1.- La situación de la frontera es tan especial y excepcional para algunos casos, que muchas iniciativas, insinuaciones y propuestas, se tratan como ilusas, cuando quienes llegan a conocerlas no saben, ni tienen fuentes y referencias que conduzcan a la realidad de lo que se anhela o persigue. Y, de las razones y motivos que sustentan o dan impulso y proyección a lo que se expone, porque la costumbre es esperar y sin una gestión solidaria y unitaria, que haga coparticipe y actores a uno y otro lado de los límites. Uno de esos temas de incuestionable importancia y de auténtico sentido asistencial y de gran ayuda para la región fronteriza y para las transacciones financieras y empresariales en general es el Fondo o Banco de Desarrollo Fronterizo Colombo-venezolano, como en múltiples ocasiones y encuentros se ha expuesto y planteado, pero que por indolencia y pasividad rectora en la identidad y el espíritu de pertenencia, más la carencia de unidad regional, verdadera solidaridad gremial y espíritu concertado entre el centro y la periferia nacional no se ha logrado que la gestión cuaje y tenga el respaldo legal y los instrumentos y aportes correspondientes que deben provenir de lo público y de lo privado, si es que en verdad se quiere una trasformación y un instrumento de apoyo para la modernización comercial, el desarrollo industrial y la ayuda y la cooperación a los sectores mineros, agrícolas y ganaderos, de una zona binacional, que si se enfocara en lo atinente a la importancia integradora y de perspectivas -tanto nacionales como internacionales- no hallaría parangón en el contexto Latinoamericano. Y que si no obra en función de superación, puede experimentar mayores dificultades y atrasos.
2.- Todo confluye en la necesidad de una mayor coparticipación y presencia de músculo financiero, que le dé fuerza y respaldo, no solo a bancos, cambistas y empresarios que operan en la zona, sino a los empeños, proyectos y prospectos de importancia socioeconómica binacional, vitales para el desarrollo de estas áreas que prosiguen marginadas y abandonadas en incentivos, estímulos y mecanismos propulsores de progreso y hacia labores mayores en trascendencia y en creación de empleos. Los Bancos Centrales de Colombia y Venezuela- que son básicos en lo cambiario y monetario- que quieran ser accionistas de una entidad de esta naturaleza-empezando por los cambistas de uno y otro lado de la frontera- más el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF), que pueden canalizar muchas acciones progresistas y emprendedoras, son los pilares y bases de lo que se ha intentado. Y que se sigue necesitando.
3.-Ese organismo financiero y la voluntad de acciones y conductas que ayuden a ejecutar lo que se ha querido hacer desde los pasos iniciales con la Zona Franca Comercial e Industrial de Cúcuta y cuando desde Fedemetal – y otras organizaciones – se pensó en hacer de Cúcuta la sede de la industria automotriz colombo-venezolana con utilizaciones de Sidor y Venalumina de Venezuela y que trajo a la Mercedes Benz, como usuaria de la ZF, así como otras propuestas que no caminaron por falta de apoyo necesitan ser activadas. Cúcuta puede hacer mucho. Lo que falta es unión, renovación y mayor dinámica dirigencial –tanto en lo público, como en lo privado- labor en equipo y superar las pequeñeces que por celos inconsecuentes e injustificados no han permitido la labor y las tareas conjuntas o compartidas que se pueden estructurar y ejecutar en estas áreas de vivencias mancomunadas y compartidas. Por eso, con César Vallejo Mejía, Sergio Entrena López, Pedro Sayago Rojas y Alfonso María Padilla hemos propuesto –mediante documento entregado el 30 de diciembre – a los gobiernos de Colombia y Venezuela, la creación de una faja binacional para ubicar parques industriales y tecnológicos, con zonas francas especializadas y una zona aduanera especial para maquiladoras. Y así integrar y promover a la frontera, como lo quería y propuso el libertador Simón Bolívar, en los desarrollos del Congreso Constituyente de 1821, en la Villa del Rosario.
Vivamente esperamos que por la vía diplomática, política y socio-económica los dos gobiernos comiencen un giro nuevo y unas ejemplarizantes y auténticas acciones que proyecten y auxilien a la frontera común.
JOSÉ NEIRA REY
Contraluz.CO Sólo Periodismo