{"id":36418,"date":"2020-11-06T08:26:46","date_gmt":"2020-11-06T13:26:46","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=36418"},"modified":"2020-11-06T08:26:46","modified_gmt":"2020-11-06T13:26:46","slug":"futbol-colombiano-lo-que-europa-podria-aprender-de-los-anos-50","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=36418","title":{"rendered":"F\u00daTBOL COLOMBIANO. Lo que Europa podr\u00eda aprender de los a\u00f1os 50"},"content":{"rendered":"<ul>\n<li style=\"list-style-type: none;\">\n<ul>\n<li style=\"text-align: right;\"><strong><span style=\"color: #ff9900;\"><em>Siempre habr\u00e1 cr\u00edticos de una superliga de f\u00fatbol, aquellos que dicen que los obst\u00e1culos son demasiado grandes, que nunca podr\u00eda realizarse. Excepto, por supuesto, los que recuerdan la vez que s\u00ed funcion\u00f3.<\/em><\/span><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>A primera vista, los tres hombres sentados en una mesa del restaurante Embajadores en el centro de Bogot\u00e1, Colombia, parec\u00edan una comparsa poco com\u00fan. Es verdad, todos eran m\u00e1s o menos de la misma edad, de veintitantos a\u00f1os. Adem\u00e1s, mientras contaban sus aventuras, sus acentos delataban que los tres eran argentinos. Estaban muy lejos de casa.<\/p>\n<p>Sin embargo, ah\u00ed terminaban las similitudes. Un miembro de la reuni\u00f3n era alto, rubio y siempre vest\u00eda de manera impecable. Se podr\u00eda decir que Alfredo Di St\u00e9fano era el atleta m\u00e1s famoso de Sudam\u00e9rica; luego se convertir\u00eda en el futbolista m\u00e1s c\u00e9lebre de su generaci\u00f3n. Fue un estatus que se tom\u00f3 a pecho.<\/p>\n<p>Por otro lado, sus invitados seguramente rayaban en lo desali\u00f1ado. Ernesto y Alberto eran m\u00e9dicos, pero hab\u00edan viajado durante meses, en busca de la m\u00e9dula de Sudam\u00e9rica en un par de motocicletas polvorientas y destartaladas, viv\u00edan de sus alforjas, a menudo dorm\u00edan bajo las estrellas. Ten\u00edan los rostros barbados y las ropas desgastadas.<\/p>\n<p>El amigo de un amigo los hab\u00eda puesto en contacto con Di St\u00e9fano. Y, a pesar de su fama, no solo hab\u00eda accedido a reunirse con ellos, sino que tambi\u00e9n les llev\u00f3 regalos: algo de yerba mate, la amarga bebida herbal que por alguna raz\u00f3n les gusta a los argentinos y \u2014m\u00e1s importante\u2014 un par de boletos para un partido del d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de todo, ese era el motivo por el que Ernesto y Alberto estaban en Bogot\u00e1. Los dos eran aficionados al f\u00fatbol y se hab\u00edan tomado un descanso de su trabajo en Leticia, cerca de la frontera peruana, para hacer el viaje de horas hasta la capital y as\u00ed poder ver al equipo m\u00e1s fascinante de la liga m\u00e1s fascinante del mundo. Estaban ah\u00ed para ver un juego de los piratas.<\/p>\n<p>Al verlo en retrospectiva, y al saber qui\u00e9nes estaban sentados en la mesa, se puede percibir lo extraordinario de la escena, descrita de manera v\u00edvida en la biograf\u00eda de Ian Hawkey sobre Di St\u00e9fano.<\/p>\n<p>En el viaje por Sudam\u00e9rica, y particularmente en Colombia, uno de esos m\u00e9dicos iba a ser testigo de una desigualdad tan rampante que se convenci\u00f3 de la necesidad de un cambio social y, a la postre, una revoluci\u00f3n violenta. Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, el mundo iba a conocer a Ernesto, el hombre de 24 a\u00f1os que le gorrone\u00f3 un boleto a uno de los mejores jugadores de su pa\u00eds, como el Che Guevara.<\/p>\n<p>No obstante, ese d\u00eda, dentro del Embajadores, tan solo era un chico, un doctor, un aficionado. Si hab\u00eda un rebelde en esa mesa, ese era Di St\u00e9fano.<\/p>\n<p>Di St\u00e9fano hab\u00eda llegado a Colombia tres a\u00f1os antes, atra\u00eddo por las riquezas inconmensurables que ofrec\u00edan los clubes de f\u00fatbol del pa\u00eds, para firmar con el Millonarios de Bogot\u00e1. Era la figura m\u00e1s importante, la atracci\u00f3n m\u00e1s grande, pero no estaba solo: cientos de jugadores, principalmente de Sudam\u00e9rica, pero tambi\u00e9n un pu\u00f1ado de Europa, hab\u00edan hecho el mismo viaje.<\/p>\n<p>En Colombia, los medios informativos lo llamaban El Dorado: la \u00e9poca dorada. En otras partes, tuvo un nombre distinto. En Inglaterra, desde luego, se le llamaba la Liga Pirata, y es una historia que vale la pena recordar.<\/p>\n<p>El martes, Josep Maria Bartomeu anunci\u00f3 su tan anticipada renuncia como presidente del Barcelona, no con un gemido, sino con una explosi\u00f3n. En su discurso de despedida, confirm\u00f3 que \u00e9l y su junta hab\u00edan acordado, en principio, formar parte de la pr\u00f3xima superliga europea.<\/p>\n<p>Unas pocas horas despu\u00e9s, Javier Tebas, el bomb\u00e1stico presidente de La Liga, acus\u00f3 a Florentino P\u00e9rez \u2014el presidente del Real Madrid\u2014 de orquestar el anuncio de Bartomeu. Tebas aleg\u00f3 con furia que esta \u00faltima encarnaci\u00f3n de la superliga es un proyecto en el que P\u00e9rez lleva trabajando a\u00f1os, pero es una conspiraci\u00f3n que est\u00e1 destinada al fracaso.<\/p>\n<p>Siempre se dice eso sobre este tipo de ideas. El sistema tradicional del f\u00fatbol advierte de manera arrogante que no podr\u00eda funcionar porque los clubes renegados quedar\u00edan a la deriva de sus asociaciones nacionales y continentales. Se volver\u00edan parias.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la advertencia, eso tiene consecuencias reales. Sus jugadores no ser\u00edan elegibles para jugar en las competencias de la FIFA\u2026 y buena suerte al intentar persuadir a Kylian Mbapp\u00e9 de participar si no puede jugar la Copa del Mundo. No habr\u00eda una mezcla con los equipos que se quedaron en las ligas nacionales, ninguna competencia dom\u00e9stica de copa, ning\u00fan involucramiento con la UEFA, no habr\u00eda vuelta atr\u00e1s. Esta siempre se presenta como la amenaza final, el obst\u00e1culo que ninguna propuesta de separaci\u00f3n podr\u00eda quitar.<\/p>\n<p>Salvo, claro est\u00e1, en esa \u00fanica ocasi\u00f3n en la que s\u00ed se pudo.<\/p>\n<p>A fines de la d\u00e9cada de 1940, con Colombia al borde de una guerra civil tras el asesinato de Jorge Gait\u00e1n, su gobierno decidi\u00f3, por primera vez, comenzar una liga profesional nacional. Antes de eso, el f\u00fatbol en Colombia hab\u00eda sido local y no profesional. Las autoridades pensaron que una nueva liga glamorosa, que comenz\u00f3 en 1948, podr\u00eda servir para distraer a una poblaci\u00f3n inquieta (no funcion\u00f3).