AL MUNDO.- Vivimos hace 15 años bajo un régimen dictatorial que se instaló solapadamente por un sistema democrático, constitucional, que por vía del instrumento legal, el voto, le eligió para un típico período presidencial alternativo por cinco años. Desde entonces, con ese aval, se ha producido todo tipo de irregularidades que han ido debilitando el marco democrático institucional.
Bajo abuso de poder, se han manipulado más de 10 eventos electorales con la complacencia e injerencia de países ajenos a Venezuela, hecho conocido por el mundo entero, que sólo buscan beneficios propios, y con quien el Gobierno ha establecido reciprocidades ilegales, comprometiendo el patrimonio de los venezolanos sin su autorización.
Por tal motivo, en este momento, ante la ingobernabilidad existente, el deterioro insostenible del aparato productivo del país y la dilapidación de los recursos, estamos sometidos y vivimos en crisis, con una inflación galopante, escasez de los rubros fundamentales para subsistir y un clima de violencia que supera todas las expectativas.
Motivado a lo anteriormente expuesto, y dado a que el gobierno de turno miente permanentemente y vende al mundo una imagen disfrazada y distante a la realidad, el pueblo venezolano en uso de sus derechos constitucionales ha decidido alzar su voz de protesta pacífica no violenta. La sociedad civil, el glorioso movimiento estudiantil, los componentes políticos, gremios, asociaciones, instituciones, empresas, aunados en un sólo fin: recuperar y defender la soberanía y la libertad. Dicha legítima y pacífica protesta ha sido brutalmente agredida desde hace 15 días, cuando se desencadenaron los hechos a raíz del arremetimiento de la Guarda Nacional Bolivariana y grupos violentos propiciados por el Gobierno, el 12 de febrero, dentro del marco de la celebración del Día de la Juventud.
Hace dos días fue enviada al Estado Táchira parte del gabinete ministerial con la misión de arremeter e intimidar al noble pueblo que reclama sus derechos. Siendo este estado fronterizo especialmente afectado y castigado por la crisis, donde se ha librado con más contundencia la protesta, a pesar de que es seguida por todas las regiones del país, que se han ido sumando. Son muchas las consecuencias: muertes violentas, heridos, encarcelamientos, desapariciones, persecuciones, intimidación, maltrato sicológico con amenazas al pueblo permanentemente en cadenas radiales y televisivas, acciones como sobrevolar aviones de guerra sobre la población, corte de la señal de internet hace 2 días, injerencia en las comunicaciones, racionamiento de servicios de luz y agua, combustible, medicamentos, alimentos etcétera.
Debemos hacer especial referencia de la injerencia directa del Gobierno sobre los medios de comunicación que han sido minimizados y prácticamente comprados para solo reflejar lo que les conviene, los censuran, persiguen, restringen al mínimo la adquisición de papel de imprenta, igual son agredidos e irrespetados permanentemente siendo casi obligados a la autocensura. Dejando a la población prácticamente aislada del mundo. El Gobierno, que tiene los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial secuestrados, como si fuera poco, vía habilitante decreta leyes a su conveniencia para mantener hegemonía total. Cantidades de capitales y reservas del patrimonio de los venezolanos es cedido a países de líneas no democráticas, y tienen comprometido el futuro de los jóvenes que cada día ven desaparecer las posibilidades de formarse y desarrollarse en su país, viéndose en la necesidad de emigrar sin destino.
Son muchas las necesidades y vejaciones de todo un pueblo, que en su mayoría ha sido asaltado en su carácter pacifista, noble y de buena fe. Hacemos un llamado urgente a los organismos internacionales, a quienes compete velar por los derechos fundamentales de los seres humanos y las democracias legítimas, a quienes el Gobierno irrespeta y desconoce por conveniencia, para que pongan su atención sobre la delicada situación que se vive en Venezuela, que es mucho más grave y evidente de lo que las escasas imágenes y noticias reflejan desde entonces.
Es en el fronterizo Estado Táchira donde se ha librado con más contundencia la protesta, dado a que emblemáticamente es considerado el territorio opositor por excelencia, siendo castigado especialmente por el régimen, hasta obligarnos a hacer largas colas para abastecer los vehículos de combustible y adquirir los, cada día más restringidos, productos de la cesta básica. Son muchas las vejaciones que se han perpetuado con la llegada de grupos de mercenarios dirigidos y protegidos por la (GNB) guardia nacional bolivariana, organismo que contrariamente fue creado institucionalmente para proteger a los ciudadanos y resguardar la soberanía nacional. Son entrenados en otros países y enviados para ideologizar las fuerzas armadas y sembrar el terror entre quienes discernimos del pensamiento totalitario y nos negamos a la subordinación.
Clamamos por la solidaridad de los pueblos hermanos para que nos den la mano ante tan delicada situación. Conscientes de que no somos los únicos que en este tiempo encaramos una lucha pacífica por el respeto a la dignidad humana, también a su vez expresamos solidaridad con todos nuestros hermanos que libran su batalla. Evocamos a Dios todopoderoso y a la buena fe de quien pueda ayudarnos a multiplicar esta información.
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