1.- Sí a todas las afecciones, recortes y disminuciones que experimentan la región, la frontera y el Área Metropolitana de Cúcuta le agregamos un paro de trasportadores, ante las limitantes en los surtidores de los indispensables hidrocarburos, más todo lo que incide en la movilidad por efectos de las diversas circunstancias y factores que los medios pregonan y los sectores gremiales advierten y precisan, hay que reconocer, con preocupación y sin timideces, que el complejo y difícil momento se ha prolongado en exceso y aquí lo único que cabe y se expresa con manifestaciones de parálisis es la urgente y cabal intervención del Gobierno. Los dirigentes regionales que se hallan vinculados al Gobierno y que tienen facultades y representación formal, tienen la obligación de actuar y servir de portavoces ante quienes tienen las riendas del mando.
¿Por qué? Es insólito que se acose tanto a una región de doble presencia, sin que el lado externo comprenda la magnitud de lo que acontece y el lado interno no escuche, ni vea cuanto sucede, ante la semiparálisis, el creciente y grave desempleo y el no saber hacia dónde gira el sol, porque hasta las reuniones de emprendimiento y resolución de conflictos no se cumplen aquí, con presencia y participación de los que viven los problemas, sino que se vive a la espera de lo que se anuncie desde lejos y sin que se sepa cuándo se procederá al enfoque de lo real y de las perspectivas en juego. Y, sin descentralizar, ni dar representatividad a la zona.
2.- Una parálisis del trasporte, para una región como la nuestra y en una frontera socavada por la más increíble incomprensión – pese a la titularidad y vocería de quienes ocupan importantes cargos públicos, pero que no actúan- es señal inequívoca de la magnitud del acoso y de la inaplazable necesidad de acciones y actitudes que puntualicen y resuelvan lo que es exigente y prioritario.
¿Por qué? Porque la parálisis del trasporte repercute en muchos sectores, que de por sí están agobiados y abiertamente limitados, como lo expresa y determina la permanente aparición de avisos de se vende, se arrienda, 50 % de rebaja, o de hechos y procederes impropios y violentos.
3.- Y hay que ser sinceros. Aquí, puede forjarse un gran futuro, porque hay factores y parámetros que si se establecen y fortalecen darán para mucho, pero también se requiere una gran trasformación y un replanteamiento integral, en lo concerniente a lo esencial y a la representatividad en los cargos y posiciones de dirección, con presencia, participación y apoyo de la población, que empieza a desesperarse y a no creer en nadie. Creer que esto se resuelve sin penetrar en lo estructural y básico, es como pretender hacer de Cúcuta un emporio industrial eliminando la Zona Franca, no resolviendo el problema del agua, no acelerando la presencia del gas, no mejorando la operatividad y dotación del aeropuerto Camilo Daza -que debe internacionalizarse – olvidando el impulso a la investigación y capacitación en universidades y centros tecnológicos, descuidando la infraestructura vial y de servicios, más los empalmes de importación y exportación. Sí, hay que establecer un núcleo directivo amplio, trasparente, renovado, visionario, capacitado y dinámico, con auténtico respaldo ciudadano.
JOSÉ NEIRA REY
Contraluz.CO Sólo Periodismo