<\/p>\n<p>Sin embargo, en 1949, se rompi\u00f3 la tregua intranquila entre Dimayor \u2014el organismo que supervisaba la liga profesional\u2014 y Adef\u00fatbol, la federaci\u00f3n del pa\u00eds. Esta \u00faltima se distanci\u00f3 de la primera, en el que debi\u00f3 ser el fin del experimento. En este caso, sucedi\u00f3 todo lo opuesto.<\/p>\n<p>Los clubes de la liga vieron una oportunidad en la excomuni\u00f3n. Como ya no estaban afiliados a su federaci\u00f3n nacional, ya no formaban parte de la FIFA. Y eso significaba que no ten\u00edan que acatar las reglas de transferencia de la FIFA.<\/p>\n<p>Por lo tanto, los clubes de Colombia \u2014aprovech\u00e1ndose de una huelga de jugadores en Argentina, as\u00ed como de un sueldo y unas condiciones de trabajo precarias en toda Sudam\u00e9rica y buena parte de Europa\u2014 se dedicaron a realizar compras fren\u00e9ticas sin precedentes.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os que siguieron, llegaron cientos de jugadores extranjeros, entre ellos toda la selecci\u00f3n nacional de Per\u00fa; Heleno de Freitas, la brillante y atribulada estrella brasile\u00f1a; Adolfo Pedernera, uno de los futbolistas m\u00e1s famosos de Argentina, as\u00ed como j\u00f3venes talentos del nivel de H\u00e9ctor Rial y el fulgurante Di St\u00e9fano.<\/p>\n<p>El atractivo del f\u00fatbol forajido incluso lleg\u00f3 al Reino Unido, considerado todav\u00eda como el pin\u00e1culo del juego. Para los jugadores de ah\u00ed, los cuales todav\u00eda ganaban el salario m\u00ednimo \u2014que en ese entonces eran los sueldos m\u00e1s altos con tan solo 12 libras a la semana\u2014, las cantidades que se ofrec\u00edan en Colombia eran demasiado buenas para rechazarlas: miles de d\u00f3lares en comisiones por firmar contrato, infladas porque los clubes piratas no deb\u00edan pagar cuotas de transferencia, adem\u00e1s de cientos de d\u00f3lares en salarios.<\/p>\n<p>Aceptar el dinero de los amotinados era tan controvertido que las historias sobre la llegada de los jugadores a Colombia parecen extra\u00eddas directamente de las novelas de esp\u00edas: Bobby Flavell del Hearts en un auto en movimiento sobre la pista del aeropuerto de Glasgow; Neil Franklin, considerado el mejor defensa ingl\u00e9s de su generaci\u00f3n, fue sacado del pa\u00eds de contrabando, de inc\u00f3gnito.<\/p>\n<p>(Tan solo Matt Busby, el grandioso entrenador del Manchester United, parec\u00eda entender la motivaci\u00f3n. Cuando su medio izquierdo, Charlie Mitten, recibi\u00f3 una oferta, le dijo que la aceptara. \u201cVe o te morir\u00e1s con la duda\u201d, le dijo Busby).<\/p>\n<p>Por supuesto, no dur\u00f3 mucho. Pocos de los europeos que lograron llegar a Colombia fijaron su residencia ah\u00ed. Franklin tan solo estuvo seis partidos. Despu\u00e9s de unos pocos a\u00f1os, la liga se vio obligada a regresar al reba\u00f1o de la FIFA y el deslumbrante despliegue de estrellas que hab\u00eda contratado qued\u00f3 a la deriva. A algunos les dieron la bienvenida de vuelta los clubes de los que hab\u00edan desertado. Otros, en particular en Inglaterra, fueron tratados como herejes, despreciados por atreverse a querer ganar m\u00e1s dinero.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 saco el tema en este momento? En parte, si soy totalmente sincero, porque es una historia genial, una que no ha estado ni cerca de haberse contado lo suficiente, aunque Franklin, al menos, ha sido el tema de dos libros en el \u00faltimo a\u00f1o: England\u2019s Greatest Defender y Flight to Bogot\u00e1.