{"id":47410,"date":"2026-07-29T12:43:23","date_gmt":"2026-07-29T17:43:23","guid":{"rendered":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=47410"},"modified":"2026-07-29T12:43:23","modified_gmt":"2026-07-29T17:43:23","slug":"inmigrantes-en-estados-unidos-2-ninguna-madre-deberia-ser-separada-de-sus-hijos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=47410","title":{"rendered":"INMIGRANTES EN ESTADOS UNIDOS (2). Ninguna madre deber\u00eda ser separada de sus hijos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>La presi\u00f3n era abrumadora<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Entre la falsa informaci\u00f3n de los agentes \u2014que aseguraban que mi caso estaba cerrado cuando no era cierto\u2014 y el peso del encierro, mi mente busc\u00f3 una salida desesperada: volver para luego resolver. Influenciada por el miedo y la manipulaci\u00f3n, opt\u00e9 por la &#8220;salida voluntaria&#8221;.<\/p>\n<p>Llam\u00e9 a mi familia para comunicarles mi decisi\u00f3n y ellos, en medio de la angustia, aceptaron. Los agentes, satisfechos con su cometido, me pidieron los pasaportes para gestionar el vuelo. Al regresar a la celda, la realidad me golpe\u00f3 de nuevo. Mis compa\u00f1eras, voces de una experiencia compartida, me advert\u00edan con insistencia: &#8220;No traigas a tus hijos, no dejes que los acerquen aqu\u00ed, separan a las familias&#8221;.<\/p>\n<p>Mi \u00fanico norte era la libertad junto a ellos y, mi urgencia por salir de aquel agujero, desoy\u00f3 las advertencias. Entonces, record\u00e9 un detalle t\u00e9cnico que lo cambiar\u00eda todo: mi pasaporte estaba a punto de vencer. Solo pasaron unos minutos antes de que el agente regresara para confirmar mi sospecha: mi pasaporte hab\u00eda expirado hac\u00eda cuatro d\u00edas. Aquello cancelaba cualquier vuelo comercial.<\/p>\n<p>Con frialdad, me solt\u00f3 la nueva condena: deb\u00eda esperar ocho d\u00edas m\u00e1s, hasta el 2 de julio, para el pr\u00f3ximo vuelo de deportaci\u00f3n familiar. Permanecer\u00eda detenida hasta entonces. Mi inconformidad ante la idea de estar separada de mis hijos tantos d\u00edas no conmovi\u00f3 a nadie. Llam\u00e9 a mi familia para frenar el viaje que estaba previsto para la ma\u00f1ana siguiente y colgu\u00e9, hundida en la incertidumbre.<\/p>\n<p>Los mismos dos hombres que me hab\u00edan capturado regresaron. Me esposaron y me subieron al auto, con la promesa de llevarme a un lugar donde pasar\u00eda la noche. En el trayecto, mis preguntas sobre la violencia de mi detenci\u00f3n recibieron una respuesta inquietante: me hab\u00edan reportado y solo el FBI, tras analizar las muestras de ADN que me hab\u00edan tomado, definir\u00eda mis cargos.<\/p>\n<p><strong>Prisi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>A las 9:00 p.m. llegamos a la c\u00e1rcel. Era la primera vez que ve\u00eda una de cerca y el terror me vaci\u00f3 las fuerzas. Solo pod\u00eda llorar desconsoladamente mientras los agentes se marchaban. La oficial que me recibi\u00f3, dominicana, escuch\u00f3 mi historia con empat\u00eda inesperada. Me explic\u00f3 que mi presencia all\u00ed se deb\u00eda al nuevo convenio entre ICE y las prisiones de Florida para albergar inmigrantes. La amabilidad tuvo un l\u00edmite f\u00edsico: tuve que desnudarme, agacharme y toser.