{"id":44863,"date":"2025-07-09T13:46:07","date_gmt":"2025-07-09T18:46:07","guid":{"rendered":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=44863"},"modified":"2025-07-09T13:46:07","modified_gmt":"2025-07-09T18:46:07","slug":"rodando-en-la-historia-ferrocarril-de-cucuta-mucho-mas-que-rieles-y-recuerdos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=44863","title":{"rendered":"RODANDO EN LA HISTORIA. Ferrocarril de C\u00facuta: Mucho m\u00e1s que rieles y recuerdos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><strong>C\u00daCUTA.<\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #ff9900;\">El sol, t\u00edmido y dorado, acariciaba las calles de C\u00facuta al despertar, ti\u00f1endo de luz y esperanza las viejas arterias de la ciudad. Los comerciantes, so\u00f1adores del porvenir, miraban al horizonte, donde la necesidad de un camino se alzaba como susurro de promesa.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><a href=\"https:\/\/contraluzcucuta.co\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/TREN-DE-CUCUTA-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-44864 alignright\" src=\"https:\/\/contraluzcucuta.co\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/TREN-DE-CUCUTA-1-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"249\" height=\"140\" srcset=\"https:\/\/contraluzcucuta.co\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/TREN-DE-CUCUTA-1-300x169.jpg 300w, https:\/\/contraluzcucuta.co\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/TREN-DE-CUCUTA-1-600x339.jpg 600w, https:\/\/contraluzcucuta.co\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/TREN-DE-CUCUTA-1-768x434.jpg 768w, https:\/\/contraluzcucuta.co\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/TREN-DE-CUCUTA-1.jpg 841w\" sizes=\"auto, (max-width: 249px) 100vw, 249px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Antes de que la Tierra, en su furia, rompiera la urdimbre de la ciudad, el 18 de mayo de 1875, las riquezas de la regi\u00f3n cruzaban el r\u00edo Zulia en barcas humildes que navegaban hacia el Puerto de Buena Ventura, hoy conocido como Puerto Villamizar. Desde all\u00ed, el cacao, las artesan\u00edas y los anhelos de un pueblo pr\u00f3spero surcaban las aguas hacia Maracaibo (Venezuela), y desde ese puerto lejano, el viento los llevaba hasta los mercados de Europa, donde esperaban recibir la dulce recompensa.<\/p>\n<p><strong>Los caminos que se deshacen<\/strong><\/p>\n<p>Pero&#8230; Los caminos eran delgados como las cuerdas de un viejo viol\u00edn. Resbaladizos, como el eco de un sue\u00f1o incierto. Las mulas caminaban a duras penas, sorteando precipicios y valles sin fin, llevando sobre el lomo los sue\u00f1os de una tierra. Los arrieros, con los ojos cansados, pero llenos de historias, compart\u00edan las penas bajo la luna de plata, mientras el comercio, temblando de fr\u00edo y ansiedad, clamaba por una senda m\u00e1s firme.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando naci\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda del Camino de San Buenaventura, erigida por manos anhelantes de construir un futuro de hierro y velocidad. Jorge Hurtado, hijo de la tierra, record\u00f3 que no solo la necesidad comercial impulsaba el sue\u00f1o del ferrocarril, sino un profundo deseo de modernidad, de ver los rieles atravesar las monta\u00f1as como flechas de progreso.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/contraluzcucuta.co\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/TREN-DE-CUCUTA-3.avif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-44866\" src=\"https:\/\/contraluzcucuta.co\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/TREN-DE-CUCUTA-3.avif\" alt=\"\" width=\"280\" height=\"338\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Cuando la tierra grita<\/strong><\/p>\n<p>El sue\u00f1o se encontr\u00f3 con la furia de la Tierra. En 1875, el terremoto sacudi\u00f3 a C\u00facuta, rompi\u00e9ndole alma, destruyendo los mercados, diseminando como polvo el camino de hierro que se tej\u00eda en el aire. La ciudad llor\u00f3, y los deseos parec\u00edan desvanecerse entre el humo del desastre.<\/p>\n<p>Sin embargo, como el \u00e1rbol que brota despu\u00e9s del incendio, el esp\u00edritu cucute\u00f1o nunca se doblega. Un a\u00f1o despu\u00e9s, con las ruinas en las calles, hombres y mujeres comenzaron de nuevo. Reconstruyeron lo perdido y tejieron con rieles la nueva esperanza, esperanza de acero, que nac\u00eda con el primer ferrocarril del oriente colombiano.<\/p>\n<p>Magdalena R\u00edos, historiadora, apunto que aquel renacimiento fue m\u00e1s que una reconstrucci\u00f3n: fue un grito de resiliencia, una promesa de que el futuro pod\u00eda renacer de las cenizas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/contraluzcucuta.co\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/TREN-DE-CUCUTA-4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-44867\" src=\"https:\/\/contraluzcucuta.co\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/TREN-DE-CUCUTA-4-300x165.