CÚCUTA.
Minerva, en la mitología romana, es la diosa de la sabiduría, la medicina, la poesía y las artes. También, la protectora de las ciudades y la patrona de los artesanos.
Minerva, en la vida real, es el apellido de Gabriela, deportista, futura licenciada en educación física y recreación, venezolana residenciada en Juan Frío (Villa del Rosario) y levantadora de potencia. También, representará a Norte de Santander en los Juegos Nacionales.
En esta joven de 20 años se repite la historia de los venezolanos que no ven con buenos ojos el futuro del país. Hace tres años, la familia decidió emigrar de Barquisimeto (estado Lara) y buscar vida en Colombia. Hoy, está dedicada a estudiar a distancia para ser profesional y a ejercitarse en la disciplina que escogió libremente.
El padre se quedó en la tierra de Bolívar y desde allá le envía el apoyo económico y mental para que cumpla el sueño de surgir. La madre, emprendedora, la cuida, la anima y la fortalece con el cacao artesanal que produce (El Maná).
Los compañeros de universidad tienen una mirada diferente para esta mujer de 1,55 metros de estatura y la ven como grande en el deporte regional y nacional, con proyección internacional. Y tienen razón, porque en su haber cuenta con ocho medallas repartidas entre oro, plata y bronce.
El levantamiento de potencia consta de tres modalidades, sentadilla, peso muerto y banco plano. Gabriela se ha especializado en peso muerto, es capaz de levantar los kilogramos que le exijan y pertenece a la categoría Junior. Para los Nacionales tiene la corazonada que regresará a casa con la novena presea para colgar en la pared. Trabaja para que el metal sea dorado.
Minerva pertenece al club Ragnar Power y es dirigida por Edinson Páez. La presencia del tutor ha sido valiosa, porque, además de la rutina, está pendiente del desarrollo y del crecimiento deportivo, y busca patrocinadores para asistir a las competencias. Esa labor tiene como objetivo la satisfacción de los atletas.
“No solo es el entrenador, sino un amigo. No solo somos equipo, sino una familia”, dijo Gaby, como le gusta que le digan. La nacionalidad no ha sido impedimento para representar a Norte.
El levantamiento de potencia le sabe a “euforia, emoción, odio”. Al subir a la tarima para cumplir la rutina entra con “rabia”, porque así se le facilita la jornada. Otro secreto es pedir ayuda divina: “Señor, ayúdame a levantarla, porque sola no puedo”. Y la barra se hace liviana.
La práctica del deporte la apasiona y motiva, y la ayuda a crecer física y mentalmente. Esto la ha llevado a imponer récord en pecho, de 50 kilogramos, y 115 en peso muerto. Saber que lucirá el uniforme rojinegro en los nacionales la tiene emocionada y eufórica. “Nunca he viajado; entonces, representar a Norte me causa una emoción grande”.
Los conocimientos adquiridos y las experiencias acumuladas los comparte con quienes se han convertido en sus alumnos. Esa enseñanza la transmite con la delicadeza que transpira y los resultados son positivos.
En la mitología, Minerva solía ser representada con armadura o vestido, casco, lanza, escudo y la égida, símbolo protector con la cabeza de Medusa.
En la vida real, Minerva lleva el cabello recogido, sonríe, viste el uniforme del patrocinador (Kitians), es amable y carismática. Ahora, requiere que una empresa le provea los complementos alimenticios para ganar en energía y potencia.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
Contraluz.CO Sólo Periodismo


