{"id":9333,"date":"2012-02-11T22:36:43","date_gmt":"2012-02-12T03:36:43","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluz.co\/?p=9333"},"modified":"2012-02-11T22:36:43","modified_gmt":"2012-02-12T03:36:43","slug":"roberto-el-policia-que-se-emborracho-con-ruben-zamora-sin-saberlo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=9333","title":{"rendered":"Roberto, el polic\u00eda que se emborrach\u00f3 con \u2018Rub\u00e9n Zamora\u2019 sin saberlo"},"content":{"rendered":"<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mis amigos de universidad ahora con doctores, mientras yo limpio mierda \u2013<\/p>\n<p>La frase est\u00e1 llena de resentimiento social. Una sonrisa apareci\u00f3 para disimular la frustraci\u00f3n y la rabia que produce esta realidad. Las gafas blancas alcanzan a esconder la expresi\u00f3n triste de los ojos. Las palabras no se entrecortan; al contrario, brotan con facilidad.<\/p>\n<p>Roberto naci\u00f3 en Guacas (Santander). Por las historias vividas debe tener 40 a\u00f1os. En la secuencia del relato aparece una mujer, que lo cambia por un hombre de menos edad. No hay hijos, los padres se esfuman en el recuerdo y la familia desaparece sin rastro.<\/p>\n<p>La soledad es la compa\u00f1era que le queda luego de declararse alcoh\u00f3lico, de haber pasado unos d\u00edas tirado en cualquier parque cucute\u00f1o a la espera de nada y sin alicientes para continuar vivo. \u2018La Tomatera\u2019 lo tuvo como inquilino y varios indigentes lo acogieron como amigo. Por lo menos mientras explotaban la novatada.<\/p>\n<p>Una mano que crey\u00f3 compa\u00f1era lo enga\u00f1\u00f3, lo arrastr\u00f3 a la mendicidad y lo dej\u00f3 solo porque no ten\u00eda alma de pordiosero. El tiempo le dio otra oportunidad y encontr\u00f3 refugio en una fundaci\u00f3n para seres humanos con problemas por consumo de alcohol. A esa ayuda la llama Dios.<\/p>\n<p>La historia no es tan larga en a\u00f1os como en vivencias. El recorrido comenz\u00f3 cuando reci\u00e9n cumpli\u00f3 18 a\u00f1os y se gradu\u00f3 bachiller en el pueblo natal. La madre lo indujo al trabajo y la \u00fanica opci\u00f3n laboral que hall\u00f3 fue enrolarse a la Polic\u00eda, en Bogot\u00e1.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo alcanzado en el colegio le sirvi\u00f3 para ser asignado al cuidado de las delegaciones diplom\u00e1ticas que tienen sede en la capital del pa\u00eds. En las embajadas pas\u00f3 los meses necesarios para conocer otro mundo y adentrarse en las bebidas alcoh\u00f3licas.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tomaba de todo.<\/p>\n<p>No le hac\u00eda el quite a la cerveza, al aguardiente, al ron o a las marcas extranjeras. Cualquiera era buena para sentirse mejor. A pesar de esas comodidades y de esos momentos lujuriosos el destino le ten\u00eda preparada la sorpresa para la que no estaba preparado.<\/p>\n<p>Una embarrada de los compa\u00f1eros en casa de los extranjeros lo sac\u00f3 de la unidad a la que estaba asignado. El giro fue may\u00fasculo cuando lo enviaron a Norte de Santander. Aqu\u00ed, lo mandaron al monte, a\u00a0 cuidar la soledad de sus compa\u00f1eros y a imponer autoridad donde no era necesaria.<\/p>\n<p>La bebida era su aliada. En las noches de guardia una botella de aguardiente permanec\u00eda a su lado hasta desocuparla. La madrugaba llegaba con otro af\u00e1n y mayores ansias de consumir licor. El d\u00eda serv\u00eda para descansar y planear la pr\u00f3xima borrachera. As\u00ed trascurri\u00f3 el tiempo. Sin novedad en el frente.<\/p>\n<p>La guerrilla merodeaba el caser\u00edo y planeaba atacar la sede policial. En el trabajo de inteligencia que hicieron los subversivos para decir la fecha de la toma, encontraron que el pueblo ten\u00eda buenos afectos por los agentes. Especialmente, por \u2018El Loco\u2019. Ese polic\u00eda era cordial, amigable y hablador. No merec\u00eda un susto de ese tama\u00f1o.