{"id":36281,"date":"2020-09-11T16:51:18","date_gmt":"2020-09-11T21:51:18","guid":{"rendered":"http:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=36281"},"modified":"2020-09-11T16:51:18","modified_gmt":"2020-09-11T21:51:18","slug":"cazador-de-virus-venezolano-investiga-el-misterio-de-la-covid-en-los-ninos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contraluzcucuta.co\/?p=36281","title":{"rendered":"\u2018CAZADOR DE VIRUS\u2019. Venezolano investiga el misterio de la covid en los ni\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 40px; text-align: right;\"><strong><span style=\"color: #ff9900;\">Alberto Paniz-Mondolfi trat\u00f3 algunas de las enfermedades infecciosas m\u00e1s terribles en su pa\u00eds. Ahora esa experiencia lo ayuda a investigar el s\u00edndrome inflamatorio multisist\u00e9mico en ni\u00f1os.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Cuando el coronavirus lleg\u00f3 a Estados Unidos, tom\u00f3 por sorpresa a muchos doctores y profesionales m\u00e9dicos. Alberto Paniz-Mondolfi no fue uno de ellos. Tampoco se sorprendi\u00f3 cuando, meses m\u00e1s tarde, unos pocos ni\u00f1os contagiados empezaron a presentar s\u00edntomas inflamatorios raros y generalizados. Ha pasado a\u00f1os combatiendo epidemias en Sudam\u00e9rica y conoce el modo en que se propagan los pat\u00f3genos y lo que son capaces de hacer.<\/p>\n<p>\u201cCuando te enfrentas a estos bichos, como que desarrollas un instinto\u201d, dijo. \u201cEs como si pudieras olerlos\u201d.<\/p>\n<p>Paniz-Mondolfi, un m\u00e9dico con doctorado, es profesor asistente de patolog\u00eda y medicina molecular y celular en la Facultad Icahn de Medicina del hospital Mount Sinai que ha estudiado algunas de las enfermedades infecciosas m\u00e1s terribles del hemisferio occcidental. Cuando se vio obligado a abandonar su natal Venezuela durante la agitaci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica de 2019, pens\u00f3 que sus batallas contra los contagios misteriosos iban a amainar, al menos un poco. Pero luego fue lanzado al centro de una de las pandemias m\u00e1s mort\u00edferas del mundo.<\/p>\n<p>Ahora intenta resolver un urgente y problem\u00e1tico misterio de la COVID-19 gui\u00e1ndose por las pistas de sus encuentros infecciosos del pasado: \u00bfPor qu\u00e9 el coronavirus, que casi no ataca a los ni\u00f1os, enferma mucho mucho a un peque\u00f1o grupo de ellos? \u00bfY por qu\u00e9 motivo esos ni\u00f1os son frecuentemente negros o latinos, como \u00e9l?<\/p>\n<p>Paniz-Mondolfi, de 43 a\u00f1os, padre de dos hijos, naci\u00f3 en Venezuela. Pero pas\u00f3 la mitad de su infancia entre ese pa\u00eds y Kenia, donde su padre, bi\u00f3logo, fue embajador. Su amor por los virus surgi\u00f3 en parte por la inspiraci\u00f3n de un safari a la cueva Kitum en el Parque Nacional del Monte Elgon en Kenia en los a\u00f1os ochenta. Durante la visita, su abuelo le dijo que, varios a\u00f1os antes, los murci\u00e9lagos hab\u00edan infectado a los turistas con el virus Marburg, un pariente del virus del \u00c9bola. Hab\u00eda ido con la esperanza de ver elefantes, pero se fue fascinado por el universo microbiano.<\/p>\n<p>Paniz Mandolfi, de madre pediatra y sobrino de dos m\u00e9dicos muy reconocidos en Venezuela, quer\u00eda algo m\u00e1s que una carrera en medicina cl\u00ednica. Al crecer tambi\u00e9n quiso estudiar las enfermedades infecciosas. Durante sus estudios de doctorado en Venezuela, Paniz-Mondolfi trabaj\u00f3 con un cient\u00edfico venezolano, Jacinto Convit, pionero en la investigaci\u00f3n de la lepra.