CARACAS.- Una noche de tensión y esperanza me reuní con un nutrido grupo de estudiantes en resistencia en la parte vegetal de la Plaza Sadel, en Las Mercedes, de la convulsionada ciudad de Caracas. El objetivo del encuentro, convocado por algunos de mis jóvenes viejos amigos, era conversar con ellos y sus compañeros, sobre sus sueños, esperanzas, experiencias e ideas; sobre la resistencia, el presente y el futuro de esta golpeada, pero querida patria que compartimos. Algunos que me conocían les habían hablado a los otros de este amigo que los había acompañado en muchos momentos difíciles, pero enriquecedores de las huelgas y las luchas años atrás.
En un ambiente de genuina hermandad escuchamos a los jóvenes que venían de varios sectores caraqueños y del Zulia, Falcón, Lara y Táchira, a quienes les manifesté mi gran admiración por la lucha que llevaban a cabo y les confesé que era caraqueño de nacimiento, pero ‘gocho’ de corazón.
Al ver y escuchar a estos jóvenes con la convicción con que hablaban compartimos el dolor por una realidad e la que la miseria, la violencia, la corrupción y la pérdida de la soberanía están a la orden del día gracias a la indolencia e indiferencia de muchos. Fueron enfáticos en el rechazo a una MUD cómplice en asquerosa convivencia con los que destruyen el país.
Les di mi visión espiritual y por las lágrimas asomadas en muchos ojos, sentí que llegó a sus corazones. Les confesé que le daba gracias a Dios por haberme dado en vida la oportunidad de conocer, apoyar y compartir con una generación que realmente amara a Venezuela con tanta pasión que hasta sus vidas ofrendaban por ella. No me cabía el orgullo en el pecho, la emoción de todos fue grande. Con fraternales abrazos nos dijimos hasta mañana.
Dos generaciones nos encontramos de nuevo, pero con un sólo ideal, luchar hasta hacer realidad la libertad en esta tierra de gracia que no en vano parió a Bello, Bolívar, Uslar y Betancourt como a tantos jóvenes héroes que hoy están en pie de lucha o que con amor, coraje y determinación han ofrendado sus vidas.
ANTONIO NICOLÁS BRICEÑO BRAUN
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