{"id":47406,"date":"2026-07-28T17:33:23","date_gmt":"2026-07-28T22:33:23","guid":{"rendered":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=47406"},"modified":"2026-07-28T17:34:22","modified_gmt":"2026-07-28T22:34:22","slug":"inmigrantes-en-estados-unidos-1-ninguna-madre-deberia-ser-separada-de-sus-hijos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=47406","title":{"rendered":"INMIGRANTES EN ESTADOS UNIDOS (1). Ninguna madre deber\u00eda ser separada de sus hijos"},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"color: #ff0000;\">Arresto<\/span><\/strong><\/p>\n<p>C\u00f3mo un d\u00eda cotidiano, mientras sales de tu lugar de trabajo con un par de cajas que cargas con esfuerzo, una mirada fija sobre ti y un intento por llegar al veh\u00edculo, pueden contar la realidad que afrontan miles de familias inmigrantes en Estados Unidos. As\u00ed comienza esta historia.<\/p>\n<p>Eran las 2:30 p.m. del 24 de junio. Al terminar mi jornada laboral, me preparaba para la rutina de siempre. Deb\u00eda recoger a mis hijos del cuidado y despu\u00e9s pasar\u00eda por las llaves del nuevo apartamento, que reci\u00e9n hab\u00eda arrendado. Por eso llevaba esas cajas pesadas, que mi m\u00e1nager me hab\u00eda prestado tras una peque\u00f1a broma sobre mi llegada tarde esa ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>&#8220;No te quedes dormida&#8221;, dijo entre risas. &#8220;No lo har\u00e9&#8221;, respond\u00ed sin saber que el destino ten\u00eda otros planes. Me desped\u00ed y camin\u00e9 hacia el estacionamiento. El volumen de las cajas me robaba visibilidad, pero no impidi\u00f3 que sintiera una mirada fija sobre m\u00ed. Era un hombre de rasgos latinos, estatura mediana y camisa llamativa negra, con estampado en tono rosado y azul. Parec\u00eda un transe\u00fante com\u00fan, un comprador m\u00e1s.<\/p>\n<p>Mi memoria fotogr\u00e1fica registr\u00f3 su rostro casi por instinto antes de seguir adelante. Al llegar al auto, presion\u00e9 el control. El destello de las luces indic\u00f3 que pod\u00eda abrir la puerta.<\/p>\n<p>En un instante, el silencio del estacionamiento se rompi\u00f3 con la violencia de cuatro hombres que me abordaron. Busqu\u00e9 ayuda con la mirada, pero estaba sola. Como colombiana que creci\u00f3 rodeada de inseguridad y que huy\u00f3 de su pa\u00eds precisamente por amenazas, mi instinto fue correr. No pude. Uno de ellos me arrebat\u00f3 las cajas, que impactaron secamente contra el suelo, y el grupo me inmoviliz\u00f3 por la fuerza.<\/p>\n<p>Me quitaron el morral, el celular y lanzaron mis llaves contra el pavimento hasta destrozarlas. Mientras me esposaban con los brazos a la espalda el aire empez\u00f3 a faltarme. No entend\u00eda nada. Nadie explicaba nada. Entre ellos distingu\u00ed al hombre de la camisa llamativa que me observaba minutos antes. Entonces, vi los papeles: fichas con mi fotograf\u00eda y la de mi esposo. Supliqu\u00e9 explicaciones, mencion\u00e9 a mis hijos que me esperaban, ped\u00ed identificaciones. Solo recib\u00ed silencio.<\/p>\n<p>Me subieron, sin ninguna precauci\u00f3n, a una camioneta sin logos oficiales. En ese momento, mi mente solo pod\u00eda procesar una palabra: secuestro. El veh\u00edculo arranc\u00f3 con rumbo desconocido, llev\u00e1ndome hacia la incertidumbre.<\/p>\n<p>Perd\u00ed la noci\u00f3n del tiempo en el trayecto. Pudieron ser treinta minutos o una eternidad en aquel estado de desborde f\u00edsico y mental. Mis preguntas nerviosas solo recib\u00edan hostilidad: me llamaron criminal y sentenciaron que estar en el pa\u00eds era un delito. Intent\u00e9 explicarles que mi solicitud de asilo pol\u00edtico estaba vigente, con cada documento en regla. La respuesta fue un portazo dial\u00e9ctico: &#8220;Eso no es un estatus legal, su caso est\u00e1 cerrado&#8221;.<\/p>\n<p>Mi insistencia en que no era delincuente los enfureci\u00f3. En tono alterado me advirtieron que si no &#8220;reconoc\u00eda&#8221; mi situaci\u00f3n no me ayudar\u00edan. Subieron el volumen de la radio para silenciarme.