1.- Que a Cúcuta y a la región fronteriza les falta una toma de conciencia y un obrar coherente, inteligente y unificador de acciones, iniciativas y proyectos nadie puede negarlo.
¿Por qué? Porque venimos experimentando las más insólitas indiferencias en el manejo del accionar progresista e innovador, que se requiere atender con el celo y la preocupación de los que quieren acertar, vencer y superar debilidades y errores.
Demostración inequívoca de lo anterior es lo que ocurre con la falta de vías y conexiones, el increíble manejo de precios para los contactos aéreos, y el manejo desajustado de los controles de circulación y tránsito por calles y avenidas de mayor tráfico, como lo atestiguan la ausencia del tren, la falta de contactos desde el aeropuerto, las actitudes de Avianca en los pasajes para Bogotá, que se duplican y triplican según las horas de vuelo y que ha llegado al extremo de cobrar por una ida y regreso a la capital de la república 20.OOO millas y $ 302.000 adicionales.
En lo referente al atascamiento circulatorio de carros, motos y ciclas la adopción de los esquineros minuteros y segunderos lo que producen es mayor clamor crítico, porque no han sido estudiados y evaluados para las realidades y estimativos de cada sitio o lugar.
2.- En la reciente reunión y convocatoria del programa cultural El Cinco a las Cinco se escucharon los planteamientos de Camacol y la Cámara de Comercio sobre el reto urbano y rural hacia el desarrollo en el 2050, de actualidad y futurista, porque son variadas y necesarias las intervenciones de lo social, económico, universitario, profesional y político en la formulación y estructuración de la estrategias que se deben adoptar para lograr el cambio y la trasformación que requiere el conjunto de esta zona fronteriza, abandonada y marginada, en la adopción y desarrollo de programas y retos que actualicen y permitan avanzar hacia el progreso.
3.- Para lograr esos objetivos, y como se destacó y reitero en el encuentro del 5 de diciembre en la Biblioteca Departamental, lo más importante y básico radica en el obrar unidos y laborar en equipo para vencer el exagerado individualismo y rosquismo operativo, que solo obran tras el beneficio personal o de grupo, pero olvidando la importancia y la trascendencia de una ubicación geoestratégica y las opciones y oportunidades de una gestión innovadora, moderna y operativa con visión de futuro, que nos permita irrumpir – a todos – con dinamismo y apropiadamente en el concierto nacional e internacional, no solo en lo comercial, sino en lo industrial y en los aprovechamientos y ventajas de proyectos y estrategias multilaterales, aplicables a múltiples requerimientos para un accionar y desarrollo más constructivo y beneficioso.
Sí, llegó la hora de un trabajo unido y permanente, con reestructuración y renovación de cuadros y posiciones claves, porque el desafío es evidente y para lograr conquistas buenas y perdurables el estudio, la confrontación y la valoración de ideas y de iniciativas exigen directivas capaces, honestas y con amplia noción de asistencia y cooperación integral y ciudadana. Además, hay que vigilar y constatar constantemente que en Cúcuta, la región y la zona -sin olvidar lo exigente y urgente para remediar y salvar El Catatumbo y lo pertinente con Venezuela – para armonizar lo que hay por trabajar para hacer de la frontera una zona especial generadora de empleos y de beneficio y cooperación colombo-venezolana, con proyección internacional y visión futurista, con la presencia y participación de todos y en paz.
JOSÉ NEIRA REY
Contraluz.CO Sólo Periodismo