En los primeros años de las EPSAGRO o EPS Agro los recursos destinados a la prestación de este servicio no llegaron al pequeño productor rural. Escasamente llegaron a los grandes gremios organizados con capacidad de gestión y con estructuras establecidas de asistencia técnica, tales como Fedearroz, Fedepalma, Federacafé y Fedegan. Un esfuerzo de la dimensión requerida debe estar dirigido, para su plena eficacia e impacto, a estimular el empoderamiento local y la participación organizada de los profesionales del campo para optimizar estrategias de cofinanciación nación-municipios rurales, obligados por ley a prestar la asistencia técnica directa.
El concurso de profesionales, tecnólogos y técnicos del sector rural organizados por iniciativa propia en Empresas Prestadoras de Servicios Agropecuarios (EPS Agro) y no a través de politizadas Umatas, aseguraría empleo y vinculación real a miles de profesionales del sector y una opción de mayor productividad y rentabilidad a la hoy denominada economía campesina, no siendo necesaria la creación de nuevas modalidades de organización de los profesionales del agro distintas a las EPS Agro, a las que debe estimularse mediante crédito orientado a la adquisición de equipos de trasporte, computadores, comunicación, GPS, establecimiento de viveros, centros de acopio de producto y capacitación específica para instalar las capacidades requeridas para la prestación de un servicio masivo; ICA y Corpoica en la vigilancia, control e investigación.
El crédito rural y la productividad. Bloqueo a la usura
El documento muestra la baja participación del producto agropecuario en el PIB total y lo explica en parte en la baja incidencia del crédito, el cual solo accede el 5,2 por ciento de los hogares rurales, el 14,3 por ciento de los hogares campesinos que acceden a tierra; sólo el 35 por ciento de los recursos Finagro se destinó a municipios rurales y rurales dispersos. No reconoce la inexistencia de una banca oficial que asuma suficientemente los requerimientos crediticios del sector productivo en el nivel de los pequeños productores rurales, que interprete su dinámica y aplique eficazmente la política pública. Bancoldex y FNG muestran cumplimiento positivo histórico de sus indicadores; no obstante, los pequeños y los medianos productores rurales esperan, mediante incentivos como el crédito y la apertura de mercados, desarrollar en mayor cantidad y menor tiempo su capacidad productiva y continúan siendo las fuentes más confiables para la generación masiva del empleo productivo y estable que el país requiere. En síntesis, los pequeños productores rurales son la gran reserva nacional para la seguridad y soberanía alimentaria y para la generación de empleo formal, de manera preferencial y confiable, aquellas iniciativas empresariales de pequeños productores rurales que orbiten en la economía colaborativa.
El PND 2014-2018 puede intentar erradicar la modalidad “gota a gota” o “paga-diario” presente cada vez más en lo rural, profundizando recientes medidas del Gobierno para trasferir recursos en condiciones excepcionales y erradicar este problema.
Participación ciudadana, cimiento del desarrollo rural
Por años, muchas voces han expresado desconfianza en la probidad del aparato judicial y en el desempeño del Congreso de la República; existe sí, un oscilante margen de confianza en los gobiernos, margen que puede ser fortalecido con el protagonismo de los ciudadanos. Es el momento justo de la inflexión, de la superación de brechas que ofenden la dignidad humana: 26,9 por ciento de pobreza en las zonas urbanas es dramático. Pero… ¡42,8 por ciento en las zonas rurales…!
Es transfiriéndoles generosa, pronta e inteligentemente responsabilidades, competencias y recursos, como los pobladores rurales podrían lograr en su favor y del país, lo que el Estado en muchos años ha dejado de hacer y que le llevaría muchos otros en alcanzar, aún si tuviera los recursos económicos; hoy carece de ellos. Queda el recurso humano, el más importante, que podría reaccionar positiva y eficazmente a la generosa, noble, honesta y sincera convocatoria de sus líderes, en un marco de real participación cual es el compartir las decisiones, aun cuando históricamente no se haya compartido con las masas ni la riqueza ni las oportunidades. Las Bases del PND 2014-2018, a su vez, se soportan en cuatro enfoques, dos de ellos el enfoque territorial y el enfoque participativo garantizan el éxito en la medida de su real aplicación, dejando claro que este último implica pasar de una ciudadanía limitada hoy escasamente a los procesos electorales, “a una ciudadanía que prioriza, define y ejecuta las acciones que le afectan directamente, contribuyendo a la construcción misma del Estado, en una verdadera práctica de diseño y desarrollo de la política pública”. Bases PND (pág. 9)
Sin embargo, debe eliminarse toda contradicción: No se puede seguir apreciando al ser humano rural como un sujeto pasivo de la acción estatal (5.2. Más entidades públicas ejecutando); es más consonante con realidades posibles lo afirmado en otros apartes de las Bases (2. Colombia en Paz. B. Visión y objetivos. Enfoque participativo: una ciudadanía que prioriza, define y ejecuta las acciones en el diseño y desarrollo de la política pública). Es decir: más gente ejecutando! La presente época, con sus tendencias, invita a estimular y educar a la población rural para el ejercicio de la voluntad popular, facilitando y promoviendo espacios y formas asociativas de organización, según el fin que se persiga. Por ejemplo: cooperativismo para la producción, transformación, transporte y comercialización agropecuaria, piscícola y forestal; cooperativismo para la construcción y mantenimiento de las vías terciarias, creando y fortaleciendo el sentido de pertenencia de las comunidades y transfiriendo merecidos recursos a las menguadas economías de los hogares campesinos; cooperativismo para el ahorro y el crédito, que interpreten de cerca la racionalidad de la economía campesina y apuntalen el desarrollo veredal. Por ejemplo, Asociaciones de vecinos para el uso y conservación de corrientes de agua, formas que sirvan de cimiento a la educación para la participación y para el ejercicio de la voluntad popular, inductora a su vez de voluntad política.
FÉLIX ANTONIO NIÑO
Consejero Nacional de Planeación
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