Los hombres, especialmente, se valen de las paredes y los muros de la ciudad para expresar los sentimientos que guardan por las mujeres. Les hablan con el corazón, les pintan promesas, les trasmiten ideales y las convierten en diosas con tal de ganar su amor. Las llaman por el nombre con la ilusión de ser escuchados y las califican con los mejores adjetivos para despertar su interés. No importan la caligrafía y la ortografía, lo que tiene valor es el mensaje. Estos son algunos de esos ejemplos de amor puro o de puro amor.
Fotos: RAFAEL PABON
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