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de obtener una maestr\u00eda en parasitolog\u00eda y enfermedades tropicales en 2006, hizo estancias en todo el mundo en microbiolog\u00eda, gen\u00e9tica molecular y enfermedades de la piel as\u00ed como una segunda residencia en patolog\u00eda en Estados Unidos. En ese tiempo se aisl\u00f3 y describi\u00f3 una nueva especie de par\u00e1sitos que infectaron a un hombre en el Bronx, as\u00ed como una nueva micobacteria que enferm\u00f3 a dos residentes de Connecticut.<\/p>\n<p>Luego, el especialista volvi\u00f3 a Venezuela donde estudi\u00f3 y atendi\u00f3 a pacientes con enfermedades como dengue, fiebre chikungu\u00f1a, enfermedad de Chagas y virus guanarito, una fiebre hemorr\u00e1gica misteriosa que mata a casi una tercera parte de las personas que se contagian. En 2018, Paniz-Mondolfi y su equipo estuvieron entre los primeros en Venezuela en identificar el virus Madariaga, un pat\u00f3geno transmitido por mosquitos que puede causar infecciones cerebrales mortales.<\/p>\n<p>El doctor Gustavo Benaim, bi\u00f3logo en la Universidad Central de Venezuela y exasesor de Paniz-Mondolfi durante sus estudios de doctorado, lo describi\u00f3 como un \u201cintr\u00e9pido cazador de virus\u201d. Y agreg\u00f3: \u201cEs un extraordinario microbi\u00f3logo y m\u00e9dico cl\u00ednico\u201d.<\/p>\n<p>Paniz-Mondolfi dijo que qued\u00f3 fascinado por los efectos persistentes de algunos virus, especialmente en los ni\u00f1os. El llano occidental de Venezuela, donde viv\u00eda, es un epicentro del dengue y la enfermedad de Kawasaki, un s\u00edndrome inflamatorio infantil que puede causar complicaciones card\u00edacas. Desde hace mucho tiempo, Paniz-Mondolfi sospecha que existe un v\u00ednculo entre ambos. El dengue se transmite por mosquitos y el m\u00e9dico venezolano sab\u00eda que los diagn\u00f3sticos de Kawasaki alcanzaron su auge en el pa\u00eds en la \u00e9poca en que los mosquitos proliferaban. Tambi\u00e9n sab\u00eda que la enfermedad de Kawasaki a veces va precedida de infecciones graves. Con base en esas caracter\u00edsticas, \u00e9l y sus colegas argumentaron en un art\u00edculo publicado el mes pasado que el dengue probablemente conduce a la enfermedad de Kawasaki en algunos ni\u00f1os venezolanos.<\/p>\n<p>A pesar de su espeluznante profesi\u00f3n, Paniz-Mondolfi es simp\u00e1tico y alegre. Se refiere a los virus con los que trabaja como si fueran sus camaradas; el dengue es \u201cun viejo amigo\u201d al que sol\u00eda ver \u201ctodos los d\u00edas\u201d. El virus Mayaro, que causa fiebres elevadas y dolor en las articulaciones, en cambio era \u201cun tipo bien desagradable\u201d. Sin embargo, a pesar de los apodos informales, Paniz-Mondolfi se obsesiona con cada microorganismo y sus peculiaridades. No solo quiere domarlos para salvar a sus pacientes, sino que tambi\u00e9n quiere comprenderlos a profundidad para predecir sus pr\u00f3ximos movimientos.<\/p>\n<p>El zika lleg\u00f3 a Venezuela en 2015 y con \u00e9l algunos de los casos m\u00e1s desconcertantes que Paniz-Mondolfi hab\u00eda visto. Una paciente desarroll\u00f3 s\u00edndrome de Alicia en el Pa\u00eds de las Maravillas, y percib\u00eda que las partes de su cuerpo cambiaban de tama\u00f1o: a veces le parec\u00edan gigantes y otras veces se imaginaba que eran peque\u00f1\u00edsimas.