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La secretaria de Cultura de Norte de Santander, Marta María Reyes, es la encargada de dar la apertura, habla de jugadas épicas y de narraciones, de pasión y de espectadores, de escritura y de cánticos, de goles y de versos. Fotos: / CDeportivoCucuta - Leonardo Vega

CONTACTO DEPORTIVO. Fútbol, una cultura que nos une

“A alguien a quien verdaderamente le gusta el fútbol nada le importa quién gana o quién pierde, porque solo el verlo jugar es un gran y bello espectáculo”.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ.

El escenario está preparado, aunque en esta ocasión no será el estadio. Las tribunas estrenan butacas sin numeración. Los espectadores llegaron sin pagar boleta y aplaudieron a los artistas. Los jugadores se muestran cómodos en amplios sillones traídos para la ocasión. El árbitro imparte las recomendaciones del juego. Hay saque de honor.

La secretaria de Cultura de Norte de Santander, Marta María Reyes, es la encargada de dar la apertura, habla de jugadas épicas y de narraciones, de pasión y de espectadores, de escritura y de cánticos, de goles y de versos. “Son las crónicas deportivas las que hacen vibrar, no cuentan el marcador, sino que cuentan una historia. Ahí, literatura, poesía y fútbol se abrazan”. Aplausos en los graderíos.

Los mejores partidos tienen como aditamento la interpretación del himno. El invitado entona la canción que pone a cantar a los hinchas y en los asientos no queda nadie sin levantar los brazos, acompasados, imaginan que están en el General. Ahí, sentado en primera fila, aparece el Hincha Fiel, que hasta para estos actos viste de rojo y negro.

Fernando Chelle Pujolar, es uruguayo, nacido en Mercedes, en 1976. Poeta, narrador, ensayista y crítico literario. El juez Mauricio Palomino le lanza la pelota convertida en pregunta. ¿Cómo el fútbol ha logrado entrar en el mundo de la literatura? La recibe con calma, hace una finta con palabras y responde.

  • Cuando hablamos de fútbol y de literatura, aparentemente, hablamos de dos actividades diferentes, que tienen como objetivo contar una historia, relatar una historia. Y eso es algo intrínseco del ser humano. Tendríamos que buscar el punto de contacto.

A su lado, los experimentados periodistas deportivos Carlos Humberto Ortega, Víctor Parra y Enrique Rivera preparan en la mente las anécdotas que compartirán desde el ingreso al mundo de los micrófonos. Alistan los detalles, porque en poco tiempo el árbitro les dará el cambio.

Chelle Pujolar aprovecha el momento y avanza raudo hacia la búsqueda del punto que contacte al fútbol con la literatura. En el camino aparecen Eduardo Galeano, autor de El fútbol a sol y a sombra, y Juan Villoro, ensayista mexicano, quien dijo que el fútbol es una de las epopeyas modernas. Y patea fuerte al arco.

  • El fútbol entró en la literatura, porque la literatura, siempre, se ha nutrido de las grandes pasiones de los hombres. De las derrotas, de los fracasos, de los triunfos, y el fútbol está lleno de eso. Y lo podemos comparar con algunos géneros literarios.

El balón, como lo califica Quique Wolf, es caprichoso y no entra en la portería. Rebota, cae a la mente del charrúa Fernando y contraataca. Ahora, tiene al frente a los hinchas del Cúcuta Deportivo, amaga y habla de la tragedia griega que vivieron en los últimos años por no estar en la A. El siguiente regate es la alusión a la epopeya al haber ascendido a la primera división.

  • También, podría ser un cuento, de cuando entraron el ataúd a la cancha.

El juez Palomino decide el cambio en el conversatorio. Fernando Chelle entrega el micrófono y da paso al pamplonés Ciro Alfonso Pérez. El relevo es posicional. Escritor por poeta para que continúe con el hilo conductor en el medio del escenario. Tranquilo, en silencio, permanece el redactor. Piensa en la nota para la revista. Está atento a los detalles para escribir la crónica.

El licenciado en filosofía toma la ‘pecosa’, así la llaman algunos narradores. La toca, la acaricia, la consiente y suelta el primer remate a la portería. Ortega, Parra y Rivera limpian la garganta, los dos primeros para comentar la jugada, y el tercero para gritar el gol.

  • Cuando el corazón transmite emociones, las palabras se vuelven fáciles y empezamos a construir metáforas, y figuras literarias que de alguna manera llevan al oyente o al televidente a encontrarle más sensación de vida a ese juego de pelota que se da en la cancha.

La afirmación es verso y prosa. Mira a la tribuna, donde uno de los asistentes ha encontrado respuesta a la pregunta acerca del resorte que se les dispara a los aficionados en el momento de mayor ebullición en el estadio. Ese adminículo se activa a la par con boca, brazos y piernas. Es la conclusión del cuentero.

Pérez se distrae en el partido. Voltea los ojos y tropieza en las cabinas con los narradores. Rememora lo vivido con las primeras narraciones que escuchó en la radio y las califica como emocionantes. Compara a esos narradores deportivos con escritores encubiertos que sienten emoción y traducen las jugadas de quienes actúan en la cancha.

  • La palabra construye un género literario que si no está creado como tal vale la pena tenerlo en cuenta. Narrar es otra manera literaria de hacer literatura.

En el área chica encuentra a los grandes filósofos que han tenido como referente al fútbol. Y describe al balompié como ese encuentro entre dos rivales que de manera caballerosa se enfrentan en un campo de juego. Sin mencionar a Galeano lo evoca al hablar del orgasmo del partido, el gol. Y concluye la actuación con la frase de otro pensador.

  • El fútbol nos hace permanentemente niños.

Finaliza el primer tiempo. Los literatos van al camerino imaginario. Al llamado del juez Palomino aparecen en escena Ortega, Parra y Rivera. Segundo tiempo. Es hora de actuar y de hacer lo que han hecho en las últimas décadas. La fanaticada se emociona, aplaude y queda fascinada con esa demostración de conocimientos acerca del fútbol.

En medio de gritos de gol, reminiscencias, relatos de sueños cumplidos y análisis de jugadas del pasado termina el partido. No hay marcador definido. Ganaron los asistentes. El VAR no actúa. Las luces se apagan. ¿Habrá revancha?

RAFAEL ANTONIO PABÓN

rafaelpabon58@hotmail.com

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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