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"165\" srcset=\"https:\/\/contraluzcucuta.co\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/TREN-DE-CUCUTA-4-300x165.jpg 300w, https:\/\/contraluzcucuta.co\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/TREN-DE-CUCUTA-4-600x330.jpg 600w, https:\/\/contraluzcucuta.co\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/TREN-DE-CUCUTA-4.jpg 603w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Rieles que laten como venas<\/strong><\/p>\n<p>Los rieles comenzaron a extenderse como venas que palpitaban al ritmo de la ciudad. Tres caminos brotaron de C\u00facuta: uno hacia Pamplona, que cruzaba monta\u00f1as y valles; otro, que se deslizaba hacia la frontera venezolana, uniendo dos pa\u00edses con el canto de la locomotora, como poema de acero entre dos tierras, y el tercero que, como r\u00edo de acero, abrazaba el Puerto de Buenaventura, llevando los sue\u00f1os comerciales, las esperanzas de exportaci\u00f3n y el aroma del cacao hacia el mar.<\/p>\n<p><strong>La carga de los d\u00edas<\/strong><\/p>\n<p>&#8220;Los vagones llegaban cargados de maravillas del viejo continente: telas finas, herramientas que brillaban como promesas, sue\u00f1os almacenados en ba\u00fales&#8221;, record\u00f3 el historiador Gustavo G\u00f3mez Ardila. &#8220;En direcci\u00f3n contraria, la regi\u00f3n enviaba su riqueza, su alma: el cacao, de aroma profundo y sabor dulce, que viajaba en silencio hacia mercados lejanos&#8221;.<\/p>\n<p>La ciudad se reconstruy\u00f3 y las estaciones de tren se llenaron de murmullos y risas. Los rieles, como un latido constante, marcaban el comp\u00e1s de una vida que recobraba el ritmo.<\/p>\n<p>Miriam Garc\u00eda, trabajadora del ferrocarril, sol\u00eda decir que el pulso de C\u00facuta se tej\u00eda con el de la locomotora. El tren, sin duda, fue el s\u00edmbolo de un sue\u00f1o cumplido, la esperanza de que el progreso hab\u00eda llegado.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/contraluzcucuta.co\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/TREN-DE-CUCUTA-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-44865\" src=\"https:\/\/contraluzcucuta.co\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/TREN-DE-CUCUTA-2-300x140.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"140\" srcset=\"https:\/\/contraluzcucuta.co\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/TREN-DE-CUCUTA-2-300x140.jpg 300w, https:\/\/contraluzcucuta.co\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/TREN-DE-CUCUTA-2-600x281.jpg 600w, https:\/\/contraluzcucuta.co\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/TREN-DE-CUCUTA-2-768x359.jpg 768w, https:\/\/contraluzcucuta.co\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/TREN-DE-CUCUTA-2.jpg 1015w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>El fin de una era en el horizonte<\/strong><\/p>\n<p>El progreso tambi\u00e9n proyecta sombras. Los arrieros, poetas del camino, cuyas mulas caminaban entre los susurros del viento, vieron c\u00f3mo el oficio se desvanec\u00eda con la llegada de la m\u00e1quina de acero. Las bestias, que alguna vez llevaron la fortuna de la tierra, fueron relegadas a las rutas olvidadas, a la memoria de un tiempo que se desped\u00eda. As\u00ed avanza el progreso: el tren de hierro marca el fin de una era y deja en la estela el eco de los tiempos pasados.<\/p>\n<p>En el coraz\u00f3n de la ciudad surgi\u00f3 otro s\u00edmbolo de modernidad: el tranv\u00eda, ese peque\u00f1o tit\u00e1n de hierro que surcaba las calles con su andar suave, llevando las sonrisas de los domingos, el ritmo de las familias que paseaban entre sus vagones.<\/p>\n<p>Era m\u00e1s que un medio de transporte: mov\u00eda recuerdos, sue\u00f1os y esperanzas. En cada parada, en cada viaje, las calles renac\u00edan tras el temblor de la tragedia, como si la ciudad respirara, despacio, al comp\u00e1s de la rueda que giraba.<\/p>\n<p>Como todas las historias, incluso los rieles tienen final. La llegada de las carreteras, en los a\u00f1os 60 y el rugir de los motores ahogaron el dulce silbido de la locomotora. Los camiones, m\u00e1s r\u00e1pidos y eficientes, remplazaron a los vagones, y las estaciones de tren, que alguna vez vibraron con el bullicio de los viajeros, quedaron en silencio. El tren de C\u00facuta, que un d\u00eda fue la gloria de la regi\u00f3n, se desvaneci\u00f3 en la memoria, como eco lejano de un tiempo que se fue.<\/p>\n<p><strong>El legado de los rieles<\/strong><\/p>\n<p>Hoy, solo queda la vieja locomotora, testigo mudo de la era dorada. Reposa cerca de la Terminal de Transportes de C\u00facuta.<\/p>\n<p>Aunque el tren no recorre las viejas rutas, el esp\u00edritu sigue vivo en la memoria de los cucute\u00f1os. En cada historia contada al calor de un caf\u00e9, en cada rinc\u00f3n de la ciudad, el tren sigue su marcha. Lleva el alma de una civilizaci\u00f3n que, contra viento y marea, siempre encontr\u00f3 el camino para seguir adelante.<\/p>\n<p><strong>CAMILA MONTEJO<\/strong><\/p>\n<p><strong>Comunicadora Social en formaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cr\u00f3nica Ganadora en PrensaDos<\/strong><\/p>\n<p><strong>Universidad de Pamplona \u2013 Ampliaci\u00f3n C\u00facuta<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00daCUTA. El sol, t\u00edmido y dorado, acariciaba las calles de C\u00facuta al despertar, ti\u00f1endo de luz y esperanza las viejas arterias de la ciudad. Los comerciantes, so\u00f1adores del porvenir, miraban al horizonte, donde la necesidad de un camino se alzaba como susurro de promesa. 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