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/contraluz.co\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/DESARENADOR-DE-LA-CABRERA-005.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-thumbnail wp-image-9335\" title=\"Contraluz.co\" src=\"http:\/\/contraluz.co\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/DESARENADOR-DE-LA-CABRERA-005-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>\u00a0\u00a0 <a href=\"http:\/\/contraluz.co\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/DESARENADOR-DE-LA-CABRERA-006.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-thumbnail wp-image-9336\" title=\"Contraluz.co\" src=\"http:\/\/contraluz.co\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/DESARENADOR-DE-LA-CABRERA-006-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>\u00a0\u00a0 <a href=\"http:\/\/contraluz.co\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/DESARENADOR-DE-LA-CABRERA-0022.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-thumbnail wp-image-9337\" title=\"Contraluz.co\" src=\"http:\/\/contraluz.co\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/DESARENADOR-DE-LA-CABRERA-0022-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La tienda quedaba al frente del puesto. Uno iba y al primero que ve\u00eda lo saludaba con una cerveza.<\/p>\n<p>Llegar al negocio no costaba mayor esfuerzo. Solo hab\u00eda que pasar la calle y en segundos estaba en la puerta de ingreso. El problema era salir del sitio. Una botella segu\u00eda a la otra hasta perder el juicio. A nadie le importaban el uniforme verde y el fusil. Todos eran amigos y viv\u00edan en condiciones id\u00e9nticas.<\/p>\n<p>Roberto, cuando le daban los arrebatos, agarraba un caballo y recorr\u00eda los caminos rurales sin atender las sugerencias de colegas o habitantes del pueblo. Prend\u00eda un cigarrillo y en la mano llevaba la infaltable botella. Siempre regres\u00f3 bien, aunque en ocasiones era tal la borrachera que ten\u00edan que bajarlo de la montura y llevarlo a dormir.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente no hab\u00eda verg\u00fcenza, solo el relato de lo vivido que se matizaba con risas y reconocimientos por la aventura. La rutina segu\u00eda en la tienda. De esos momentos record\u00f3 uno especial. \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Est\u00e1bamos bebiendo y llegaron unos muchachos desconocidos. Los invitamos a cerveza y se quedaron todo el d\u00eda. En la noche se fueron sin decir nada. No supimos qui\u00e9nes era. Al otro d\u00eda me dijeron, uno de esos hombres con los que estaba anoche era \u2018Rub\u00e9n Zamora\u2019 (comandante en ese entonces del frente 33 de las Farc).<\/p>\n<p>Los superiores nunca conocieron de esa an\u00e9cdota. Ahora, la record\u00f3 en el fragor de la nueva amistad, porque siempre fue as\u00ed, dicharachero, hablador, amigable y sin cortapisas para decir lo que se le antoja.<\/p>\n<p>Roberto tom\u00f3 la pala para regresar al trabajo. Forma parte de la cuadrilla de obreros que por estos d\u00edas limpia el canal del barrio La Cabrera. Sonri\u00f3. El brillo de los ojos volvi\u00f3 a v\u00e9rsele por entre las gafas blancas. Extendi\u00f3 la mano para despedirse.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Gracias por escucharme \u2013 dijo y se fue. Camin\u00f3 r\u00e1pido en busca de los compa\u00f1eros de fundaci\u00f3n, unos alcoh\u00f3licos y otros drogadictos. Iba contento porque repiti\u00f3 la historia de su vida.<\/p>\n<p><strong>RAFAEL ANTONIO PAB\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"mailto:rafaelpabon58@hotmail.com\">rafaelpabon58@hotmail.com<\/a><\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mis amigos de universidad ahora con doctores, mientras yo limpio mierda \u2013 La frase est\u00e1 llena de resentimiento social. Una sonrisa apareci\u00f3 para disimular la frustraci\u00f3n y la rabia que produce esta realidad. Las gafas blancas alcanzan a esconder la expresi\u00f3n triste de los ojos. 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