De la visita presidencial podemos redireccionar la inversión más importante para jalonar competitividad regional inmediata y la atracción de capitales externos, si aprovechamos integralmente los recursos ofertados por Ecopetrol, el Tesoro Nacional y Departamental en el proyecto multipropósito Embalse del Cínera, para tomar agua por gravedad para el acueducto metropolitano (650 m.s.n.m.) y generar energía por miles de años. Es decir, servicios públicos baratos que reclama Cúcuta desde 1960 para asegurar el crecimiento habitacional, turístico e industrial, y controlar caudales que afectan la sostenibilidad y la extensión de nuevos cultivos en el valle del río Zulia. Todo, atado a la protección y rehabilitación inmediata de los páramos de Santurbán y Almorzadero, fábricas naturales de agua y biodiversidad del Oriente Colombiano que tenemos seriamente amenazados por la mega minería y el avance indiscriminado de la frontera agropecuaria.
Pregunto: ¿Acaso Cúcuta, Los Patios y Villa del Rosario no pueden vincularse con aportes? ¿No será posible que muchos capitales metropolitanos privados se interesen en invertir en un negocio que le genera por su eficiencia a EPM resultados socioeconómicos que saltan a la vista?
Recuerdo que en mayo de 2012, dirigió una carta el Comité Intergremial de Norte de Santander al Ministro de Minas y Energía, sobre “equidad tarifaria”, y advertían: “cuando lo que vemos con este nuevo esquema, es que se agravará la situación socioconómica de los nortesandereanos”. Posteriormente, algunos, con apoyo de los medios informativos, protestamos por el alza desmedida del impuesto predial y de las tarifas de acueducto y no pasó nada. “Oídos sordos” y pare de contar. ¿Qué ha ocurrido? Muchas pequeñas y medianas empresas cucuteñas se reubican en el Estado Táchira.
Lo único que crece exponencialmente en Cúcuta es el cobro desmedido e injusto del impuesto predial, los servicios públicos, el desempleo, la informalidad y la inseguridad ciudadana que asustan y matan con la extorsión y micro extorsión.
Ascomcu y algunos gremios están molestos con la indiferencia presidencial y del Alcalde. Un comerciante en un minimercado, en Guaimaral, a quien le llegó el recibo de impuesto predial por más de $ 7,0 millones, reajustado en 500 por ciento con respecto al 2012, dijo que “se nos están agotando las reservas de los ahorros y nos están provocando una angustia, que no sabemos hasta donde aguanta”
LUIS ALBERETO GÓMEZ FORERO
Lago_elzulia@hotmail.com
Contraluz.CO Sólo Periodismo