Un hombre, un micrófono, una ciudad
En cada rincón de Cúcuta donde se escuche una buena voz, una historia contada con alma o una canción que despierte memorias, está el eco imborrable de un hombre que dedicó su vida entera a la radio: José Rafael Mogollón.
No era simplemente un locutor. Era una presencia. Una institución viva de la radiodifusión local que durante décadas acompañó a generaciones con su voz profunda, envolvente y sincera. “La verdadera grandeza de un locutor no está en su voz, sino en el alma que transmite con ella.”
Una vida dedicada a conectar corazones
Desde sus inicios, cuando la radio aún era ese misterio que reunía a familias, hasta los tiempos actuales de medios digitales, José Rafael se mantuvo fiel a un propósito claro: hacer de la radio un puente entre emociones, cultura y comunidad.
Fue más que una voz. Fue un narrador de vivencias, un transmisor de esperanza, un amigo invisible al otro lado del dial.
Mentor, guía y ejemplo
A su lado crecieron voces jóvenes que hoy reconocen en él a un maestro. Sin discursos ni pretensiones, enseñó con su ejemplo: con su puntualidad impecable, su ética firme, su entrega total a cada palabra dicha al aire.
Su legado se extiende más allá de la cabina. Vive en quienes lo escucharon, lo admiraron y aprendieron de él.
Un legado que trasciende el tiempo
La radio cucuteña no suena igual sin él. Pero su voz no se ha ido, porque el verdadero impacto de un comunicador como José Rafael no se mide en minutos al aire, sino en recuerdos compartidos.
Está en la señora que lo recuerda mientras prepara el desayuno, en el conductor que encontró consuelo en sus palabras durante una noche larga, en el niño que soñó con ser locutor al escucharlo.
La leyenda continúa
José Rafael Mogollón no fue solo un hombre de radio. Fue, y sigue siendo, una leyenda viva en la memoria colectiva de Cúcuta. Una voz que no se apaga. Un corazón que sigue latiendo entre frecuencias y nostalgias.
Su célebre frase “allá estaremos” se convirtió en un símbolo de su compromiso y cercanía con la comunidad. A lo largo de su carrera, trabajó en emisoras como Radio Guaimaral y La Voz del Norte, y fue cofundador de la Asociación Colombiana de Periodistas Deportivos (ACORD). Su pasión por la radio y su dedicación al periodismo lo convirtieron en una figura clave en la historia de la radiodifusión en Cúcuta.
Es importante mencionar, que la célebre frase de José Rafael Mogollón “allá estaremos” ahora hace parte de la idiosincrasia cucuteña: “allá estaremos, como dijo Mogollón” y no se cumple; buen dicho de combate del cucuteño incumplido por excelencia. Pero que, en el caso de José Rafael Mogollón, no fue así, pues siempre estuvo puntual, con su archivo de experiencias de 50 años en el periodismo.
Datos importantes para recordar
José Rafael Mogollón, nació en Chinácota (Norte de Santander) el 22 de abril de 1917. En 1932, ingresó como aprendiz a la Imprenta departamental, donde escaló posiciones hasta llegar a la dirección, en 1945. Remplazó al popular hombre de radio Carlos Ramírez París, quién pasó a ocupar la gerencia de la Empresa de Teléfonos. Ese mismo año, en los periódicos Hoy y Sagitario, publicaba comentarios deportivos. Meses más tarde fundó la revista Gramilla.
En 1948, fue designado corresponsal de Momento Deportivo, que dirigía Carlos Arturo Rueda C. En 1949, asumió la corresponsalía de El Espectador y creó el programa Antena Deportiva, por Radio Victoria (hoy La Voz del Norte) y empezó a colaborar con La Voz de Cúcuta en ¡5 Minutos con el Deporte! A Radio Guaimaral se vinculó desde la fundación y redactaba la página deportiva del diario El Trabajo.
En 1956, se hizo cargo de la corresponsalía deportiva del diario El Tiempo. Fue cofundador de la Asociación Colombiana de Periodistas Deportivos (Acord), miembro activo del Colegio Nacional de Periodistas (tarjeta 3527, expedida por el Ministerio de Educación).
FRANCISCO BERRÍO M. – Equipo editorial de Crítica y Perspectiva
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