CÚCUTA.- Al abogado Teodoro Bautista le taparon los ojos con dos parches. Agarrado de una guía caminó por los pasillos del Palacio Municipal y al subir por las escaleras sintió temor. Así participó en el taller ‘Ponte en los zapatos del otro’ y vivió la experiencia de no tener visión.
El proyecto del Ministerio del Interior y la fundación Arcángeles se cumplió en Cúcuta para sensibilizar e involucrar a funcionarios, familiares y comunidad en lo que es la vida de los discapacitados y sientan la exclusión que sienten ellos a lo largo de la vida.
“Me sentí temeroso al caminar, porque no podía observar lo que hacía. Le preguntaba al guía si iba bien”, dijo Bautista al quitarse las vendas y volver a ver. En la actividad participaron hombres y mujeres con discapacidad física, auditiva y visual.
María del Pilar Hernández, de la fundación Arcángeles, dijo que los cucuteños los recibieron bien y destacó que las organizaciones son receptivas. El trabajo se cumplió durante la semana repartido por módulos:
1.- La parte personal, el proyecto de vida y se sintieron identificados
2.- Los derechos de participación y ciudadanía. Por primera vez se empoderaron y entendieron sus derechos
3.- La formulación de proyectos
4.- La sensibilización.
Las personas que no tienen problemas físicos y participan en la actividad, al final dicen que de ahora en adelante van a ser más sensibles cuando vean a un discapacitado en la calle. Las mujeres colaboran más por el instinto de ayuda, mientras que los hombres piensan que no les podría ocurrir una discapacidad.
Entre tanto, “los discapacitados dicen que se sienten excluidos de la sociedad”, dijo María del Pilar Hernández. “Ayudamos, mediante talleres, a las organizaciones para el empoderamiento”, señaló.
El proyecto ‘Ponte en los zapatos del otro’ a recorrido buena parte de los 33 departamentos del país. Esta semana va para la Costa Atlántica.
Fotos: NEREIDA DUARTE
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