<\/p>\n<p>En ese acto protocolario de inspecci\u00f3n corporal, entend\u00ed que hab\u00eda alcanzado mi m\u00e1ximo nivel de vulneraci\u00f3n. No ten\u00eda derechos, solo el uniforme y las palabras de consuelo de la oficial que me ped\u00eda orar. En la siguiente estaci\u00f3n, el destino puso en mi camino a un oficial colombiano. Al revisar mi historial, sus palabras fueron un b\u00e1lsamo y una bofetada a la vez: &#8220;No tienes cargos. No se te acusa de nada&#8221;. Confirm\u00f3 que estaba all\u00ed solo porque alguien me hab\u00eda reportado. Por primera vez en horas, alguien mencion\u00f3 una salida: pod\u00eda defenderme y solicitar mi libertad por medio de un abogado.<\/p>\n<p>Me llevaron al lugar que llaman El Ret\u00e9n, espacio de tr\u00e1nsito m\u00e1s sucio que Miramar y con la misma estructura. All\u00ed, entre ocho mujeres, una energ\u00eda positiva me guio hacia la \u00fanica cara latina. Sin conocerme, me hizo lugar a su lado. Hablamos, oramos y, en un gesto de ternura que a\u00fan me conmueve, me ofreci\u00f3 las piernas para que descansara mi cabeza.<\/p>\n<p>Dorm\u00ed unos minutos en medio de ese desastre. A las 6:00 a.m. el sistema me asign\u00f3 un n\u00famero y me convirti\u00f3 oficialmente en una cifra. Pude llamar a mi esposo y escuchar que iba camino a reunirse con el abogado. El alivio dur\u00f3 poco: me subieron al segundo piso.<\/p>\n<p>Al entrar en la celda definitiva, sent\u00ed un fr\u00edo que recorri\u00f3 el cuerpo. No era solo la temperatura, era la atm\u00f3sfera de ese lugar que parec\u00eda dise\u00f1ado para quebrar el esp\u00edritu. La celda era un cub\u00edculo claustrof\u00f3bico y asfixiante. A un lado, la litera de metal con dos colchonetas delgadas y gastadas; al otro, la visi\u00f3n m\u00e1s degradante que he tenido que enfrentar: el inodoro en estado de deterioro absoluto, desbordado de residuos y suciedad acumulada, como si el tiempo y la dignidad se hubieran detenido all\u00ed hace mucho. El lavamanos era un adorno inservible, no sal\u00eda ni una gota de agua. No hab\u00eda ventanas. La \u00fanica conexi\u00f3n con el mundo era la rendija m\u00ednima en la puerta de acero, espacio apenas suficiente para confirmar que segu\u00eda cautiva.<\/p>\n<p>Al cerrarse la puerta con un estruendo met\u00e1lico, mi cuerpo simplemente se rindi\u00f3. Experiment\u00e9 una crisis devastadora: el aire dej\u00f3 de entrar en mis pulmones y sent\u00eda mis piernas paralizadas, no pude moverlas. Me desplom\u00e9 en ese suelo sucio y pas\u00e9 dos horas perdida en el llanto que no ten\u00eda consuelo. En medio de aquel encierro, me hundi\u00f3 la idea de que todo estaba perdido.<\/p>\n<p>No lograba procesar qu\u00e9 hac\u00eda en ese lugar. Toda la vida me hab\u00eda esforzado por cumplir las reglas y actuar con rectitud, precisamente, para jam\u00e1s terminar en un sitio as\u00ed. Sent\u00eda que el mundo se hab\u00eda invertido: estaba en una celda sin haber cometido acto ilegal alguno.<\/p>\n<p>FRANCY URREA<\/p>\n<p>(Contin\u00faa ma\u00f1ana)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La presi\u00f3n era abrumadora Entre la falsa informaci\u00f3n de los agentes \u2014que aseguraban que mi caso estaba cerrado cuando no era cierto\u2014 y el peso del encierro, mi mente busc\u00f3 una salida desesperada: volver para luego resolver. Influenciada por el miedo y la manipulaci\u00f3n, opt\u00e9 por la &#8220;salida voluntaria&#8221;. 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