TIBÚ – Norte de Santander.- Hoy, Tibú pasa por uno de los episodios más tristes y lamentables de la historia. La intolerancia y la sevicia del ser humano cobraron la vida de un pequeño inocente y apagaron la sonrisa que llenaba de alegría a la familia y a los seres queridos.
Desde el 10 de febrero, Luis Fernando Lambartínez Calvo, de 10 años, desapareció cuando al salir del colegio fue raptado por una mujer, que, según las primeras indicaciones, lo llevó hasta Venezuela. El triste desenlace de esta trágica historia llegó cuando en Encontrados (estado Zulia – Venezuela), hallaron en una fosa común los restos del niño.
‘Ver los toros desde la barrera’ parece sencillo. Hoy, cuando los tibuyanos viven en carne propia lo que siempre parecía estar lejos, hace reflexionar en torno a lo sucedido con Luis Lambartínez, suceso inusual en el municipio y que llena de preocupación a los padres de familia y a la población en general.
En los últimos años, los hechos de violencia contra los niños se han disparado de manera significativa y se han convertido en sucesos con más promoción en las redes sociales y otras ayudas tecnológicas. La violencia sexual y el reclutamiento forzado son las formas de violencia más utilizadas para reprimir a los niños. Actos de cobardía y temeridad que muestran el nivel de degradación al que el ser humano ha llegado.
Los niños, víctimas en muchas ocasiones de estos actos demenciales, salieron a marchar por las calles de Tibú y con carteleras y globos blancos dejaron claro que no quieren hacer parte de la guerra, que anhelan vivir en paz, jugar y disfrutar de la inocencia.
“Lo que pasó con Luis Fernando no puede volver a pasar. Tenemos que proteger a los niños, enseñarles, educarlos y construirlos para que asimilen lo que sucede a su alrededor, sea bueno o malo”, dijo monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, obispo de Tibú.
Más allá del horror y la consternación que despertó este hecho entre los tibuyanos, lo realmente importante es conocer qué hacen los padres de familia para proteger a los hijos de las perversidades a las cuales están expuestos ¿Se educa a los niños para contrarrestar los atropellos de los cuales son víctimas? ¿El hogar es el entorno adecuado para el desarrollo integral de los niños? ¿Está seguro del contexto en el cual se desenvuelve su hijo?
Hágase esas preguntas, evalúe todos los aspectos y saque conclusiones, teniendo siempre en cuenta que los valores y los derechos de los niños priman ante todo y sensibilizándose de que la paz, se logra con una sonrisa.
ELIBARDO LEÓN ESTÉVEZ
Contraluz.CO Sólo Periodismo