el país existen las tentaciones a la desesperanza y la resignación, al conformismo y a la desolación. Otras tentaciones señalan caminos que no se deben caminar: la corrupción, la especulación, el ansia de poder y de tener, el creerse más que los demás y  el aprovechamiento de la situación de indefensión para especular, contrabandear, ‘bachaquear’ y dejarse llevar por los criterios crematísticos del mundo.

“Vivimos un momento dramático: el hambre que golpea la salud física y espiritual de muchos hermanos, la falta de medicamentos y de otros insumos necesarios, la migración de numerosos venezolanos hacia otros países en busca de mejores condiciones, así como otras expresiones de la situación que se vive, hablan del dolor del pueblo”, dijo el Obispo de San Cristóbla.

En el análisis de la situación de Venezuela, monseñor Mario Moronta señaló que manera categórica “basta de ‘pan y circo’, cuestionó:

1.- “¿Por qué celebrar unas ferias en honor de San Sebastián con gastos que no se justifican y con programaciones reñidas con la situación concreta que se vive hoy en nuestra ciudad, en nuestra región y en nuestro país?”

2.- ¿Acaso no es inmoral que se inviertan sumas en torneos deportivos –aunque sean de importancia-, en fiestas de “bailantas” en clubes y otros sitios con precios exorbitantes, que se tengan espectáculos con participantes extranjeros a quienes se les debe pagar en divisa foránea cuando en nuestros barrios hay gente que pasa hambre, cuando los enfermos y necesitados de atención no consiguen medicamentos, cuando los anaqueles de los abastos están vacíos o los precios están marcados en grado superlativo?

3.- Muchos teníamos la ilusa pretensión de que este año no se iba a tener la feria. Pero predominó el interés particular, el afán de distraer el hambre y las necesidades y el estatus de sentir que es la ‘feria gigante’ de Venezuela y del mundo.

4.- No hay dinero para recoger la basura ni para arreglar carreteras y calles, no hay dinero para conseguir insumos, no hay dinero para la salud, no hay dinero para tantas necesidades… pero si lo hay para la vuelta al Táchira, para otros espectáculos y demás actividades feriales.

“Eso no tiene justificación aunque haya miles de explicaciones. En una ciudad y en una región que se precian por su cristianismo, no podemos decir que sea evangélico que católicos promuevan esto”, remató monseñor Mario Moronta, obispo de San Cristóbal.

Homilía de Monseñor Mario Moronta en la misa de San Sebastián

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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