<\/p>\n<p>En medio de la cr\u00edtica situaci\u00f3n intent\u00e9 mirar por la ventana para reconocer el camino, esper\u00e9 tener una pista, hasta que finalmente llegamos a un centro de procesamiento de ICE en Miramar. Al entrar al s\u00f3tano, pas\u00e9 unos cuarenta minutos encerrada en el auto. El calor sofocante del verano y la claustrofobia empezaron a asfixiarme, hasta que, tras mi ruego, accedieron por primera vez a abrir la puerta para dejar entrar aire.<\/p>\n<p>Una peque\u00f1a puerta conduc\u00eda al interior del centro. All\u00ed fui ingresada. Me recibi\u00f3 un grupo de uniformados, entre ellos, una mujer que pudo ver el terror en mi rostro.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8220;\u00bfVoy a estar bien?&#8221;, le pregunt\u00e9 con la desesperaci\u00f3n de quien todav\u00eda teme un secuestro.<\/p>\n<p>Aunque no hablaba mi idioma, balbuce\u00e9 en ingl\u00e9s mi angustia por mis tres hijos y el desconocimiento de mi familia acerca de la situaci\u00f3n. Su mirada era de pesar, de una humanidad impotente.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8220;No puedo ayudarte&#8221;, me hizo entender.<\/p>\n<p>Me quitaron las esposas para que pudiera retirarme los cordones, aretes y joyas. Tras las fotos y las huellas, la realidad se impuso: estaba detenida. Luego de insistir, logr\u00e9 una llamada corta para avisar del percance.<\/p>\n<p>El lugar era un esquema de desolaci\u00f3n: celdas, cuartos de interrogatorio y oficinas. Me encerraron en un cub\u00edculo reducido con un inodoro de acero vigilado por c\u00e1maras. Una, apuntaba directamente a la intimidad del ba\u00f1o. All\u00ed, rodeada de otras mujeres de diversas nacionalidades, el rumor de las detenciones masivas dej\u00f3 de ser noticia lejana para convertirse en mi piel.<\/p>\n<p>En la celda se tej\u00eda el mapa de la desesperaci\u00f3n: mujeres detenidas tras una cita de supervisi\u00f3n; otras, interceptadas en el auto sin motivo aparente, y algunas m\u00e1s, trasladadas desde c\u00e1rceles. Ning\u00fan caso se parec\u00eda al m\u00edo, lo que hund\u00eda m\u00e1s mi esperanza.<\/p>\n<p>La puerta se abri\u00f3 y me llevaron al cuarto de interrogatorio. En un estado de sumisi\u00f3n total, respond\u00ed a cada pregunta sobre mi familia mientras dos agentes subestimaban mi historia. Les habl\u00e9 de las amenazas que me persiguieron, incluso fuera de mi pa\u00eds, de las evidencias que estaban en manos de las autoridades, pero para ellos mi caso estaba &#8220;cerrado&#8221;. Con una iron\u00eda cruel, me ofrecieron &#8220;ayuda&#8221;: podr\u00eda regresar a mi pa\u00eds con mi familia y olvidar este &#8220;mal recuerdo&#8221;.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8220;\u00bfTienes dinero para los boletos?&#8221;, preguntaron. Ante mi silencio, uno solt\u00f3 una burla:<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8220;\u00bfCu\u00e1nto puedes ganar? \u00bf14 d\u00f3lares por hora?&#8221;.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8220;S\u00ed&#8221;, respond\u00ed. &#8220;Exactamente eso&#8221;.<\/p>\n<p>FRANCY URREA<\/p>\n<p>(Contin\u00faa ma\u00f1ana)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Arresto C\u00f3mo un d\u00eda cotidiano, mientras sales de tu lugar de trabajo con un par de cajas que cargas con esfuerzo, una mirada fija sobre ti y un intento por llegar al veh\u00edculo, pueden contar la realidad que afrontan miles de familias inmigrantes en Estados Unidos. As\u00ed comienza esta historia. Eran las 2:30 p.m. del &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":47407,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11,4],"tags":[7668],"class_list":["post-47406","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cronica-roja","category-barra","tag-inmigrantes-en-estados-unidos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/47406","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=47406"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/47406\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":47408,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/47406\/revisions\/47408"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/47407"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=47406"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=47406"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=47406"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}