CÚCUTA.- Un puñado de adultos y jóvenes se concentró en el parque Santander, este viernes, para clamar por la conservación, protección y uso racional del agua. Pocas voces se unieron a la manifestación para protestar por la explotación mineral en el páramo de Santurbán.
Entre los organizadores, promotores y caminantes no hubo concejales, diputados ni congresistas; tampoco llegaron los dirigentes cívicos, los voceros gremiales ni los portavoces ambientalistas. Solo asistieron unos muchachos alentados por el ambiente que da la marcha.
Los curiosos no llegaron para sumarse a la protesta, ni para aportar ideas, comentarios positivos o pintar frases en el largo trapo blanco que tendieron en el piso. Asistieron para criticar, para desear el fracaso de la jornada y para descalificar el movimiento a favor del recurso hídrico.
A la actividad con visos de ecologista se unieron la Escuela Jaime Garzón y las corporaciones Raíces Latinoamericanas y Expresión, con los colectivos de teatro, danza, comunicaciones y arte.
En el parque se dio cita ‘Simón Bolívar’ para libertar a la naturaleza de la invasión extranjera, representada por las empresas exploradoras y explotadoras de oro en las montañas de Norte de Santander y Santander. A cambio de espada llevó un marcador para escribir su pensamiento a manera de acróstico:
Ahora que la libertad está secuestrada, Gente de todas las razas muere de sed, Uníos, hermanos, la lucha no está ganada, Armaos de ideas y no dejéis de creer.
Jennifer se vistió con un diminuto traje de dos piezas y se pinto de azul para reflejar el agua pura. A su lado, un hombre alto, verde, asemejaba a la naturaleza. En los alrededores, el foráneo, de corbata y con máscara dorada, merodeaba para atacarlos.
El cacique indígena no aguantó el deseo de participar y entregó el mensaje a nombre de las tribus del sur del país a las que pertenece. Llamó a la unión para defender los ríos.
“Cuando taléis el último árbol y contaminéis el último río, os daréis cuenta que el dinero no se come”, lo escribió en silencio una joven y con buena letra para que el mensaje cale entre los lectores. Se apartó del telón y dio paso a otro.
“No queremos oro, el gua vale más”, copió una mujer de edad y comenzó la arenga a favor de la naturaleza. La respuesta fue inmediata entre los manifestantes. Los curiosos, que a esa hora aumentaron en número, siguieron impávidos.
“No nos pelearemos entre nosotros, unificados seremos más y poderosos”, “Sin oro se vive y sin agua se muere”, “Juan, buscando agua, encontró oro. Se volvió rico, pero murió de sed”.
Colombia es uno de los 10 países de mayor generación de agua en el mundo. La oferta hídrica es de seis veces el promedio mundial y tres veces el promedio sudamericano. A pesar de esta oferta, los municipios se abastecen de fuentes pequeñas que no llegan a los 50 litros por segundo.
En los alrededores del páramo de Santurbán, desde siempre, ha habido explotación de carbón, arcilla y oro. El mayor problema radica en la masificación de las actividades en esas zonas, consideradas de protección ambiental.
En el 2011, se firmó un convenio entre las alcaldías de Cáchira, Villacaro, Salazar, Arboledas, Cucutilla, Mutiscua y Pamplona, y la universidad de Pamplona, la Gobernación y Corponor para la conservación del complejo lagunar Sisavita-Santurbán, con apoyo de la agencia alemana GIZ.
“Los nortesantandereanos no somos indiferentes ante la situación de amenaza tan grave que están viviendo nuestros páramos y demás ecosistemas estratégicos productores de agua”, dijo Daniel Suárez, miembro del Comité del Agua en Norte de Santander.
RAFAEL ANTONIO PABÓN
Contraluz.CO Sólo Periodismo