<\/p>\n<p>La epidemia surgi\u00f3 durante una crisis econ\u00f3mica y pol\u00edtica en Venezuela, y Paniz-Mondolfi pronto se encontr\u00f3 atendiendo a casi 400 pacientes a la vez con un presupuesto reducido, mientras se esforzaba por comprender mejor la infecci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cEra emocionalmente desgastante ver a esos beb\u00e9s estallar en convulsiones y no ser capaz de darles tratamiento. Ning\u00fan padre merece vivir una situaci\u00f3n como esa\u201d, dijo. En ese momento ten\u00eda un hijo reci\u00e9n nacido pero ni \u00e9l ni su esposa, bi\u00f3loga, pod\u00edan siquiera conseguir pa\u00f1ales, por lo que el m\u00e9dico orde\u00f1aba las vacas y cabras de su suegro para alimentar a su hijo.<\/p>\n<p>\u201cNo hab\u00eda electricidad en todo el pa\u00eds. No hab\u00eda agua. Era terrible\u201d, record\u00f3.<\/p>\n<p>Para operar su laboratorio, Paniz-Mondolfi, que a duras penas pod\u00eda mantener a su familia, tuvo que contrabandear los materiales que usaba. Una vez, cuando llevaba a sus hijos a la escuela, se dio cuenta de que su hijo de siete a\u00f1os ten\u00eda los zapatos rotos. Sab\u00eda que no le alcanzaba para comprar un nuevo par. \u201cMe sub\u00ed al auto y llor\u00e9 sin parar como una hora\u201d, dijo.<\/p>\n<p>Sin embargo, Paniz-Mondolfi y los estudiantes que integran su laboratorio consiguieron publicar m\u00e1s de una decena de art\u00edculos durante el brote, entre ellos el primero que describi\u00f3 la transmisi\u00f3n del zika a trav\u00e9s de la leche materna.<\/p>\n<p>El doctor Peter Hotez, decano de la Facultad Nacional de Medicina Tropical de la Escuela de Medicina de Baylor, dijo: \u201cAlberto ha sido una de mis ventanas clave para ver lo que sucede realmente en Venezuela. \u00c9l tiene un compromiso para mostrar el modo en que las enfermedades se convierten en un instrumento de la violaci\u00f3n a los derechos humanos en Venezuela y eso ha sido de una gran importancia\u201d.<\/p>\n<p>Al gobierno venezolano, no obstante, no le hizo gracia, dijo Paniz-Mondolfi. El m\u00e9dico sospecha que, dado que su investigaci\u00f3n llama la atenci\u00f3n sobre las dificultades que tiene su pa\u00eds con el resurgimiento de las infecciones end\u00e9micas, fue interpretada como parte de una conspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En 2019, el investigador se dio cuenta de que deb\u00eda salir de Venezuela, y r\u00e1pidamente. Explica que comenz\u00f3 a recibir amenazas an\u00f3nimas por tel\u00e9fono y redes sociales, y sus colegas y amigos, incluido un exprofesor, le pidieron que abandonara el pa\u00eds. \u201cO me iban a matar o me iban a meter en la c\u00e1rcel\u201d, dijo.<\/p>\n<p>Paniz-Mondolfi se mud\u00f3 a Nueva York y se uni\u00f3 a la facultad de Mount Sinai. Supuso que tendr\u00eda un respiro de su trabajo en la lucha contra las epidemias mortales.<\/p>\n<p>Pero eso no sucedi\u00f3. Cuando el primer paciente conocido de COVID-19 de la ciudad de Nueva York lleg\u00f3 a Mount Sinai, Paniz-Mondolfi estaba de guardia en otra ala del centro m\u00e9dico.<\/p>\n<p>A medida que llegaban m\u00e1s casos, comenz\u00f3 a preocuparse, pero no por las razones por las que todos los dem\u00e1s lo hac\u00edan. Le preocupaba que la comunidad m\u00e9dica subestimara los posibles efectos del coronavirus en los ni\u00f1os. La mayor\u00eda de los m\u00e9dicos estadounidenses \u201cnunca han vivido una epidemia de dengue\u201d, explica. Sus experiencias en Venezuela con ese virus, y sus secuelas inflamatorias en los ni\u00f1os, le causaban pesadillas sobre lo que pod\u00eda suceder a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aunque el coronavirus y el dengue son diferentes en muchos aspectos, Paniz-Mondolfi not\u00f3 varias similitudes. Ambos virus se dirigen a las c\u00e9lulas