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¿Quién se atreve a comprar al Cúcuta Deportivo?

‘Tanto va el cántaro al agua que por fin se rompe’. Este adagio es aplicable hoy al Cúcuta Deportivo. Tantas veces se ha dicho que el equipo debe cambiar de dueños, hasta que los propietarios se dieron cuenta de que es una realidad inaplazable.

En años anteriores los aficionados empezaron a escuchar que Bolaño traía plata para adquirir la ficha, que los socios serían italianos del Parma; luego, hablaron de otros europeos interesados en el cuadro motilón. Antes, dijeron que Segundo Antonio González llegaría con petrodólares. Por la mente ingenua de los hinchas pasaron empresarios nacionales y extranjeros que traían los costalados de billetes en procura de comprar al once fronterizo. Ninguna de esas ilusiones se concretó.

Siempre, se contrarrestaron las versiones con la oposición de Ramiro Suárez. El exalcalde, desde Bogotá, ordenaba y desordenaba el equipo. Los cuentos dicen que contrataba y deshacía contratos, que los bendecidos lucían la camiseta y los demás regresaban a casa con el ‘en otra ocasión será’.

Lo mismo ocurría con los directivos. Los diretes llegados desde la capital del país rezaban que Ramiro está de acuerdo con este y no con aquél. Y así pasó el tiempo. Mientras el lapicero del exgobernante cucuteño chuleaba a los elegidos, el cuadro fronterizo hacía aguas en la parte económica y en la cancha.

Los números no reflejaban la realidad del elenco. Los colores distintivos del uniforme pasaron a ser verdad en los libros de contabilidad. El rojo representaba el déficit económico, las deudas con jugadores, el faltante de flujo de caja para pagar sueldos. Y el negro la crisis interior, la desorganización, la huida de los aficionados, los graderíos desocupados, la carencia de directivos serios, la falta de respeto por los demás clubes que vinieron y se llevaron los puntos que quisieron.

Ese es el equipo rojinegro. El que mantiene el temor latiente por el descenso, el que perdió la vergüenza futbolística, el que en pleno torneo hace huelga, el que no se preocupa por recuperar la afición, el que pareciera más interesado en perder la categoría que en mantenerse en la A, el que no tiene respeto por la camiseta.

El último comunicado de la oficina de prensa del club dice: “La Sociedad Cúcuta Deportivo Fútbol Club S.A. ‘En Reorganización’”. ¿Cuánto tiempo lleva reorganizándose y no ha podido? ¿Cuántos años más va a cargar con ese inri y no va a superarlo? ¿Cuándo los aficionados podrán contar con un equipo organizado?

“Los  miembros  mayoritarios  de la institución, pusieron a la venta el 70  por ciento de las acciones”. Esa es la última de las informaciones salidas del interior del Cúcuta Deportivo. La decisión la tomó la Asamblea Extraordinaria,  el 14 de junio. Acto seguido “invita a  empresarios y  fuerzas vivas de la ciudad a comprar el equipo”. ¿Habrá alguien que quiera asumir el entierro de este moribundo del fútbol profesional colombiano? ¿Y el precio? ¿Cuánto cuesta la ficha? Porque no hay nada más para comprar.

De esa manera los directivos anunciaron que el cántaro acaba de romperse y que no hay vasija para echar las ganancias que deja un buen equipo, con jugadores de cartel, con amor por el trabajo, con respeto por la ciudad y con visión de futuro. Como ese del 2007.

RAFAEL ANTONIO PABÓN

rafaelpabon58@hotmail.com

 

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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