CÚCUTA.- “Después de la desmovilización despertamos del sueño”, dijo Jorge Iván Laverde, otrora comandante del frente Frontera de las Autodefensas Unidas de Colombia. La afirmación la hizo en desarrollo del encuentro propiciado por el periódico El Espectador, por intermedio de la iniciativa Colombia 2020, para conocer la verdad acerca del conflicto armado en Norte de Santander.
Las Auc llegaron al departamento el 29 de mayo de 1999 y hasta el 2004, cuando entregaron las armas, cometieron barbaridades propias de la guerra. Mataron civiles porque sí, protagonizaron masacres, cobraron extorsiones, intimidaron poblaciones enteras, se aliaron con la Fuerza Pública, generaron dolor y se desmovilizaron.
En cinco años se convirtieron en el terror de municipios pequeños y barrios cucuteños. “En la guerra hay una directriz” y debe obedecerse. No lo dijo para disculparse, sino en busca de comprensión por las atrocidades de las que se responsabilizó por acción o por omisión.
1.- Desapariciones
El Comisionado de la Verdad para Norte de Santander, Saúl Franco, señaló que los casos de desaparición forzada en el departamento suman 3067 víctimas. El 20 por ciento corresponde a Cúcuta. Del total de casos, el 70 por ciento está atribuido a las autodefensas.
Jorge Iván Laverde respondió que este sistema aplicado al conflicto se dio para evitar que los medios de comunicación registraran los muertos que, a diario, podían ser 10, 20 o 40. También, para que los comandantes del Ejército o la Policía no conocieran las cifras reales, porque les ocasionaban problemas con los superiores.
“Tuvimos relaciones con la Fuerza Pública”, manifestó para corroborar lo sabido por muchos de los asistentes al encuentro. “Las desapariciones se ordenaban” por parte de los jefes de las Auc y se cumplían.
2.- Fosas comunes
Este triste episodio no dejaba dormir a Jorge Iván Laverde, mientras pensaba cómo contarlo en Justicia y Paz. Ayer, en Cúcuta, recordó que en el 2001 había fosas comunes en Juan Frío (Villa del Rosario), en la vereda El Guayabo. De pronto, se conoció que una comisión de la Fiscalía llegaría a la zona para desenterrar los cadáveres y comprobar la crueldad de la guerra.
La primera opción para eliminar las evidencias era trasladar los restos humanos a otros huecos, lejos del lugar. Esa solución no funcionó. En el corregimiento había unos hornos, construidos para quemar ladrillos, y estaban abandonados. Entonces, pensó en incinerar los cuerpos para acabar con cualquier prueba que los pudiera comprometer.
“Desenterramos los cuerpos y los incineramos en los hornos”, relato con pasmosa tranquilidad. De ahí en adelante se convirtió en costumbre. Laverde desmintió que hayan quemado víctimas vivas, así se cae el mito de los gritos que dicen escucharse en el sector. En Puerto Santander solo ocurrió una vez. Inducidos por el fragor del conflicto “tomamos esa errada y dolorosa decisión”.
3.- Desaparición trasfronteriza
Esta fue otra manera de eliminar pruebas. Los asesinatos se cometían en Colombia y los cadáveres eran arrojados al otro lado del río Táchira. Hubo complicidad de la gran mayoría de las fuerzas policiales, militares y de inteligencia por acción o por omisión. “Hoy, se dan golpes de pecho, cuando en aquella época sabían” lo que sucedía.
El ciudadano de a pie también es responsable, porque nunca habló por miedo.
4.- Financiación
La presencia de las autodefensas en el conflicto la financiaron empresarios, ganaderos, arroceros, mineros y comerciantes. “Trasán participó abiertamente en la financiación”, recordó Jorge Iván Laverde. Denunció que el hoy candidato a la Alcaldía de Cúcuta, Hernando Acevedo, “me ha amenazado con hacerme perder beneficios” y lo acusa de decir mentiras al respecto.
Otros, en cambio, contribuyeron con la causa y pasaron de agache por varias circunstancias. Entre otras, por la muerte de los responsables de la parte financiera de la organización ilegal. “El poder incrustado en las altas esferas políticas ha impedido que nos crean”.
Otra empresa que mencionó como contribuyente de las Auc es El Palustre, propiedad de Iván Gélvez, candidato a la Alcaldía de Cúcuta.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
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