<\/p>\n<p>Y en parte porque, ahora que los clubes de la \u00e9lite europea coquetean con la idea de volver a formar una liga disidente, los d\u00edas de El Dorado ofrecen una advertencia: a final de cuentas, los jugadores ir\u00e1n donde est\u00e9 el dinero y los aficionados los seguir\u00e1n. Los clubes de la liga pirata pudieron pagar sus generosos salarios tan solo porque los estadios de Colombia estaban llenos hasta los techos. Con una audiencia internacional fragmentada, probablemente sea justo suponer que suceder\u00e1 lo mismo con una superliga.<\/p>\n<p>Sin embargo, es porque, en esencia, a pesar de todo el fuego y la furia que genera la sola menci\u00f3n de una superliga, nos recuerda que incluso los acontecimientos desagradables pueden producir beneficios inesperados y que, a menudo, los rompimientos con la ortodoxia \u2014ya sea el nacimiento de la misma Liga Premier o el Caso Bosman\u2014 son los que han originado los mayores cambios en la historia del f\u00fatbol.<\/p>\n<p>La consecuencia m\u00e1s evidente de la liga pirata fue el ascenso del Real Madrid: Santiago Bernab\u00e9u, el ambicioso presidente del club y el precursor de P\u00e9rez, caz\u00f3 a Di St\u00e9fano cuando dej\u00f3 Colombia, una transferencia que casi de inmediato hizo que su equipo se convirtiera en la primera superpotencia continental del deporte.<\/p>\n<p>No obstante, los efectos de esa era tuvieron innumerables efectos. En Inglaterra, probablemente contribuyeron al final de la \u00e9poca del salario m\u00ednimo \u2014derogada en 1961\u2014 y del sistema conocido como \u201cret\u00e9n y transfiere\u201d, el cual fue desmantelado dos a\u00f1os despu\u00e9s. De una forma m\u00e1s generalizada, tal vez adelantaron la llegada de la era de las superestrellas del f\u00fatbol, en la que el poder y el dinero se concentraron m\u00e1s que nunca en las manos de los mejores jugadores.<\/p>\n<p>El d\u00eda posterior a la reuni\u00f3n con Di St\u00e9fano en el restaurante, Guevara y su compa\u00f1ero, Alberto Granado, fueron a ver el juego de Millonarios. Guevara no qued\u00f3 especialmente impresionado: le escribi\u00f3 a su madre para quejarse de que los asientos no ten\u00edan la mejor vista.<\/p>\n<p>Tal vez no fue ninguna sorpresa que a Guevara no le haya gustado: la liga pirata era un vistazo al futuro del f\u00fatbol: profesional, corporativo y lleno de dinero. Sin embargo, Granado estaba mucho m\u00e1s contento. Se consideraba una especie de jugador experto, un mediocampista taimado y le gust\u00f3 lo que vio, fuera o no una amenaza para el entramado del juego. \u201cCreo que lo puedo poner en la galer\u00eda de los mejores partidos que he visto en mi vida, que no son pocos, pero tampoco demasiados\u201d, escribi\u00f3 Granado.<\/p>\n<p><strong>RORY SMITH<\/strong><\/p>\n<p>Corresponsal principal de f\u00fatbol y est\u00e1 radicado en M\u00e1nchester, Inglaterra. Cubre todos los aspectos del f\u00fatbol europeo y ha reportado tres Copas Mundiales, los Juegos Ol\u00edmpicos y numerosos torneos europeos. @RorySmith<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre habr\u00e1 cr\u00edticos de una superliga de f\u00fatbol, aquellos que dicen que los obst\u00e1culos son demasiado grandes, que nunca podr\u00eda realizarse. Excepto, por supuesto, los que recuerdan la vez que s\u00ed funcion\u00f3. 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