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“Siempre quise ser una figura de la narración”

CÚCUTA.- Jorge Rolón García recibió hace días el reconocimiento de la Acord Norte de Santander por el trabajo cumplido en la radio, en calidad de periodista deportivo. Muchos redactores, cronistas, comentaristas, narradores y locutores metidos en el mundo del deporte lo antecedieron en el honor. 

–         Es como el último premio que le dan a uno. Lo importante es que me lo dieron en vida – dijo en ese tono de ironía que maneja en el ejercicio de la profesión a la que llegó por azar.

A la hora de dedicar el premio, que consiste en una placa para poner en el escritorio (nada de efectivo), recordó a los amigos, a los que han recorrido el mismo camino y a las nuevas generaciones, que trazarán otro sendero en los medios de comunicación hablados y escritos.

La memoria no lo traiciona al recordar el año exacto del inicio en este oficio. En 1962, en su pueblo natal, el padre Baudilio Flórez le entregó la responsabilidad de trasmitir el primer partido de fútbol por la emisora local. El sacerdote, por amistad, lo indujo a lo que sería su pasión, su arte y su modo de conseguir lo suficiente para vivir con decencia.

El cura se convirtió en ese ángel guardián que no lo quería perder para la radio. En distintas épocas llegaron a Cúcuta y el destino los unió. Otro ofrecimiento, como el de esa tarde dominical, pero ahora en la ciudad.

La Voz del Norte fue su primera casa radial. Encontró a Álvaro Barreto y Roque Mora, hombres históricos de la radio cucuteña. En ausencia de Barreto, Mora se atrevió a ponerlo a leer los marcadores de la jornada del fútbol colombiano. Hizo de ese pequeño ejercicio una obligación diaria.

–         Todos los días escribía algo, decía algo, y se lo entregaba a ellos. Les recordaba fechas – no fue el gran inicio, sin embargo, le sirvió para dar otro paso, y más grande, en pos del mejoramiento.

La siguiente estación la encontró en Caracol, por recomendación de Barreto. Tomó el puesto de control de sonido, a los dos meses estaba frente al micrófono. Adquirió compromisos que le aumentaron los gastos económicos, pidió incremento de sueldo y para conseguirlo se hizo narrador de fútbol.

La prueba de fuego fue una mentira. Grabó el entrenamiento imaginario del Cúcuta Deportivo, llevó el casete al gerente Carlos Pérez Ángel y lo convenció. Al domingo siguiente debutó en el General Santander. Ese día el once motilón enfrentó a Deportes Quindío.

Los pasos dados en la radio aumentaron y lo pasearon por el Grupo Radial Colombiano, Todelar, la Guerrilla Deportiva, RCN y Colmundo. El tiempo trascurrió tranquilo, aparecieron colegas con otras iniciativas y pensó que era el momento para independizarse, dejar el deporte y meterse en el periodismo general.

Una etapa de la vida que lo marcó fue la vivida en Ocaña. En ese municipio narraba, vendía publicidad, cobraba las cuñas, conducía el carro de la empresa y hacía la mensajería. La parte ejecutiva lo envolvía y no le dada tiempo para estar pendiente del deporte.

–         Esa clase de periodismo me ha dado de comer y me ha dado con qué criar los hijos – lo dijo no porque en el deporte no hubiera conseguido para el sustento diario, sino porque así es para hablar.

      

Al tomar la decisión de cambiar de escenario puso en marcha una de las normas que tiene para vivir y es ‘poner los pies en el piso’. Los nuevos lo arrasarían y antes de que ocurriera optó por el retiro. Ideó el noticiero que todavía dirige y que tiene posicionado como el segundo en sintonía. El primer lugar deja que lo disputen los demás.

–         Me retiré de narrador en el momento justo. Salí por la puerta grande. No salí quemado – no se ruborizó al sincerarse, soltó las palabras que el premio recibido corrobora como ciertas.

En el momento de recitar nombres con los que compartió momentos especiales recordó a Gilberto Maldonado, el mejor de ese momento en Cúcuta. Entre los nacionales nombró a César Augusto Garizábal, Armando Moncada Campuzano, Pastor Londoño y Marco Antonio Bustos. Estos nombres, en su momento, fueron los ‘grandes ligas’ de la narración en el país.

Echa mano del anecdotario para mencionar a Carlos Arturo Rueda, con quien trasmitió un partido, en Caracas, sin ser amigos. Ese día tuvo la oportunidad de subirse por primera vez a un avión, salir al exterior y vivir la experiencia inolvidable.

–         ‘El Campeón’ me dijo ‘haga lo que yo haga’. Si él tosía, yo tosía; si pedía una cerveza, yo también. En un  momento del vuelo entre San Antonio y Maiquetía me dijo ‘Ala, ¿vos me están mamando gallo?’. Le respondí, no ‘Campeón’, aprendiendo.

La constancia, la disciplina y la alegría con la que toma la vida no le permiten tener un mal recuerdo del trabajo en la radio, que califica como bonito, grato, importante y serio. Sin amargura ni resentimientos confesó qué quiso ser y no pudo.

–         Siempre quise ser una figura de la narración y no pude. Se me dieron las condiciones, pero sabía que había gente mejor que yo. Quería ser el mejor. Me dije, ‘si no soy el mejor, no soy narrador’. Por eso me retiré.

RAFAEL ANTONIO PABÓN

rafaelpabon58@hotmail.com

Fotos: MARIO CAICEDO

mariocaicedo30@gmail.com

      

 

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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