endoteliales, que recubren los vasos sangu\u00edneos. Con el dengue, la sangre puede filtrarse lentamente desde las venas de los pacientes, causando un shock y la muerte; el coronavirus tambi\u00e9n da\u00f1a los vasos sangu\u00edneos de todo el cuerpo. Con el dengue, los informes de casos sugieren que este da\u00f1o de los vasos sangu\u00edneos desencadena una respuesta inflamatoria exagerada que posiblemente pueda convertirse en la enfermedad de Kawasaki. Paniz-Mondolfi se pregunt\u00f3 si suced\u00eda lo mismo con algunos ni\u00f1os que tienen COVID-19, y presentan un peligroso s\u00edndrome inflamatorio posinfeccioso que es similar. Cuando los virus \u201cllegan al endotelio, no son buenas noticias\u201d, dijo. \u201cNo pod\u00eda sacarme al Kawasaki de la mente\u201d.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los ni\u00f1os que contraen el coronavirus solo experimentan s\u00edntomas leves. Pero unos meses despu\u00e9s de que el coronavirus azotara a Nueva York, el hospital de Paniz-Mondolfi comenz\u00f3 a tratar a una peque\u00f1a cantidad de ni\u00f1os gravemente enfermos, la mayor\u00eda de los cuales se hab\u00edan infectado con COVID-19 en las semanas previas. La afecci\u00f3n recibi\u00f3 el nombre de s\u00edndrome inflamatorio multisist\u00e9mico en ni\u00f1os (MIS-C, por su sigla en ingl\u00e9s). Los ni\u00f1os con MIS-C generalmente presentan dolor abdominal intenso, fiebre alta, v\u00f3mitos, diarrea y, a veces, erupciones cut\u00e1neas u ojos inyectados en sangre. A menudo, tienen que ser hospitalizados y pueden sufrir da\u00f1os en m\u00faltiples \u00f3rganos, caracter\u00edsticas que se reconocen inmediatamente como similares a la enfermedad de Kawasaki.<\/p>\n<p>Para el 3 de septiembre de 2020, los Centros para el Control y la Prevenci\u00f3n de Enfermedades (CDC, por su sigla en ingl\u00e9s) hab\u00edan recibido informes de 792 casos de MIS-C en los Estados Unidos y 16 muertes; hasta el 27 de agosto 20 ni\u00f1os hab\u00edan sido tratados en Mount Sinai. De esos casi 800 casos, m\u00e1s del 70 por ciento han sido ni\u00f1os negros o latinos. Un estudio de los CDC, publicado en agosto, encontr\u00f3 que la tasa de hospitalizaci\u00f3n de ni\u00f1os negros con COVID-19 es cinco veces mayor que la de ni\u00f1os blancos, y la tasa de ni\u00f1os latinos es ocho veces mayor.<\/p>\n<p>Frente a la avalancha de casos de MIS-C que llegaron Mount Sinai entre mayo y junio de 2020, Paniz-Mondolfi y su colega Mariawy Riollano-Cruz, m\u00e9dica pedi\u00e1trica de enfermedades infecciosas que tambi\u00e9n trabaja en Mount Sinai, notaron inmediatamente las discrepancias raciales y las reportaron en un estudio publicado en junio. Se preguntaban por qu\u00e9 estaba sucediendo eso. Quiz\u00e1s la tendencia podr\u00eda explicarse porque las comunidades de color tienen tasas m\u00e1s altas de COVID-19 que las comunidades blancas y m\u00e1s casos de COVID-19 se traducen en m\u00e1s casos de MIS-C.<\/p>\n<p>Pero esos c\u00e1lculos no cuadran completamente, al menos para los ni\u00f1os negros. En una revisi\u00f3n sistem\u00e1tica publicada en agosto, los investigadores de los CDC se\u00f1alaron que alrededor del 20 por ciento de todos los pacientes con COVID-19 de Nueva York son negros, seg\u00fan una encuesta de adultos, pero el 40 por ciento de los pacientes con MIS-C son de raza negra. Del mismo modo, un estudio nacional que analiz\u00f3 a 186 pacientes revel\u00f3 que el 25 por ciento de los ni\u00f1os con MIS-C en los Estados Unidos son negros, sin embargo, datos de los CDC sugieren que solo el 19 por ciento de los pacientes con COVID-19 \u2014de todas las edades\u2014 son de raza negra (aunque los datos de raza y etnia solo est\u00e1n disponibles para aproximadamente la mitad de los casos reportados a los CDC). Entre los ni\u00f1os latinos, los porcentajes coinciden de manera m\u00e1s cercana, pero siguen siendo m\u00e1s altos de lo esperado.