CÚCUTA.- Para el 2018, se prepara en Cúcuta un proyecto en el que se contempla la implementación del sistema masivo de transporte púbico. La Secretaría de Tránsito del Departamento y la Universidad Nacional buscan acuerdos basados en las deficiencias y necesidades identificadas en la zona. Generar un cambio innovador que permita ofrecer un mejor servicio a los ciudadanos, es el propósito de esta iniciativa.
Desde administraciones anteriores se ha identificado el problema en la movilidad en la ciudad, pero las propuestas no se han consolidado. En 2009, se dio inicio a la construcción de una ruta de trabajo que ofreciera un transporte digno a la ciudad. Patricia Gallego, directora del Área Metropolitana, afirmó que el plan se sustenta a partir de anteproyectos formulados por la organización Sigma Selfinver.
Para mejorar la calidad de vida de los cucuteños es necesario replantear la manera como se movilizan. El sistema de transporte presenta deterioro en los vehículos de las empresas transportadoras y que circulan por las rutas establecidas. A esto se les suman inconformidades que para los usuarios se convierten en obstáculos difíciles de sobrellevar en una ciudad donde la poca cantidad de semáforos está mal ubicada y en gran parte no funcionan.
Las empresas Trasan, Contransfronorte Ltda, Trans Oriental, Cotransoriente, Trans Petrolea, Trans Guasimales, Corta Distancia, Coomicro, Trans Risaralda, Trans Ontiveros y Trans Tonchalá, son insuficientes para la cantidad de pasajeros y no solventan las necesidades de los usuarios. La ciudad está en proceso de modernización y reestructuración del transporte colectivo.
Los cambios son diversos, como que el conductor solo trabaje ocho horas diarias, evitar el exceso de carga laboral al tener por obligación que cambiar de turno. Los vehículos tendrán GPS para controlar los recorridos y evitar que se estacionen en los semáforos, no cumplan con los tiempos y las rutas establecidas.
Los conductores tendrán salario fijo y los usuarios no pagarán en efectivo el pasaje, sino como en Bogotá y otras ciudades, con tarjeta. Se plantea el control del dinero al generar el hábito de mantener la tarjeta cargada. Esto favorece tanto al conductor como a la empresa, por la costumbre del cucuteño de no pagar el pasaje completo.
Según las firmas encargadas del proyecto, el problema radica en la falta de organización y modernización de la ciudad. Alfonso Bayona, usuario del transporte público, señaló que las entidades ignoran la falta de cultura entre los cucuteños. Se observa con frecuencia que no existen normas en el momento de ingresar o desembarcar de los vehículos. Los transportadores incumplen normas de Tránsito y las autoridades se muestran indiferentes ante esto.
Quizás lo que más sirva de este nuevo sistema, serán los paraderos exclusivos. Los conductores no podrán estacionar donde quieran, y el usuario tendrá que desplazarse hasta donde se encuentre el paradero de la ruta.
Para lograr estos objetivos, según la secretaría de Movilidad, habrá que chatarrizar las busetas que están en funcionamiento. La idea es que cada vehículo que salga de circulación se remplace por uno nuevo. Hay algunos a los que les quedan dos o tres años y por ahora se permitirá la circulación, pero siempre y cuando se adapten a los cambios establecidos de unificar los colores y tener un aviso a los lados que diga ‘Transporte Metropolitano’. Se planea habilitar carriles preferenciales, con lo que se busca que el transporte colectivo utilice una sola vía para evitar el cruce de vehículos o el retraso de tiempo.
La Alcaldía contempla en el Plan de Desarrollo la destinación de $ 80.000 millones. Los lineamientos de la iniciativa se presentarán a la presidencia de la república para la consolidación.
Es importante que la ciudad tenga nuevo sistema de transporte, pero ¿Cúcuta está preparada para este cambio? ¿La infraestructura lo soportaría? ¿Estarán preparados los usuarios para esta nueva costumbre?
Conductores de transporte público manifestaron que la ciudad no está apta para implementar el transporte masivo. La infraestructura está deteriorada, las vías se dividen en dos o tres carriles, máximo, y aun así, existe mal manejo. Las rutas centrales de la ciudad convergen en las mismas calles o avenidas y generan caos en el tránsito de los vehículos.
Esta propuesta solo tiene en cuenta a los propietarios del automotor, que son fijos de la empresa, pero no a los conductores que son los que tienen relación directa con el medio de transporte.
La instalación de los torniquetes en los articulados es un asunto que preocupa los ciudadanos. Los ancianos presentan dificultad al ingresar en los vehículos, usuarios con sobrepeso y más para algunos que no pagan el pasaje completo. Habilitar cámaras, no genera un buen servicio si el vehículo está en malas condiciones, esto sería un gasto innecesario.
La secretaría de Movilidad no tiene un plan concreto de información y comunicación del proyecto. Los usuarios tienen conocimiento mediante rumores o comentarios, pero no por un medio que garantice la veracidad y los cambios del proceso.
Cúcuta merece el cambio para mejorar la visibilidad, pero no está capacitada para adaptarse a una trasformación radical. La infraestructura vial y la falta de cultura en materia de usuarios y transportadores hace cuestionable este proyecto. Un plan de esta magnitud amerita la certeza en la efectividad de ejecución. De lo contrario, se corre el riesgo de perder recursos que superan los 10 dígitos.
Un nuevo sistema masivo de transporte, con el estado general de la ciudad, no es positivo para Cúcuta.
VANESSA PÉREZ – VALENTINA PUERTO – DANNY RIVERA
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