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ANÁLISIS. Posconflicto con las Farc o sin las Farc

CHINÁCOTA – Norte de Santander.- En el discurso de posesión el presidente Santos dijo que es importante hacer un gobierno de ejecuciones en la educación, la equidad y la paz, trípode fundamental para la convivencia y el buen desarrollo del pueblo colombiano, siempre desde el punto de vista más positivo de una sociedad.

Resaltar esto cada vez es importante. Un discurso puede ser interpretado y analizado de muchas maneras, aún incluso cuando en su expresión muestre incoherencias,  puede haber mención y expresión de voluntad para la resolución de problemas claves. Y eso fue así: reconocer que debemos hacer un trabajo en estos temas, es lo importante.

Aceptado esto, las Farc tienen una enorme oportunidad de ser uno de los actores que contribuirían a estos objetivos, siempre y cuando reconozcan a sus víctimas, acepten sus responsabilidades, que se les aplique justicia y sean humildes de enfrentar la verdad, salgan de un conflicto que los colombianos no merecemos y entren de lleno a participar de las bondades de nuestra institucionalidad y a construir un nuevo destino en unión de todos.

De lo contrario, el país seguirá adelante y como bien lo ha dicho el Presidente, la construcción de la paz debe ser un hecho, si trabajamos con decisión en esos tres pilares que la harán posible, incluso sin las Farc.

El país en esa medida de construir equidad, basada fundamentalmente en la educación, abrirá todas las oportunidades para que la sana convivencia sea el eje central de la sociedad. Las Farc, por lo tanto, deberán sufrir las consecuencias de una comunidad que los repudiará y de una ley y justicia que será implacable para reducirlos, con el seguimiento y presión de esa nueva sociedad.

Hoy, la familia colombiana pasa por un momento difícil por diferentes motivos. Nos llegaron nuevas tecnologías, mayores oportunidades para la mujer en el mercado laboral, reconocimiento por la igualdad de género, reformas y avances en la constitución política para las cuales no estábamos preparados, mayores libertades en el ejercicio de los deberes y derechos, y una cultura para preservar los derechos de niños y jóvenes. Aceptar las diferencias, la diversidad, respetar los espacios individuales, la libertad de expresión, libertad de cultos, incluso la aceptación del desarrollo de la libre personalidad, constituye una de las mayores pruebas para una sociedad, lo dice nuestra Carta Política. Por lo tanto, la educación de nuestros hijos y de las nuevas generaciones, dándoles acceso dentro de las normas y disciplina de reconocimiento de esos valores, con un magisterio competente, preparado, justamente remunerado, es la clave para la sostenibilidad de la convivencia pacífica y progresista.

La familia deberá seguir siendo la fortaleza de la humanidad y cuando es conformada, es claro que su misión debe ser fortalecida para que siga también siendo el cimiento de la paz. Una familia enfrentando peligros externos indebidos de interferencia, desunión, disociación y de intromisiones indebidas que la desestabilicen, no es garantía de paz. Por estas razones creo que el discurso del Presidente se quedó corto en el mensaje, pues es la familia la mayor fortaleza de la construcción de nuestra anhelada paz y la educación debe llegar a este núcleo formidable con mayor severidad.

Igualmente, la renovación y competencia del sector público y del Estado, con hombres y mujeres que ejerzan bien sus funciones, es algo que los ciudadanos debemos exigir, sea con nuestro voto o con el buen ejercicio de las veedurías ciudadanas. Aquí el buen periodismo tendrá también la palabra en el seguimiento de lo público.  La comunidad debe presionar de manera decidida y contundente por exigir de quienes ejercen cargos de elección popular, un trabajo desde el comienzo del ejercicio, constante y eficiente en el cumplimiento de los deberes y las responsabilidades, así como exigir la implementación de iniciativas que fortalezcan el bienestar general de la población. Por resultados, es que debemos evaluar la gestión de un alcalde, no es desde el mero cumplimiento de los deberes básicos del cargo o de la manipulación que hace de solo trabajar cuando se acercan elecciones o manipular para favorecer intereses personales o políticos. Aquí también se quedó corto en el mensaje el Presidente.

Una cosa es segura: Colombia y la sociedad seguirán adelante con las Farc o sin las Farc, pues están llamadas a desaparecer y con ellas todos los grupos que se dicen revolucionarios atacando a indefensos, masacrando poblaciones, matando a niños, reclutando a menores, extorsionado, secuestrando (no reteniendo, como lo quieren hacer ver estos delincuentes), delinquiendo y causando daños al país que les da la oportunidad de integrarse a su sociedad.

En conclusión, estas ejecuciones serán la clave en los próximos cuatro años de construcción del posconflicto o de la superación de un período nefasto de muchas décadas que nunca debió suceder en esta tierra de tantas riquezas y posibilidades como lo es Colombia.

SEGUNDO ANTONIO GONZÁLEZ

Chinácota, agosto de 2014

Foto: http://3.bp.blogspot.com/

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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