<\/p>\n<p>Como el acceso a las pruebas es limitado en las comunidades minoritarias, es posible que los afroestadounidenses y los latinos est\u00e9n contrayendo el coronavirus en tasas m\u00e1s altas de lo que sugieren estos porcentajes de pruebas. Si es as\u00ed, los ni\u00f1os negros y latinos pueden estar desarrollando MIS-C a tasas que corresponder\u00edan con su exposici\u00f3n a la COVID-19.<\/p>\n<p>Sin embargo, Paniz-Mondolfi y Riollano-Cruz se preguntaron: \u00bfpodr\u00eda existir algo que haga que estos ni\u00f1os corran un mayor riesgo de desarrollar MIS-C cuando contraigan el coronavirus? Ambos sospechan que el problema es multifac\u00e9tico y otros investigadores est\u00e1n de acuerdo con esa hip\u00f3tesis. \u201cHay numerosos factores que impactan de manera desproporcionada a los grupos minoritarios desfavorecidos, como el acceso insuficiente a la atenci\u00f3n m\u00e9dica, una mayor prevalencia de afecciones m\u00e9dicas subyacentes y una mayor exposici\u00f3n a contaminantes ambientales\u201d, dijo el doctor Joseph Abrams, epidemi\u00f3logo y miembro de la unidad de investigaciones del s\u00edndrome MIS-C de los CDC. Se sabe que esas inequidades \u201cest\u00e1n relacionadas con una mayor gravedad de otras afecciones de salud, y es plausible que esos factores tambi\u00e9n desempe\u00f1en un papel en el riesgo del MIS-C\u201d.<\/p>\n<p>Paniz-Mondolfi y Riollano-Cruz dijeron que tambi\u00e9n es posible que esa susceptibilidad tenga un componente gen\u00e9tico. Quiz\u00e1s existe una variaci\u00f3n gen\u00e9tica en un gen relacionado con el sistema inmunitario que pone en riesgo a ciertos ni\u00f1os, independientemente de la raza, puesto que la raza no est\u00e1 determinada por los genes. Para ellos, tiene sentido que los genes puedan jugar un papel, porque las variaciones gen\u00e9ticas han sido relacionadas con la enfermedad de Kawasaki. Paniz-Mondolfi y Riollano-Cruz est\u00e1n dise\u00f1ando estudios gen\u00e9ticos para determinar si lo mismo ocurre con el MIS-C.<\/p>\n<p>Paniz-Mondolfi dijo que espera que, al identificar los factores de riesgo, los m\u00e9dicos puedan prevenir el MIS-C, o al menos lograr que sea m\u00e1s tratable. Luego, los m\u00e9dicos podr\u00edan monitorear de cerca a los ni\u00f1os considerados de alto riesgo y brindarles antes la atenci\u00f3n que necesitan.<\/p>\n<p>Paniz-Mondolfi no puede evitar pensar en los ni\u00f1os de Venezuela, donde el coronavirus est\u00e1 comenzando a golpear con fuerza y donde es posible que el MIS-C no se quede atr\u00e1s.<\/p>\n<p>\u201cEs una carrera contra el tiempo\u201d, dijo.<\/p>\n<p><strong>MELINDA WENNER MOYER<\/strong><\/p>\n<p>Escribe sobre ciencia y salud. Autora de un libro sobre la crianza de los ni\u00f1os que se publicar\u00e1 pr\u00f3ximamente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alberto Paniz-Mondolfi trat\u00f3 algunas de las enfermedades infecciosas m\u00e1s terribles en su pa\u00eds. Ahora esa experiencia lo ayuda a investigar el s\u00edndrome inflamatorio multisist\u00e9mico en ni\u00f1os. Cuando el coronavirus lleg\u00f3 a Estados Unidos, tom\u00f3 por sorpresa a muchos doctores y profesionales m\u00e9dicos. 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